Crisis política (II)
En una entrega pasada señalé que la hegemonía de los grupos dominantes hoy se encuentra resquebrajada por su incapacidad manifiesta en ofrecer un proyecto nacional que les otorgue legitimidad y gobernabilidad a los ojos del pueblo; sus planes se limitan en reconquistar aquella legitimidad y gobernabilidad a través de fines coyunturales (como la lucha en contra de la corrupción, etc.) que a larga desgastan más y más la institucionalidad del Estado panameño. Por eso, mientras no exista un verdadero proyecto nacional que sirva como alternativa a los dos modelos ensayados (la creación de un mercado nacional o el desarrollo del país de adentro hacia afuera), Panamá seguirá en su espiral hacia el olvido.
El 6 de septiembre de 2003 casi 50 organizaciones populares y de la sociedad civil se reunieron en la Universidad de Panamá para iniciar la primera ronda de debates del Foro Económico Social Alternativo (FESA), discusiones que tomaron un nuevo giro en la sesión del 20 de septiembre por la coyuntura nacional. En ambas reuniones se han planteado inquietudes sobre el rumbo que debe seguir el país Lo cierto es que los modelos de desarrollo que han sido impuestos por las clases dominantes en Panamá no han tenido éxito y es por eso que hoy el tema recobra inusitada trascendencia por la crisis política que atraviesa nuestra nación.
Los principios del FESA. El FESA tiene como objetivo la discusión de políticas económicas y sociales que permitan el desarrollo alternativo democrático, equitativo y ambientalmente sano para así lograr la reducción significativa de los niveles de pobreza. A su vez, desea servir de plataforma para elaborar propuestas para un mejor sistema educativo y sanitario, para establecer estrategias para defender la seguridad social y para realizar planes con miras a un desarrollo agropecuario sostenible, a la generación del cambio tecnológico que incida en mejoras para en las condiciones de la micro, pequeña y mediana empresa. No faltan tampoco de los ejes temáticos los asuntos relativos a la autonomía de los pueblos indígenas y los relacionados a un sistema de administración pública basado en la transparencia y en los méritos de los funcionarios.
Las organizaciones que forman parte del FESA representan intereses muy diversos; sin embargo, el Foro no busca unificar criterios de manera absoluta, más bien estándares mínimos que permitan consensuar estrategias para un cambio político. Pero, a título personal desearía ensayar ciertas propuestas para iniciar la discusión concreta de la problemática, hoy empantanada por la demagogia electoral de los candidatos.
Asuntos que ameritan una acción inmediata. Si bien es cierto que las políticas neoliberales han traído más desgracias que soluciones, hay que aceptar la existencia de uno que otro principio rescatable. Por ejemplo, la reducción del Estado siempre será un tema álgido, pero incrementar y mantener la burocracia estatal es un freno para el manejo eficiente los recursos. Para tal efecto, es preciso establecer un régimen de co-administración pública que reparta ciertas funciones a la sociedad civil, siempre y cuando se establezca un régimen de responsabilidad (tutelado por el Estado) que la haga rendir cuentas. Además, se hace imperativa la reforma constitucional, así como también la revisión de las leyes nacionales para racionalizar la materia jurídica. La creación, tal como pretende el Foro Nacional 2020, de un tribunal constitucional, de un tribunal de cuentas, de un Consejo Nacional Electoral, entre otros avances en materia organizativa, son necesarios para hacer más eficientes los organismos encargados de administrar justicia y asegurar la seguridad jurídica.
De igual forma, más que abogar por la renacionalización de los servicios públicos (una idea que traería más complicaciones que resultados positivos), se debe fortalecer al Ente Regulador para que fiscalice efectivamente las compañías encargadas de brindar estos servicios. Por otro lado, se deben crear sistemas institucionales, autónomos y descentralizados, que se encarguen del manejo de las políticas de salud, educativas y ambientales a nivel nacional, coordinando íntimamente con los organismos de la sociedad civil.
Otro aspecto importante es la descentralización. Se debe reconocer al municipio como el órgano natural de la administración pública, ampliando las facultades de autogestión en materia impositiva y financiera dentro de su circunscripción. De igual forma, se debe hacer una reingeniería de las políticas de desarrollo comunitario, creando cabildos municipales donde el ciudadano tenga voz y voto real en las decisiones locales. También se debe establecer por ley una mayor consulta a la ciudadanía, a través de plebscitos, de temas que puedan tener trascendencia nacional.
Es necesaria una verdadera reforma agraria que permita a los sectores más atrasados del país acceder a fuentes de financiamiento para así modernizar sus plantas productivas y convertir sus mecanismos de subsistencia en una robusta micro y pequeña agroindustria.
En materia internacional, Panamá debe mirar hacia el sur y, en vez de apoyar sumisamente las desastrosas políticas internacionales del G-8, debe sumarse a los esfuerzos de países como Brasil y Argentina para crear un bloque de intereses comunes frente a amenazas de la Organización Mundial del Comercio y las instituciones de Bretton Woods. Y por último, se deben sentar de manera clara los principios de solidaridad sobre los cuales debe descansar nuestra convivencia nacional; asegurando la pervivencia de la seguridad social, la salud y la educación pública y gratuita.
Todos estos temas necesitan de una respuesta, y estoy seguro que en el seno del FESA, los mismos serán motivo de muy constructivos debates. Por eso reitero: Es peligroso dilatar estos asuntos, pues conduciría a la radicalización de las reinvindicaciones de los sectores más empobrecidos del país; quejas que incluso, si el contexto es propicio, podrían ser manipuladas por un liderazgo autocrático con consecuencias funestas.
(fesapanama2003@hotmail.com)
El 6 de septiembre de 2003 casi 50 organizaciones populares y de la sociedad civil se reunieron en la Universidad de Panamá para iniciar la primera ronda de debates del Foro Económico Social Alternativo (FESA), discusiones que tomaron un nuevo giro en la sesión del 20 de septiembre por la coyuntura nacional. En ambas reuniones se han planteado inquietudes sobre el rumbo que debe seguir el país Lo cierto es que los modelos de desarrollo que han sido impuestos por las clases dominantes en Panamá no han tenido éxito y es por eso que hoy el tema recobra inusitada trascendencia por la crisis política que atraviesa nuestra nación.
Los principios del FESA. El FESA tiene como objetivo la discusión de políticas económicas y sociales que permitan el desarrollo alternativo democrático, equitativo y ambientalmente sano para así lograr la reducción significativa de los niveles de pobreza. A su vez, desea servir de plataforma para elaborar propuestas para un mejor sistema educativo y sanitario, para establecer estrategias para defender la seguridad social y para realizar planes con miras a un desarrollo agropecuario sostenible, a la generación del cambio tecnológico que incida en mejoras para en las condiciones de la micro, pequeña y mediana empresa. No faltan tampoco de los ejes temáticos los asuntos relativos a la autonomía de los pueblos indígenas y los relacionados a un sistema de administración pública basado en la transparencia y en los méritos de los funcionarios.
Las organizaciones que forman parte del FESA representan intereses muy diversos; sin embargo, el Foro no busca unificar criterios de manera absoluta, más bien estándares mínimos que permitan consensuar estrategias para un cambio político. Pero, a título personal desearía ensayar ciertas propuestas para iniciar la discusión concreta de la problemática, hoy empantanada por la demagogia electoral de los candidatos.
Asuntos que ameritan una acción inmediata. Si bien es cierto que las políticas neoliberales han traído más desgracias que soluciones, hay que aceptar la existencia de uno que otro principio rescatable. Por ejemplo, la reducción del Estado siempre será un tema álgido, pero incrementar y mantener la burocracia estatal es un freno para el manejo eficiente los recursos. Para tal efecto, es preciso establecer un régimen de co-administración pública que reparta ciertas funciones a la sociedad civil, siempre y cuando se establezca un régimen de responsabilidad (tutelado por el Estado) que la haga rendir cuentas. Además, se hace imperativa la reforma constitucional, así como también la revisión de las leyes nacionales para racionalizar la materia jurídica. La creación, tal como pretende el Foro Nacional 2020, de un tribunal constitucional, de un tribunal de cuentas, de un Consejo Nacional Electoral, entre otros avances en materia organizativa, son necesarios para hacer más eficientes los organismos encargados de administrar justicia y asegurar la seguridad jurídica.
De igual forma, más que abogar por la renacionalización de los servicios públicos (una idea que traería más complicaciones que resultados positivos), se debe fortalecer al Ente Regulador para que fiscalice efectivamente las compañías encargadas de brindar estos servicios. Por otro lado, se deben crear sistemas institucionales, autónomos y descentralizados, que se encarguen del manejo de las políticas de salud, educativas y ambientales a nivel nacional, coordinando íntimamente con los organismos de la sociedad civil.
Otro aspecto importante es la descentralización. Se debe reconocer al municipio como el órgano natural de la administración pública, ampliando las facultades de autogestión en materia impositiva y financiera dentro de su circunscripción. De igual forma, se debe hacer una reingeniería de las políticas de desarrollo comunitario, creando cabildos municipales donde el ciudadano tenga voz y voto real en las decisiones locales. También se debe establecer por ley una mayor consulta a la ciudadanía, a través de plebscitos, de temas que puedan tener trascendencia nacional.
Es necesaria una verdadera reforma agraria que permita a los sectores más atrasados del país acceder a fuentes de financiamiento para así modernizar sus plantas productivas y convertir sus mecanismos de subsistencia en una robusta micro y pequeña agroindustria.
En materia internacional, Panamá debe mirar hacia el sur y, en vez de apoyar sumisamente las desastrosas políticas internacionales del G-8, debe sumarse a los esfuerzos de países como Brasil y Argentina para crear un bloque de intereses comunes frente a amenazas de la Organización Mundial del Comercio y las instituciones de Bretton Woods. Y por último, se deben sentar de manera clara los principios de solidaridad sobre los cuales debe descansar nuestra convivencia nacional; asegurando la pervivencia de la seguridad social, la salud y la educación pública y gratuita.
Todos estos temas necesitan de una respuesta, y estoy seguro que en el seno del FESA, los mismos serán motivo de muy constructivos debates. Por eso reitero: Es peligroso dilatar estos asuntos, pues conduciría a la radicalización de las reinvindicaciones de los sectores más empobrecidos del país; quejas que incluso, si el contexto es propicio, podrían ser manipuladas por un liderazgo autocrático con consecuencias funestas.
(fesapanama2003@hotmail.com)