Crecimiento urbano
Las ciudades están condicionando el espacio y el tiempo de sus ciudadanos. Los científicos han explicado la complejidad de estas dimensiones y las formas como influyen no sólo en el rendimiento y productividad social, sino en el nivel de satisfacción de las personas. Resulta evidente que, dado el avance descontrolado de las construcciones en la capital panameña, el problema ha traído consigo la depredación ambiental, la inseguridad social, colapso de las infraestructuras de servicio, congestionamiento vehicular, ausencia de facilidades peatonales, en fin, el panorama es un verdadero caos que tiene alarmada a la ciudadanía, cada vez más indefensa ante el rugir de los tractores.
Tan sólo unos días atrás, en este mismo medio, destacábamos la preocupación de los bomberos panameños por carecer de equipos y recursos adecuados para proteger a los usuarios de los rascacielos. Suponemos también que no contarán con el entrenamiento para atender un posible siniestro, sea cual sea la naturaleza del mismo, ya que no ha existido una previsión oficial al respecto. Sería de lamentar que una tragedia tendría que producirse para confirmar que la preocupación expresada por los bomberos estaba plenamente justificada.
Según los especialistas consultados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el problema es muy complejo y, luego de analizar experiencias de mega ciudades como Tokio, Nueva York, Shanghai, Sao Paulo y México, se ha concluido que el desarrollo económico es intrínseco a las respuestas que las autoridades -conjuntamente con los expertos internacionales- están proponiendo para anticipar soluciones a largo plazo. En Panamá, los funcionarios responsables creen que la designación de una comisión o la aprobación de una ley es más que suficiente, cuando está claro que únicamente una política urbana podrá proporcionar respuestas efectivas para solucionar el caos que atenta incluso contra la salud de los panameños.
Tan sólo unos días atrás, en este mismo medio, destacábamos la preocupación de los bomberos panameños por carecer de equipos y recursos adecuados para proteger a los usuarios de los rascacielos. Suponemos también que no contarán con el entrenamiento para atender un posible siniestro, sea cual sea la naturaleza del mismo, ya que no ha existido una previsión oficial al respecto. Sería de lamentar que una tragedia tendría que producirse para confirmar que la preocupación expresada por los bomberos estaba plenamente justificada.
Según los especialistas consultados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el problema es muy complejo y, luego de analizar experiencias de mega ciudades como Tokio, Nueva York, Shanghai, Sao Paulo y México, se ha concluido que el desarrollo económico es intrínseco a las respuestas que las autoridades -conjuntamente con los expertos internacionales- están proponiendo para anticipar soluciones a largo plazo. En Panamá, los funcionarios responsables creen que la designación de una comisión o la aprobación de una ley es más que suficiente, cuando está claro que únicamente una política urbana podrá proporcionar respuestas efectivas para solucionar el caos que atenta incluso contra la salud de los panameños.