Crisis e inseguridad
Los efectos de la crisis en todos los países, incluyendo América Latina, es el tema que se ha incluido en el tradicional "briefing" diario al presidente Barack Obama, informó el nuevo director de la CIA, Leon Panetta. Según explicó en su primera conferencia de prensa el nuevo director de este organismo, la principal amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos son los efectos que la crisis está teniendo sobre la estabilidad en varias regiones del mundo.
Las reacciones fueron inmediatas en América Latina. Especialmente luego que Panetta citara a Argentina, Venezuela y Ecuador como las naciones latinoamericanas con mayores riesgos de desestabilización en la región. Al margen de los matices diplomáticos que cada país podrá ver en estas declaraciones estadounidenses, lo absolutamente claro es que la preocupación del gobierno de Obama, aunque no por las mismas razones, está plenamente justificada.
Desde la última reunión del Foro Económico Mundial, realizada en Davos, Suiza, se subrayó la urgencia de encarar también el deterioro general que se iba a producir debido a la crisis económica. Por su parte, el grupo del G-20 también enfatizó que la crisis tendrá efectos sociales y humanos a corto plazo en cada uno de los países.
Pero ninguna de esas alertas parece afectar el optimismo en Panamá. El agravante radica en el enfoque distorsionado por el clima de las elecciones. De allí que el tema entre los panameños ha consistido en evitar en lo posible dar una imagen pesimista al respecto. Una posición que, en mayor o menor grado, casi todos los sectores políticos, empresariales, oposición y el propio gobierno han mostrado cierta coincidencia y han tratado irresponsablemente de evadir. Pero las implicaciones de la crisis económica se darán de tal magnitud que bien harían los dirigentes nacionales en advertir sobre la crisis que ya está tocando a las puertas del país.