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CREDIBILIDAD Murcia y Panamá


David Murcia, un delincuente internacional, ha acaparado la atención de gran parte de la población panameña gracias al despliegue y a las noticias que muchos medios de comunicación le han dado a sus declaraciones. Casi la mitad de las personas entrevistadas por una encuestadora considera que son ciertas sus graves acusaciones, y eso es realmente preocupante. ¿Cómo es posible que tenga credibilidad una persona con las acusaciones que tiene y que está hoy día presa por muchos delitos?

Lamentablemente en Panamá, varias personas han contribuido con sus declaraciones contradictorias a acrecentar dudas en cuanto a la verdad de lo dicho por él; además de las acusaciones muy puntuales que ha hecho, logrando incrementar la confusión, el morbo que se ha ido creando alrededor de su figura.

Sin entrar a discutir, ni me quiero inmiscuir de participar en una polémica interminable, sobre la veracidad o falsedad de lo que dice Murcia, ni las razones que tenga para hacerlo; lo cierto es que, en adición al daño interno que nos ha causado también ha logrado hacernos un gran perjuicio internacional. La imagen de nuestro país ha quedado muy deteriorada. Muchos inversionistas serios que vendrían a hacer negocio a Panamá se preguntarán, con mucha razón, si ya la mafia del narcotráfico se apoderó del país.

Creo que el momento es oportuno para que los panameños todos (autoridades, políticos y medios de comunicación) hagamos un alto a la especulación, o al menos que moderemos nuestras acciones y que se haga por las autoridades que corresponde y, sin ningún temor, una investigación seria sobre lo que dijo y no ha dicho aún David Murcia. Que la ley le caiga, sin contemplaciones, a la persona o personas que estén implicadas en estas acusaciones; si ellas son falsas se le agregará al detenido en La Picota un cargo más al rosario de acusaciones que tiene. En el caso de que haya alguna veracidad en sus acusaciones, que no se trate, como en casos anteriores, como el del CEMIS, que quede en nada y se le eche tierra a todo este lío.

Estas aspiraciones, que son la de la mayoría del pueblo consciente de este país, no van a dar, lamentablemente, ningún fruto. La experiencia nos lo indica; aquí nunca pasa nada. Necesitamos un cambio verdadero, que la sociedad entera tenga otra actitud y no seguir aceptando todo con la pasividad como hasta la fecha ha sucedido.

101 años de Panamá América

 
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