Cristina Fernández ante la derrota
La presidenta de Argentina tiene por delante tres años y medio de mandato, demasiado tiempo para que se piense en su prematura "muerte política", a pesar de la estrepitosa derrota en la batalla que libró estos cuatro meses para incrementar el impuesto de soja, una propuesta que originó una escalada masiva de protestas del sector rural argentino que se opuso a la ley recientemente derogada.
Sin embargo, es válido preguntarse si Cristina Fernández cuenta aún con la fuerza suficiente para sobrevivir el tiempo que le queda. El panorama al que se enfrenta es inquietante. Su popularidad se encuentra en ruinas, cayó de 60% al 20% en menos de seis meses. Su base política en el legislativo quedó resquebrajada debido a que su vicepresidente de Gobierno y presidente del Senado, Julio Cobos, fue el artífice de las maniobras para rechazar la ley que aumentaba el impuesto a las exportaciones de soja. Cobos logró sumar a once senadores peronistas que se alinearon con él y apoyaron a los agricultores.
Todos esos sucesos permiten presagiar numerosas disidencias políticas dentro del peronismo que lidera el ex presidente Néstor Kirchner, quien defendió con todas sus fuerzas el proyecto de su mujer y que hizo que los argentinos se preguntasen: ¿Quién manda realmente en Argentina? No pocos afirman que ambos, ya que el kirchnerismo se ha convertido en toda una corriente política a lo interno del peronismo.
Pero los hechos recientes han generado una gran fuerza opositora entre los argentinos ligados al poderoso sector agroexportador, tradicionalmente renuentes a cambios. Seguramente, Cristina Fernández tendrá que hacer balance de su fracaso, dejar a un lado su arrolladora imagen y procurar una presidencia más amigable. Si no lo hace, no se descarta que podría someterse a cierto inmovilismo gubernamental que posiblemente implicaría pérdidas políticas para quienes decidan seguir apoyándola aún en la derrota.