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Crisis nacional y Centenario


En la última década cronológica (1990-2000) el país ha avanzado hacia una verdadera agudización de una crisis nacional generalizada, cuyas manifestaciones han venido recogiendo progresivamente en cantidades los medios más colectivos de comunicación social: la prensa diaria y la televisión. Esta situación crítica es admitida por muchísimas personas y no la hemos inventado nosotros. Sobresale por todos los poros de la sociedad panameña y los medios de masas, interesados en su justa subsistencia y progreso económicos se hacen eco diario de tan profunda crisis, como es obvio “para todo el mundo” (frase conocida).
Para que se convenzan los que viven en el limbo del mundo ideal, afirmamos que no existe ningún sector de la vida panameña, que no respire y sufra tal distorsión enorme: la economía, la educación, la salud, la administración de justicia, el empleo y el desempleo, la burocracia estatal, los niveles de moral colectiva, la delincuencia, los servicios públicos privatizados y estatales, etc. etc. ¿Para qué continuar con una enumeración que se mueve todos los días y en todos los ámbitos de la existencia colectiva nacional?
Por una coincidencia azarosa, esta crisis total está siendo visitada por el arribo del Centenario y sus conmemoraciones más o menos planeadas. En cierta forma limitada, la crisis está influyendo en lo que algunos consideran o aprovechan como planteamientos del Centenario. Ello no es necesariamente una “infeliz” coincidencia, ni tampoco una desgracia, menos una relación totalitaria. Es un simple hecho histórico dual, que depende de algunas circunstancias nada llamativas.
Ha habido comerciantes que han aprovechado la cercanía del Centenario en plan propagandístico, con anuncios que se ha tratado sean de contenido patriótico, cierta cantidad de los cuales no han pasado de mostrarse como superficiales referencias. También se han dado muy escasas propagandas valiosas en un sentido profundo. Pero la gran mayoría se ubicó en un triunfalismo falso, irreal, como si hubiéramos tenido buena cantidad de grandes héroes (civiles y militares) y hasta célebres heroínas, por cierto que no muchas, zalamerías realmente viscosas, de un sabor intelectual a raspadura. Todo lo cual no es extraño, en un medio social que no se distingue por su elevada cultura media, sino más bien por su chata medianía.
Igualmente, hemos escuchado, en esta coincidencia de crisis general y Centenario, ciertas tesis verdaderamente catastróficas y espeluznantes, como la de una presencia nacional de numerosos países, como siete u ocho, que anidan bajo el mismo techo ístmico, lo que nos ha parecido un simple susodicho mentís a nuestro hondo poeta Miró, quien cantó a la Patria pequeña, que llevaba en el corazón. Ahora todo indica que las cosas son muy distintas, al menos, en el criterio de algunos, prendados de la oportunidad del Centenario.
Pocas contribuciones valiosas, a la altura del significado de esa efeméride, podemos incluir en nuestro poco exigente inventario en que ha habido esplendores como el de Miss Universo o el de la celebérrima película referente a la vida de Victoriano Lorenzo, dirigida, según se nos informó, por dos hermanos franceses, cuyos nombres no pudimos precisar, que estaba plagada de inexactitudes biográficas, tan alarmantes que parece provocaron que no se volviera a exhibir, amén de otros hechos y bellezas consumados, que mejor dejamos en el olvido.
Para nosotros, bien ha podido el Centenario, y puede ser todavía, objeto de un conjunto de análisis de calado en cuanto a la historia nacional y a los problemas nacionales, a la misma altura de algunos Suplementos de El Panamá América, La Prensa y Crítica, que han sido aportes valiosos. No creemos que la posibilidad haya pasado totalmente, porque la república cumple sus cien años, el 3 de noviembre de 2003, en una fecha todavía a un mes de llegar, la que inaugura el Año del Centenario, el cual en realidad se extiende hasta el 2 de noviembre de 2004. Sépase que, a partir del 2 de noviembre de 1953 se celebró el Cincuentenario de vida republicana.
Nosotros no sabemos a qué se debió que la conmemoración del Centenario se llevara a cabo en el año 2003, pero antes de que hubiera cumplido la República su primer centenario, porque, como lo hemos expresado. Los cien años se dan el 3 de noviembre de 2003, y no antes. A lo mejor el adelanto pudo tener raíz en que se consideró, por la clase política, que era preferible celebrar el Centenario antes del 3 de noviembre de 2003, y dejar dicho mes, lo mismo que el de diciembre y siguientes, hasta fines de abril de 2004, para que la clase política, por la salud de la Patria, se dedicara tranquilamente a convencer al país. Y así votara, democrática y certeramente, por alguno de los candidatos, entre los muy sabiamente escogidos por la partidocracia constitucional que rige en nuestro país.
Todos los panameños estaremos muy satisfechos con el Tricocéfalo: Crisis, Centenario y Elección.

101 años de Panamá América

 
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