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Crisis inminente


En numerosas columnas hemos venido puntualizando la necesidad de lograr un convenio bilateral especial con Estados Unidos que ponga a salvo, al menos momentáneamente, nuestra aparente soberanía total y la jurisdicción sobre todo el territorio nacional. En los últimos días hemos visto cómo algunos periodistas vienen aceptando el peligro enorme que se cierne sobre Panamá y que, como lo dijimos antes, se hace cada vez más presente con el apoyo vigoroso que el nuevo secretario de Estado de Estados Unidos, general Colin Powell, le ha dado al Plan Colombia.
El Plan Colombia, para los que quieran leer bien, es de una proyección guerrerista de grandes dimensiones, si no se obtiene un acuerdo con las guerrillas, y muy especialmente con la FARC, por ser un movimiento doctrinario de tipo marxista, según ellos mismos lo han manifestado, y que cuenta con el respaldo de fuerzas similares que operan en Cuba y otras partes del Continente.
La presencia de John Maisto en la subsecretaría encargada del manejo político de los países latinoamericanos, nos indica, igualmente, de la presencia de una personalidad de reconocido carácter y temple y de conocimientos profundos sobre nuestra idiosincrasia, vinculado a desplazamientos de gobiernos proclives a revoluciones de izquierda, proyecta las decisiones que se tomarán en caso de que se encienda un conflicto de mayores proporciones por razones del Plan Colombia.
Estamos en una encrucijada, en la cual el destino de los logros obtenidos puede hacernos una mala jugada. Hay un Tratado de Neutralidad que ya tuvo un precedente, el más erosionante, como lo fue la invasión de la fuerza norteamericana en 1989. Tenemos las versiones vertidas en aquel entonces que indican que la "base legal" que usó Estados Unidos para justificar esta "causa justa" fue la existencia de los Tratados de Neutralidad. Esta fue la explicación dada a las Naciones Unidas y a la Organización de Estados Americanos utilizando sus respectivas cartas, pero enfatizando, igualmente (secretario Backer), de que éstas no eran necesarias porque Estados Unidos contaba con el Tratado de Neutralidad que les permitían estas incursiones cada vez que consideraran, unilateralmente, que la seguridad del Canal de Panamá estaba en peligro y para ello, la implantación de bases militares que consideraran necesarias.
Jugar con la literalidad de los pactos, cuando ésta es clara y contundente, es de personas o funcionarios irresponsables. Mientras estas disposiciones estén vigentes en el derecho positivo internacional tenemos, como dijo el mismo Torrijos, que administrar con un alto grado de responsabilidad estos instrumentos so pena de ser objeto de invasiones.
Sabemos que el Plan Colombia puede ser el detonate, llegado el momento de rompimiento de los intentos de paz que se están dando en Colombia para desatar una hecatombe, en la cual emerja el criterio unilateral de que la seguridad del Canal está en peligro con las consecuentes respuestas.
Para muestra un botón, la columna del destacado periodista Luis Estribí del lunes 22 de enero, en el diario El Siglo en que retrata estas posibilidades que vengo exponiendo desde hace mucho tiempo.

101 años de Panamá América

 
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