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Crímenes contra la vida


El quinto mandamiento bíblico "no matarás" no tiene excepciones o subrogados. La discusión del tema del aborto ha servido como pretexto para que la iglesia católica, en pleno siglo XXI, utilice su influencia (material y espiritual) para hacer prevalecer en nuestro ordenamiento jurídico sus concepciones ortodoxas y su relativismo moral en torno a los crímenes o delitos contra la vida. Ha dicho la iglesia, a guisa de ejemplo, que abortar es matar; que no debe existir ninguna excepción legal o moral para abortar.
Este punto de vista extremista, conservador, fue oportunamente neutralizado por la diputada Teresita de Arias cuando sostuvo que: "La vida humana es sagrada y debe protegerse desde que comienza en el vientre materno hasta que termina. Decirse defensores de la vida sólo cuando se habla del aborto y mantener un silencio cobarde, sin denunciar con la misma vehemencia otros crímenes contra la vida, como la violencia contra las mujeres y la explotación de niños es una hipocresía [...] en la Diócesis de Chiriquí decenas de miles de hombres, mujeres y niños viven en condiciones infrahumanas, en cafetales y en la comarca Ngöbe Buglé, sin que la Iglesia haya llamado a una movilización de los católicos".
En este país no existe lo que pudiéramos llamar una cultura de librepensadores que propicie debates sobre éste y otros temas de interés para el país y el resto del mundo. La Iglesia -cualquier iglesia- es el reflejo de lo que son y de lo que piensan sus integrantes. Por eso hay en este mundo tantas iglesias y sectas. Pero salvo honrosas excepciones, todas estas congregaciones -especialmente los cultos monoteístas- son selectivos, hipócritas, y tienen un doble discurso que los lleva a censurar hechos aislados -como el aborto- y a tolerar, callar y hasta bendecir, como dice la diputada de Arias, otros actos de barbarie o de crímenes contra la vida y contra la dignidad humana que son iguales o más graves que el aborto.
Es indiscutible que existe un silencio cómplice de casi todas las iglesias de Panamá y del resto del mundo que permite que se comentan crímenes contra la vida y otros bienes inherentes a la persona humana. Cuando habla la iglesia, el mal retrocede. Pero cuando la iglesia calla o retrocede, el mal avanza y se multiplica. El gran problema de las iglesias en el mundo de hoy es que usualmente callan ante las injusticias o se evaden en sus templos contando historias antiguas de otros pueblos o fábulas de otros mundos. Pero qué bonito sería que la iglesia -todas- hicieran más piqueteos a la Asamblea Nacional y que cargaran con la soga cortita a todos estos gobiernos que de una u otra forma, por acción u omisión, le quitan la vida y las oportunidades a millones de seres humanos nacidos y no nacidos.
Qué bonito sería que las iglesias católicas o no católicas prohibieran a sus fieles formar parte de los ejércitos, que éstas presionaran a sus gobiernos para poner fin a los actuales conflictos bélicos que hay en el mundo, que desde el púlpito se criticaran las guerras y otros crímenes contra la vida y la dignidad humana, y básicamente que presionaran a sus gobiernos para que por mandato constitucional se prohíban estas malditas guerras que estúpidamente han diezmado y siguen diezmando a pueblos y naciones. Pero sobre éste y otros temas (la violencia doméstica, el trabajo infantil, la pornografía y la negativa influencia de los mal llamados medios de comunicación) las iglesias, católicas o no católicas, salvo honrosas excepciones, no dicen ni pío.
El ejército de los Estados Unidos, por ejemplo, es una enorme fuerza de agresión compuesta por hombres y mujeres de muchas naciones y religiones. Pero que se sepa, sólo los Testigos de Jehová y otros cultos menores se niegan a participar en las infaltables guerras que históricamente ha librado y sigue librando este imperio. Cada nacionalidad o cada culto del ejército estadounidense tiene su cura, pastor, ministro o como se llame. Todos rezan o son obligados a rezar. Todos invocan a dios. Todos son bendecidos, por separado, antes de salir a matar. Pero lo que más hay es éste y otros grandes ejércitos occidentales son católicos. ¿Hay o no hipocresía en oponerse al aborto, en cualquier circunstancia, y en no hacer nada, en ninguna circunstancia, para evitar que se use el nombre de dios para matar a otros hijos de dios?
La iglesia católica (el papado) tiene un enorme poder. Sin embargo, hasta el presente, no ha hecho un pronunciamiento enérgico contra la guerra de Irak o contra cualquier otra de estas guerras donde han muerto y siguen muriendo millones de hombres, mujeres, ancianos, niños y animales inocentes. ¿Por qué si una persona puede ser católica, otra no puede ser musulmana, budista o lo que mejor le parezca?
Es asombroso que las iglesias de este país y del resto del mundo no se pronuncien enérgicamente en contra de este capitalismo salvaje, materialista, que utilizando estos mal llamados medios de comunicación ha convertido en basura la vida de los seres humanos (consumismo, violencia, vulgaridad, pornografía e inmoralidades de todo género). ¿Y la Iglesia?: En sus afanes morales selectivos o en las mieles de otros mundos.
samudio@cwpanama.net
Samaniego asegura que es hora de que las autoridades prohíban la competencia desleal.
Piden que se inspeccionen mejor los buses de paseo.
Larissa Samaniego, vocera del Sistema Nacional de Protección Civil, explicó las razones de que no exista presencia de la institución en el área Este, como piden los bañistas.
Dice que durante el verano han realizado operativos en el río Mamoní, localizado en Chepo, entre otros puntos de este sector; sin embargo, la falta de personal impide que puedan cubrir cien por ciento otros balnearios.
Sólo tienen 117 guardavidas para todo el territorio, que sumados a los de la Cruz Roja Nacional, ascienden a 200.
Pero, aclaró que aunque tienen estos inconvenientes, realizan monitoreos esporádicamente.
"Lo que se recomienda es que los dueños de los balnearios privados contraten a guardavidas idóneos para realizar estas tareas de vigilancia", agregó.

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