Creyentes y no creyentes
En medio de las celebraciones de la Semana Santa realizadas en casi todas las naciones cristianas del mundo, la Iglesia Católica continuó enfrentando una de sus peores crisis institucionales de la época contemporánea que la afectan y que ha puesto de manifiesto la profundidad de las denuncias sobre actos de pederastia que involucran a sacerdotes. En clara alusión a este problema, el arzobispo panameño, José Dimas Cedeño, durante la pasada Misa Crismal que reunió a las autoridades de la Iglesia católica de Panamá, dijo a sus fieles “…debemos dejar claro al mundo que jamás seremos cómplices de estos pecados”. En ese mismo sentido se pronunció el arzobispo designado, José Domingo Ulloa, cuando hizo una ligera alusión a que entre las causas de la disminución de los fieles podía deberse a las malas experiencias que se haya tenido con algún miembro de la Iglesia. Pero justo en estas fechas se han multiplicado también los llamados a la reflexión y la justicia (no han sido sólo pecados lo que se ha denunciado, sino delitos cometidos) para comprender los valores bíblicos, humanistas y evangélicos de la religión católica. Creemos que la gente digna, creyente o no creyente, deberá comprometerse siempre con la verdad, pues hay mucho en común entre todas las personas que aspiran al bien común y la búsqueda de la verdad, se encuentre donde se encuentre.