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Crisis en programas del Seguro Social


Una nueva preocupación tenemos los panameños. El programa de Enfermedad y Maternidad de la Caja de Seguro Social (CSS) terminó con un déficit en sus finanzas en el 2002, lo que no sucedía desde hace 20 años. Hago la observación que en 1995 fue el único año que el programa finalizó con déficit, pero porque en ese tiempo se canceló la deuda que se tenía con el programa de Invalidez, Vejez y Muerte. Comportamiento Financiero de Los últimos 40 años: Este programa de 1960 hasta 1967 acumuló un superávit de casi B/.3 millones. De 1968 a 1974 trabajó en déficit, el cual se acumuló en cerca de B/.24 millones. A partir de 1975 hasta 1982, trabajó con superávit, de tal forma que cubrió el déficit existente de B/.24 millones y creó una reserva de B/.29.7 millones. Esto se debió en gran parte a que en 1975 y 1977 se aumentó la cuota obrero-patronal en un 50%. Pasó de 12% a 18%. Los años 1983,1984, 1985 y 1986 fueron un desastre financiero, pues se consumió la reserva existente y se provocó un déficit de B/.20 millones. O sea, que tomando en cuenta la reserva que se tenía, el gasto en esos cuatro años fue por encima de los B/.50 millones de déficit. Después de 1987 no pude tener conocimiento de las cifras de la CSS hasta en 1990, lo que me impide plantear cómo se comporto este programa durante esos años. En la década del ‘90, el mismo trabajó con superávit, de tal manera pudo cancelar sus deudas en 1995 y aún así mantener una reserva considerable.
En el último informe financiero al 30 de abril de este año, este programa tiene una reserva en plazo fijo por el orden del B/.76 millones, cifra que representa casi el 25% del presupuesto anual, pero que se debe evitar que disminuya en este año.
Observo con mucha preocupación que el actual problema financiero que tiene este programa, se le quiera resolver de forma cosmética, sin querer ir al fondo de la situación. No es recortando servicios como obtendremos los resultados necesarios. Además, creo que el mayor problema que tiene el servicio de salud de la Caja es la insatisfacción del usuario. En la mesa de diálogo sobre Enfermedad y Maternidad se llegó a un consenso desde el pasado 14 de noviembre, y hasta el momento no he entendido porqué las autoridades del Seguro Social no han querido iniciar su ejecución, porque lo propuesto y consensuado en ese tema, no sólo nos llevará a mejorar significativamente la calidad de atención al paciente, también nos ahorrará varios millones de dólares que hoy se desperdician irresponsablemente.
La ausencia de una política nacional de salud es una de las causas de esta situación financiera. Existiendo dos entidades públicas que prestan el servicio sin ningún tipo de coordinación, lo único que se obtiene es un alto gasto en el sector, sin tener resultados al nivel de lo que se gasta. Ejemplo de esto fueron las obras realizadas por la anterior administración de la CSS. La construcción del hospital de Chiriquí Grande, donde la población asegurada es la minoría. La construcción de una serie de hospitales por todo el interior sin un estudio serio para evitar la duplicidad de servicio. En unas de las provincias centrales, se edificaron dos obras, una junto a la otra, de cada institución que presta el servicio de la salud pública. De haber existido una política única de salud esto se hubiera evitado.
Deseo explicar, para los que no dominen el tema, que el problema no es sólo el gasto de la construcción y equipamiento, sino el de funcionamiento que ello genera. Además, aclaro que no estoy en desacuerdo con las edificaciones de salud, pero éstas no se pueden realizar sin planificar las reales necesidades; y en salud no se puede provocar duplicidad de servicio, porque las mismas no mejoran la atención, sino que nos llevan a más gasto innecesario. El servicio de salud es costoso y, por tal razón, se debe ser muy eficiente.
La actual administración compró dos hospitales en la capital, que en mi concepto, no eran necesarios. Mejor hubiese sido comprar un solo centro hospitalario y, en conjunto con el Santo Tomás, se hubiera montado allí un centro de una o dos especialidades (cardiovascular, nefrología o neurocirugía), por dar un ejemplo. Así, los servicios de esas especialidades estarían concentrados en un solo local, sin aumentar costos de funcionamiento significativamente y se ofrecería un servicio de primera, como ocurre en el Hospital del Niño y el Instituto Oncológico. El área que quedaría desocupada serviría para la ampliación de la sala de Pediatría del Seguro Social, y teniendo en cuenta todavía la alternativa del Hospital del Niño. Esto nos hubiese economizado varios millones de balboas el año pasado.
El actual modelo de atención, igualmente, es una de las causas de la insatisfacción del usuario, como también es el causante de gastos innecesarios. Con el modelo de atención propuesto, se evitará el gasto en exámenes de laboratorio clínicos, radiográficos y medicamentos innecesarios, que hoy se da.
En mi próximo artículo explicaré con detalles el sistema único de salud y el nuevo modelo de atención. Estas dos políticas, junto con la modernización de los Archivos Médicos, nos traerán los ahorros necesarios, sin desmejorar la atención.
Las autoridades de la CSS tienen estas alternativas para resolver no sólo el problema financiero de la institución, sino también la calidad de atención de los asegurados, de manera integral y conceptual.
Este aporte no lo hago en plan de crítica, pero sí con la intención de plantear soluciones profundas a una crisis que nos afectará a todos, y que por tal razón debemos presentar alternativas de solución. Al final es verdad que la responsabilidad la tendrán las autoridades, pero los afectados seremos todos los asegurados.
La prometida carretera de Panamá a Darién, que aún llega, es uno de los mayores obstáculos para el desarrollo social y económico de la provincia.
Un poco antes de Agua Fría la carretera está asfaltada, pero de ese lugar hasta Yaviza es un estrecho camino lleno de lodo y herbazales a ambos lados.
A la altura de Agua Fría existen verdaderos pantanos en medio del camino que imposibilitan el paso de cualquier tipo de transporte.
La falta de la carretera encarece el costo de la vida a los darienitas que tienen que pagar hasta 0.40 centésimos por una libra de arroz , B/.6.00 por tanque de gas y B/. 3.50 por un galón de gasolina, combustible vital para transportarse por los ríos.

101 años de Panamá América

 
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