Crisis en la transición
La transición del país, de subdesarrollado a desarrollado, comenzó ya hace varios años sin que algunos sectores lo percibieran. Inició desde el mismo momento en que la sociedad panameña urgió un cambio en la administración de poder. Su sociedad había madurado para otros escenarios, donde los viejos problemas ya no se podían seguir resolviendo de la misma manera. Pero como muchas cosas en Panamá, sólo el peso de la crisis, expresada en hechos dramáticos como la reciente tragedia de un bus de pasajeros o en las muertes por envenenamiento en la Caja de Seguro Social abrió la "Caja de Pandora".
Y se van a suscitar nuevos hechos como no se tomen medidas para evitarlos. Por ejemplo, lo que en principio ha sido localizado en las llamadas barriadas de emergencia o de precaristas como "las telarañas", o sea el complicado y peligroso tejido de cables eléctricos ya copa la ciudad misma. Menos desordenados que en las citadas comunidades, sólo basta levantar la mirada para encontrarse con una tupida red de cables que, además de afear la ciudad y oscurecerla, constituyen una advertencia del problema, o el accidente que podría estallar. Y no se trata únicamente de los accidentes potenciales, sino de la sensación de abandono y desorden que producen. ¿Cuánto cuesta la inversión? Si preguntas como esta no se hubieran hecho en el caso del transporte, quizá hoy no lamentaríamos la muerte de los pasajeros del bus 06. En lugar de curar, es necesario desarrollar una política de prevención.
En el caso del tránsito, es de esperar que con los cambios anunciados a partir de enero próximo, comiencen acciones más enérgicas contra quienes, a pesar de las intenciones nacionales de avanzar hacia un primer mundo, singuen conduciendo con mentalidad de quinto mundo. No se puede seguir tolerando a conductores irresponsables que conducen ebrios, que matan a personas bajo los efectos del alcohol; como tampoco pueden seguir impunes las muertes de inocentes a manos de irresponsables. Hay que ver la cantidad de accidentes que se vienen registrando. Sin licencia deben quedar quienes no sepan respetar las disposiciones que implica este documento.
Y se van a suscitar nuevos hechos como no se tomen medidas para evitarlos. Por ejemplo, lo que en principio ha sido localizado en las llamadas barriadas de emergencia o de precaristas como "las telarañas", o sea el complicado y peligroso tejido de cables eléctricos ya copa la ciudad misma. Menos desordenados que en las citadas comunidades, sólo basta levantar la mirada para encontrarse con una tupida red de cables que, además de afear la ciudad y oscurecerla, constituyen una advertencia del problema, o el accidente que podría estallar. Y no se trata únicamente de los accidentes potenciales, sino de la sensación de abandono y desorden que producen. ¿Cuánto cuesta la inversión? Si preguntas como esta no se hubieran hecho en el caso del transporte, quizá hoy no lamentaríamos la muerte de los pasajeros del bus 06. En lugar de curar, es necesario desarrollar una política de prevención.
En el caso del tránsito, es de esperar que con los cambios anunciados a partir de enero próximo, comiencen acciones más enérgicas contra quienes, a pesar de las intenciones nacionales de avanzar hacia un primer mundo, singuen conduciendo con mentalidad de quinto mundo. No se puede seguir tolerando a conductores irresponsables que conducen ebrios, que matan a personas bajo los efectos del alcohol; como tampoco pueden seguir impunes las muertes de inocentes a manos de irresponsables. Hay que ver la cantidad de accidentes que se vienen registrando. Sin licencia deben quedar quienes no sepan respetar las disposiciones que implica este documento.