Crisis del Seguro causará el colapso del Estado
TODOS LOS panameños, de todos los sectores, tenemos que estar preocupadísimos porque de una vez por todas se inicie la solución de los problemas de la Caja de Seguro Social (CSS). Esto se hace evidente porque el tema está siendo debatido en los medios de comunicación.
Particularmente me han llamado la atención los más recientes comentarios aparecidos en este diario. El 24/12/04, Panamá América (PA) enfatiza sobre el emplazamiento que ha hecho el gobierno al sector empresarial para que se ponga al día con la CSS con el objetivo de acabar con la morosidad de los patronos. Encuentro especialmente importante esta iniciativa porque no hay duda que por demasiado tiempo, demasiados patronos, valga la redundancia, han descontado la cuota correspondiente a sus empleados pero no han efectuado los pagos pertinentes. El editorial (26/12/04), "Un globo inflado", asevera que la acción del gobierno de abonar a la CSS B/. 131 millones, que adeudaba como cuota obrero-patronal, y después exigir al sector privado que cancele B/. 138.6 millones, por el mismo concepto, es un mero "ejercicio de proyección de imagen".
Por un cambio, estoy más que dispuesto a concederle el beneficio de la duda al gobierno en estas acciones. Aunque no se puede negar que la mayoría de las empresas deudoras han cerrado operaciones hace tiempo "y no será posible cobrarles ni una décima parte". Para mí hay que empezar por algo. Además, me pregunto si no habrá la posibilidad de proceder legalmente contra aquellos entes privados a quienes se les pueda probar su juega-vivo, así como también instaurar un procedimiento que impida o haga muy difícil continuar con esta censurable práctica.
Me preocupa que los empresarios de marras se sigan saliendo con la suya por el efecto adverso que tendría en la actitud de otros gremios, que incluyen obreros, médicos, enfermeras y grupúsculos tradicionales, como el FER-29, cuyos reducidos miembros siempre son más papistas que el Papa y organizan cierres de calles, junto con varios grupos sindicales, lo que termina disminuyendo la calidad de vida de todos los ciudadanos, principalmente la de los más necesitados, igualmente, saliéndose con la suya y dejando intacto o, más bien, empeorando el grave problema de la CSS que hace peligrar las jubilaciones futuras de decenas de miles de panameños, mayormente de extracto humilde. Lo mismo ha sucedido anteriormente cuando los distintos gobiernos no han cumplido con sus obligaciones en lo que respecta a la CSS.
Estoy de acuerdo con el editorial señalado en el sentido de que toca a todos los asegurados, a la CSS, y al propio gobierno, salvar a la principal entidad social de la República. Y esto es lo que toca enfatizar, resaltar, subrayar. Trátese de un gremio empresarial, de sindicatos o del gobierno, debemos advertir que la opinión pública no está dispuesta a aceptar, tolerar, las demagogias de siempre cuyo resultado ha sido, una y otra vez, cero hits, cero carreras y muchos errores, que nadie parece querer evitar y, sí señor, castigar, en lo posible, de acuerdo con lo que permita nuestro ordenamiento jurídico.
Es evidente que tendrán que aumentarse las cuotas tanto obreras como patronales, así como la edad de jubilación. En fin, estamos en la obligación, la impostergable necesidad, de impedir que la CSS colapse financieramente porque ello es poco menos que el colapso del Estado. Estamos en una encrucijada donde no caben medias tintas, partidismos y egoísmos de toda naturaleza. Todos debemos ser objetivos y constructivos y colaborar en este empeño patriótico. Espero que no haya un solo istmeño que dude que Panamá es inmortal. ¿O sí?
Particularmente me han llamado la atención los más recientes comentarios aparecidos en este diario. El 24/12/04, Panamá América (PA) enfatiza sobre el emplazamiento que ha hecho el gobierno al sector empresarial para que se ponga al día con la CSS con el objetivo de acabar con la morosidad de los patronos. Encuentro especialmente importante esta iniciativa porque no hay duda que por demasiado tiempo, demasiados patronos, valga la redundancia, han descontado la cuota correspondiente a sus empleados pero no han efectuado los pagos pertinentes. El editorial (26/12/04), "Un globo inflado", asevera que la acción del gobierno de abonar a la CSS B/. 131 millones, que adeudaba como cuota obrero-patronal, y después exigir al sector privado que cancele B/. 138.6 millones, por el mismo concepto, es un mero "ejercicio de proyección de imagen".
Por un cambio, estoy más que dispuesto a concederle el beneficio de la duda al gobierno en estas acciones. Aunque no se puede negar que la mayoría de las empresas deudoras han cerrado operaciones hace tiempo "y no será posible cobrarles ni una décima parte". Para mí hay que empezar por algo. Además, me pregunto si no habrá la posibilidad de proceder legalmente contra aquellos entes privados a quienes se les pueda probar su juega-vivo, así como también instaurar un procedimiento que impida o haga muy difícil continuar con esta censurable práctica.
Me preocupa que los empresarios de marras se sigan saliendo con la suya por el efecto adverso que tendría en la actitud de otros gremios, que incluyen obreros, médicos, enfermeras y grupúsculos tradicionales, como el FER-29, cuyos reducidos miembros siempre son más papistas que el Papa y organizan cierres de calles, junto con varios grupos sindicales, lo que termina disminuyendo la calidad de vida de todos los ciudadanos, principalmente la de los más necesitados, igualmente, saliéndose con la suya y dejando intacto o, más bien, empeorando el grave problema de la CSS que hace peligrar las jubilaciones futuras de decenas de miles de panameños, mayormente de extracto humilde. Lo mismo ha sucedido anteriormente cuando los distintos gobiernos no han cumplido con sus obligaciones en lo que respecta a la CSS.
Estoy de acuerdo con el editorial señalado en el sentido de que toca a todos los asegurados, a la CSS, y al propio gobierno, salvar a la principal entidad social de la República. Y esto es lo que toca enfatizar, resaltar, subrayar. Trátese de un gremio empresarial, de sindicatos o del gobierno, debemos advertir que la opinión pública no está dispuesta a aceptar, tolerar, las demagogias de siempre cuyo resultado ha sido, una y otra vez, cero hits, cero carreras y muchos errores, que nadie parece querer evitar y, sí señor, castigar, en lo posible, de acuerdo con lo que permita nuestro ordenamiento jurídico.
Es evidente que tendrán que aumentarse las cuotas tanto obreras como patronales, así como la edad de jubilación. En fin, estamos en la obligación, la impostergable necesidad, de impedir que la CSS colapse financieramente porque ello es poco menos que el colapso del Estado. Estamos en una encrucijada donde no caben medias tintas, partidismos y egoísmos de toda naturaleza. Todos debemos ser objetivos y constructivos y colaborar en este empeño patriótico. Espero que no haya un solo istmeño que dude que Panamá es inmortal. ¿O sí?