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"Cría cuervo y te sacarán Paredes"


Sin que olvidemos y respetando su condición de mujer, nos referiremos al escrito publicado el 18 de junio, en El Panamá América, por la egresada del área de Administración de Empresas de la Universidad del Estado de Florida, autodefinida "comunicadora social", Maribel Cuervo de Paredes, bajo un título que destila el negativismo que circula por su sangre, y que lee así: "Mediocre y...además corrupta".
Quería decirle a nuestra "amiga", Maribel, observen que he puesto entre comillas la palabra amiga; no quiero pasar por la vergüenza que vivió una señora que hará más de cuatro o cinco años llamó a una radioemisora, donde la señora Paredes tenía un programa, y en su intento de defenderse expresó: "mira amiga Maribel" y de un solo tajo fue cortada por la comunicadora social en los siguientes términos: "espere un momento, usted no puede usar el término de amiga; esa palabra encierra un significado muy grande y yo no le tolero, ni le permito que se dirija a mí, como su amiga".
En ese momento comprendí que estaba escuchando a una persona que se siente y se cree parte del Olimpo, allá donde están los limpios de corazón, donde habitan los inmortales, esos seres dueños de la verdad, que no toleran, no soportan los errores de quienes tenemos la desdicha de que alguna vez tendremos que abandonar el alma del cuerpo para esperar el premio o el castigo de la otra vida.
Dice Maribel, perdone "amiga" tanta confianza, que buscando en los recortes amarillos de los periódicos se encontró con tantas noticias negativas sobre este gobierno que me imagino la colocaron al borde del colapso. Intuyo entonces que la señora Paredes se dedica a coleccionar lo malo de la vida y eso, de acuerdo a cualquier psicólogo novato, puede llevarla a grandes niveles de frustración arrastrando, con ello, enormes episodios de ira, psicosis, nerviosismo, etc.
Cabe señalar, entre nosotros, que esta administradora de empresas, es la misma persona que el martes 18 de junio le ofreció a los lectores una muestra de su "periodismo de Opinión", de un discurso, caracterizado por el irrespeto, la difamación, la calumnia y la mentira, esta vez contra quien ostenta el más alto cargo de la nación, señora Mireya Moscoso, Presidenta de la República.
Para sustentar su planteamiento saturado de falsedades, sacó del baúl de sus recuerdos una serie de publicaciones muchas de las cuales están plagadas de calumnias, y que tienen como autoría a sectores que no aceptan que una mujer dirija el país y sea la heredera legítima de la doctrina arnulfista y de las ejecutorias legadas por un inimitable e imperecedero líder carismático, el Dr. Arnulfo Arias Madrid, quien trabajó y luchó por un Panamá mejor, lema que hace realidad el gobierno del cambio, que trabaja en beneficio de los sectores marginados y no de una casta económicamente poderosa, que incluso es dueña de la mayoría de los medios de comunicación social de la república.
Es muy cómodo recurrir a denuncias sin pruebas, publicadas en esos medios, para erigirse en catón inmaculado de todo lo que haga o deje de hacer la Presidenta de la República, quien en reiteradas ocasiones ha solicitado que se formalicen ante las instancias competentes, las respectivas denuncias y se aporten pruebas fehacientes, sin que los censores hayan tenido el coraje de hacerlo como lo estipulan las leyes nacionales. Y es que tanto ellos, como quien les sirve magistralmente, únicamente tienen, como armas eficaces, la calumnia, la injuria, la ofensa, la difamación, en ese repetitivo intento, en vano, de enlodar la reputación y la conducta rectilínea de la Presidenta, Mireya Moscoso.
Lo que más le duele a la inmaculada administradora de empresas transformada en comunicadora social, quién sabe en virtud de qué razones y medios ocultos, es que le ha resultado imposible cumplir a satisfacción la misión que le encomendaron. Y ello es así, porque mal podía enlodar la reputación y destruir las positivas realizaciones de la mandataria, porque Mireya Moscoso actúa de cara al sol, con transparencia, con rectitud, empeñada como está en cancelar la deuda social que se tiene con más de un millón de panameños, que padecen de miseria y miseria extrema, herencia funesta de ese régimen dictatorial al que la administradora de empresas no combatió con civismo y coraje.
Invitamos a quien se dice comunicadora social, Maribel Cuervo de Paredes, a que presente ante los tribunales competentes las denuncias del caso y aporte las pruebas correspondientes, antes de seguir lanzando piedras al techo ajeno, a un techo que nada tiene que esconder, pero que tiene pleno derecho a que se le respete. Evítese, señora administradora de empresas, que sus tiros al aire caigan y golpeen donde menos lo espera.
No hacerlo así, significará que sus escritos, al igual que aquellos que guarda convenientemente en el gabinete de sus recuerdos amargos, sean calumnias e injurias, mentiras y ofensas a una mujer digna, que sabrá exigir, en el momento adecuado, las reparaciones del caso. Estamos seguros que, hasta la fecha no ha procedido, porque tiene responsabilidades superiores que ocupan su atención, no meras especulaciones de seres frustrados y, además, porque está firmemente convencida que los "perros ladran", como expresó Don Miguel De Cervantes Saavedra, porque cabalga por toda la geografía istmeña, llevando respuestas y soluciones a los sectores marginados; porque actúa y camina hacia la reactivación económica del país, con la meta superior del crecimiento integral republicano, en un clima de paz y justicia.
La invito, señora Maribel a que también desempolve los recortes de periódicos donde están reflejadas las grandes realizaciones de esta administración. No hacerlo demostrará que usted forma parte del selecto grupo que sólo anda viendo los errores de los demás sin reconocer, también, los aciertos. En pocas palabras, es muy fácil criticar y condenar, sin aportar.
que diga que es gran artista
quien pinta sin ser pintor.
Un saludo gentil y un fuerte abrazo conservo dentro de mí para Lolo que es testimonio vivo de la suerte del artista y del escritor cuando le toca nacer en estos tiempos en un país como Panamá. A este personaje cuya versatilidad recuerda el apetito renacentista por toda forma de belleza y todo depósito de conocimientos, tal ver le sirva de consuelo y aliento la fama póstuma es la mejor prueba de que vivimos tiempos sin valores y que la hora del hombre mediocre ha sonado.

101 años de Panamá América

 
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