Criticamos al teléfono, pero nos electrocuta la luz
Durante estas semanas hemos visto el despliegue de información acerca del tema de la alza de tarifas telefónicas, mientras que la población panameña se enoja ante el elevado costo y el encarecimiento de la vida. La saturación de problemas sociales y el escaso alcance de los salarios no son suficientes para resolver el pago de los servicios públicos como el teléfono, la luz eléctrica o los impuestos.
Pero el panameño parece emular aquel caballo que con anteojeras lo ponen en el hipódromo ha cabalgar con un jinete en el lomo. Mucho se habla de las tarifas de Cable & Wireless, pero poco notamos el encarecimiento del consumo de energía eléctrica en nuestro país. Es más, el servicio de la telefonía pública bajo control de la empresa panameño-inglesa es mejor frente al pésimo servicio que ofrecen las empresas de distribución eléctrica.
Un amigo que conocimos en una recién entrevista en Radio Ancón, nos informó sobre la serie de apagones que afectan a las comunidades residenciales de Arraiján, en el sector de Panamá Oeste. Miles de balboas se perdieron en enseres domésticos cuando la fluctuación de energía se suscitó en esa zona, dejando inservibles televisores, refrigeradoras y demás aparatos eléctricos.
Un solo culpable: UNI"N FENOSA, empresa que controla a EDEMET-EDECHI, en la distribución del servicio de luz. Un largo rosario de dificultades han tenido que pasar esos desafortunados panameños. Denunciar a esta empresa española ante el Ente Regulador para que pague por los daños es como ganarse la lotería en un miércoles de suerte.
Por otro lado, ELECTRA NORESTE, que sirve de energía a Panamá Este y Colón, ha tratado de ofrecer un mejor servicio. Al principio, fue notable el descalabro de los sistemas y los cableados hasta hacían chispas por el desbalance de energía. Incluso, fuimos víctimas de esas fluctuaciones en la luz y hasta perdimos un refrigerador. Pero las denuncias públicas, la rapidez de las reparaciones y la buena atención de los voceros de la empresa eléctrica han cambiado mucho la mala imagen anterior.
Pero, si nos ponemos a hacer comparaciones entre el teléfono de Cable & Wireless y el foquito de Unión FENOSA, la verdad es que los ibéricos las botan a diario. Igual que la gente en Panamá Oeste, en Chiriquí, Azuero y en la misma ciudad Capital, las denuncias de mal servicio continúan.
Entonces, la gran pregunta es: ¿Por qué los legisladores de la Asamblea, de las bancadas del PRD y del PDC, se ponen a denunciar los acuerdos firmados por el pasado gobierno de Pérez Balladares, que fue el que privatizó el antiguo IRHE y el obsoleto INTEL?
Podemos vivir sin el teléfono, pero sin la luz eléctrica, el ser humano vive en la Edad Media. Todo el movimiento social y de trabajo de las personas depende de la energía eléctrica.
Pero el panameño parece emular aquel caballo que con anteojeras lo ponen en el hipódromo ha cabalgar con un jinete en el lomo. Mucho se habla de las tarifas de Cable & Wireless, pero poco notamos el encarecimiento del consumo de energía eléctrica en nuestro país. Es más, el servicio de la telefonía pública bajo control de la empresa panameño-inglesa es mejor frente al pésimo servicio que ofrecen las empresas de distribución eléctrica.
Un amigo que conocimos en una recién entrevista en Radio Ancón, nos informó sobre la serie de apagones que afectan a las comunidades residenciales de Arraiján, en el sector de Panamá Oeste. Miles de balboas se perdieron en enseres domésticos cuando la fluctuación de energía se suscitó en esa zona, dejando inservibles televisores, refrigeradoras y demás aparatos eléctricos.
Un solo culpable: UNI"N FENOSA, empresa que controla a EDEMET-EDECHI, en la distribución del servicio de luz. Un largo rosario de dificultades han tenido que pasar esos desafortunados panameños. Denunciar a esta empresa española ante el Ente Regulador para que pague por los daños es como ganarse la lotería en un miércoles de suerte.
Por otro lado, ELECTRA NORESTE, que sirve de energía a Panamá Este y Colón, ha tratado de ofrecer un mejor servicio. Al principio, fue notable el descalabro de los sistemas y los cableados hasta hacían chispas por el desbalance de energía. Incluso, fuimos víctimas de esas fluctuaciones en la luz y hasta perdimos un refrigerador. Pero las denuncias públicas, la rapidez de las reparaciones y la buena atención de los voceros de la empresa eléctrica han cambiado mucho la mala imagen anterior.
Pero, si nos ponemos a hacer comparaciones entre el teléfono de Cable & Wireless y el foquito de Unión FENOSA, la verdad es que los ibéricos las botan a diario. Igual que la gente en Panamá Oeste, en Chiriquí, Azuero y en la misma ciudad Capital, las denuncias de mal servicio continúan.
Entonces, la gran pregunta es: ¿Por qué los legisladores de la Asamblea, de las bancadas del PRD y del PDC, se ponen a denunciar los acuerdos firmados por el pasado gobierno de Pérez Balladares, que fue el que privatizó el antiguo IRHE y el obsoleto INTEL?
Podemos vivir sin el teléfono, pero sin la luz eléctrica, el ser humano vive en la Edad Media. Todo el movimiento social y de trabajo de las personas depende de la energía eléctrica.