Crisis educativa
Se arguye con frecuencia en estos días, que así como los maestros reclaman aumentos de sueldo, deben mejorar la calidad de la enseñanza. Vano intento. Mal puede enseñar quien no fue bien enseñado. Los actuales maestros no son lo suficientemente idóneos para capacitar a sus alumnos. Prueba de ello es que de 25,286 estudiantes graduados de la escuela secundaria que intentaron matricularse en la Universidad de Panamá, 14,408 de ellos no calificaron para su aceptación. No calificaban porque provenían de un ambiente incapaz de capacitarlos. Y es que los maestros actuales, a su vez, no fueron bien capacitados por sus maestros de ayer. Así, pues, mal puede pretenderse de ellos que puedan ofrecer lo que no les dieron.
Conforme está la situación actual entre expertos educadores y padres de familia hay que buscar la solución. Hace falta organizar un plan de trabajo con técnicos que puedan preparar adecuadamente buenos maestros. Los padres de familia deberán de establecer una asidua vigilancia que impida a sus hijos el exagerado uso de las computadoras y de la televisión, cuyos programas les resulta muy atractivos y poco edificantes.
El problema, pues, es crudo y no se va a resolver con buenos deseos y discursos. Se requiere organizar un sistema científico de maestros para que ellos logren la capacidad de capacitar. Tal es cruelmente nuestra cruda realidad y debemos admitirla con sincera humildad y encararla con valentía, como corresponde hacerlo.
Debemos tomar en cuenta que todo buen educador es siempre un maestro, pero no todo maestro es un buen educador.
Conforme está la situación actual entre expertos educadores y padres de familia hay que buscar la solución. Hace falta organizar un plan de trabajo con técnicos que puedan preparar adecuadamente buenos maestros. Los padres de familia deberán de establecer una asidua vigilancia que impida a sus hijos el exagerado uso de las computadoras y de la televisión, cuyos programas les resulta muy atractivos y poco edificantes.
El problema, pues, es crudo y no se va a resolver con buenos deseos y discursos. Se requiere organizar un sistema científico de maestros para que ellos logren la capacidad de capacitar. Tal es cruelmente nuestra cruda realidad y debemos admitirla con sincera humildad y encararla con valentía, como corresponde hacerlo.
Debemos tomar en cuenta que todo buen educador es siempre un maestro, pero no todo maestro es un buen educador.