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Crisis del oro negro en Panamá


NO ES LA PRIMERA vez que nuestro país atraviesa una crisis en el sector Hidrocarburos, pero se pueden establecer apreciables diferencias en cuanto a la forma como los gobiernos de turno afrontaron estos difíciles eventos. En este contexto, es necesario separar estas crisis en tres épocas directamente relacionadas con cambios en la operación de la Refinería Panamá (REFPAN) ya que la existencia o no de esta industria hace que las circunstancias sean bastante disímiles.
Para efectos de entender mejor las decisiones políticas tomadas durante algunos de estos eventos críticos es importante conocer los diferentes escenarios jurídicos desde la vigencia del contrato Ley Nº 44 de 1956 entre la Nación y REFPAN. En su inicio, el contrato Nº 44 mencionaba que REFPAN no sólo tendría una protección arancelaria del 70%, sino que también operaría con una recuperación de costos mas una ganancia razonable, esto de hecho autorizaba a la empresa para que automáticamente modificara el precio a medida que sus costos aumentaban. Años más tarde, en 1979, la responsabilidad se pasa a la cancha del Estado cuando se creó la "Comisión de Precios de los Hidrocarburos" que recomendaba al Consejo de Gabinete los cambios de precios y estos eran ejecutados mediante resoluciones de la fenecida Oficina de Regulación de Precios. En 1992 tocó negociar un nuevo contrato Ley Nº 31, en el cual se eliminó la ganancia garantizada, se estableció una fórmula que obligaba a la empresa a vender a precio de paridad de importación y se excluye la intervención de la oficina de regulación de precios, dejando los ajustes del precio a las fluctuaciones del mercado cada 15 días. Por último, en el 2004 se negocia por mutuo acuerdo eliminar el contrato Ley Nº 31 y se autoriza a REFPAN a cerrar sus operaciones de Refinar.
Veamos ahora cuáles fueron las más notables crisis del Oro Negro en nuestro país:
Primera crisis en 1959: Durante la presidencia de Don Ernesto de La Guardia se produjo una escasez regional de petróleo que motivaron al Ejecutivo a autorizar un aumento extraordinario de siete centavos el galón de gasolina, esto ocasionó paros de transporte y marchas callejeras que obligaron al gobierno a negociar con REFPAN y hacer un ajuste en los impuestos a los derivados.
Segunda crisis, 1981: guerra Irak-Irán escasez mundial de crudo, los militares negocian con REFPAN un acuerdo denominado "Coral Gables", en el cual el gobierno le aseguraba una rentabilidad entre 10% y 15% sobre el capital utilizado, lo cual era muy conveniente para la empresa. Así el país se aseguraba el suministro dentro del Pacto de San José que le permitía al gobierno retener el 20% de la factura de cada embarque de crudo, en una cuenta del Banco Nacional para obras de infraestructuras. Después de la invasión habían más de 200 millones de dichos fondos que fueron utilizados para pagar planillas y que tuvieron que ser aceptados por el gobierno de Endara y ser pagados dentro de la deuda externa.
Tercera crisis, 1990: La guerra Irak-Kuwait-USA crea escasez y se incrementan los precios del crudo, el gobierno de Endara crea una Comisión Nacional transitoria presidida por el Ministro de Comercio para revisar de manera integral el mercado de petróleo en el país, la cual estaba formada por representantes de gremios del Comercio y de la Industria, empresas distribuidoras de petróleo, transportistas, compañías de trasiego y de almacenamiento. Como resultado se inventa la fórmula de paridad, se reducen los impuestos, se elimina la intervención de la oficina de control de precios, se suprimen los subsidios al transporte y a la pesca industrial, se crea el régimen de Zonas Libres de Hidrocarburos, se reduce en forma escalonada la protección arancelaria de importación de derivados y se establece un subsidio para el gas licuado de uso popular.
Cuarta crisis, 2004: Los precios del crudo a raíz de las cuotas impuestas por la OPEP y la guerra Irak-USA se elevan a niveles históricos que sobrepasan los 60 balboas por barril. Actualmente el gobierno ejecuta algunas medidas para mitigar los efectos como eliminar impuestos, cambios de horario, uso de gas licuado para el transporte y planea en un futuro mejorar el transporte colectivo y traer gas natural de Colombia.
Podemos concluir que si bien hemos tenido varias crisis importadas, la actual pereciera que será la más duradera. Algunas causas locales han ayudado, en mi humilde opinión, a acrecentar sus efectos negativos. La principal es que el gobierno anterior aceptó con demasiada ligereza la petición de REFPAN para dar por terminado el contrato ley Nº 31.
Al no producirse en el país las gasolinas y el diesel, hemos quedado a la merced de las industrias refinadoras y de intermediarios extranjeros, que debido a la escasez de producción de derivados en el área aumentan más los precios. Estaba claro que si REFPAN estaba tan deseosa de salirse del contrato con Panamá era porque éste le imponía condiciones que hacían que el negocio de refinar no fuese muy rentable, además (aquí estoy conjeturando) debía tener ya indicios de la crisis mundial que se avecinaba y esto, sin duda, aumentaría sus pérdidas económicas y deterioraría más su imagen como empresa transnacional.
No escapa de los conocedores que una cosa es comprar petróleo en "spot market" y otra es comprar sus derivados, lo último es mucho más complicado y costoso de transportar. Además, la posibilidad de sacar provecho al Pacto de San José se desvanece, pues éste sólo aplica a la compra de crudo.
En vista de que esta última crisis es de carácter permanente, quisiera ofrecer mis humildes recomendaciones a los encargados de tratar de mitigar la misma. Primero, es imperativo que inicien lo antes posible la construcción del gasoducto con Colombia. Segundo, traten de reactivar la antigua Refinería Panamá. Sigan el ejemplo de Cuba que está rescatando la Refinería de Cienfuegos y de Uruguay que hace lo mismo con la Refinería La Teja. Tercero, tienen que poner mayores esfuerzos en resolver el problema del transporte urbano. Busquen rápidamente y en contratación directa quién quiera construir un tren eléctrico que atraviese la ciudad. Por lo pronto y antes de que tengamos un paro nacional, es justo que permitan un aumento a los transportistas, ellos no pueden seguir cargando con la factura. Cuarto, con urgencia notoria agilicen los tramites para autorizar la construcción de varias hidroeléctricas que se encuentran aguantadas esperando padrino.
Una cosa es cierta, el costo del Petróleo no va a bajar y les puedo asegurar que no aparecerá alma caritativa que nos regale un pozo. Mientras estemos concentrados en soluciones temporales en vez de tomar decisiones permanentes, este problema le va a poner el Ojo Negro al gobierno.
Usted, fue elegido rector y se quiere reelegir; yo elijo y no creo en la reelección.
Usted tiene toda una vida dedicada a impulsar, apoyar, aceptar, practicar el autoritarismo; yo llevo toda una vida combatiéndolo.
Usted no cree en el diálogo, ni en el debate, ni en la participación ciudadana; yo predico el diálogo, practico el debate y creo en la democracia participativa.
Usted, señor rector, tiene la Universidad secuestrada para sus tenebrosos fines; yo creo en los ciudadanos actores que desean rescatarla de las manos de los impostores.
Usted, señor Rector con sus acólitos del CGU, al igual que otros dictadores del pasado me dicen: "no te queremos aquí"; yo les digo con toda claridad: "Aquí estoy y aquí me quedo´.

101 años de Panamá América

 
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