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Crisis energética y especulación


El aumento vertiginoso del precio del petróleo se ha convertido en un problema mundial con graves repercusiones sociales y políticas. El actual modelo de desarrollo, que promueve un consumismo descontrolado y dependiente de esta fuente de energía no renovable, se encuentra en plena crisis y comienzan a hacerse realidad las predicciones de quienes, desde hace mucho tiempo, han advertido sobre las consecuencias catastróficas del abuso de los recursos naturales, de las prácticas inescrupulosas desencadenadas por el rejuego sin límites entre la oferta y la demanda, de la injusta distribución de la riqueza nacional e internacionalmente y de la falta de solidaridad.

A pesar de que no es ésta la primera crisis petrolera, la actual es de una magnitud hasta ahora desconocida, sin que haya el menor indicio de que el barril de petróleo descenderá del precio record de ciento treinta y nueve dólares, a los precios históricos de treinta dólares que estuvieron vigentes hasta hace menos de dos años, lo cual nos obliga entender y atender una situación compleja que afecta no sólo la calidad de vida de las capas medias de la sociedad, sino que pone en peligro la vida y la salud de los sectores más pobres, y amenaza con dar al traste con los sueños de un desarrollo que no logra incluir a todos ni ser sostenible a largo plazo.

Ante esta coyuntura, el país necesita identificar, lo más claramente posible, cuántos de los incrementos en los precios de la canasta básica de alimentos, del transporte y de la electricidad -los tres rubros que más directo inciden sobre la población- corresponden a la crisis energética y cuáles son el resultado de otros factores, de entre los cuales no se pueden descartar las distorsiones locales que obedecen más al juega vivo que a causas externas más complejas.

Las declaraciones hechas en días pasados por el empresario agropecuario Enrique Athanasiades, advirtiendo que es injustificada el alza del precio de un alimento básico como el huevo y que son los intermediarios quienes se quedan con el 67% de las ganancias, así como los señalamientos de expertos en el tema energético de que el imparable aumento de la electricidad contiene elementos de especulación, obligan a que las autoridades presten atención a las prácticas oligopólicas y de lucro desmedido que se han producido usando como excusa el costo del combustible.

La mayoría de la gente necesita información confiable que le permita entender la compleja dinámica de la actual situación económica mundial y sus repercusiones en nuestro país, de manera que pueda tomar decisiones y prepararse para enfrentar el futuro inmediato sin temor; pero también reclama la acción subsidiaria y protectora del Estado para garantizar el bien común frente a la voracidad insaciable de unos cuantos.

101 años de Panamá América

 
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