Crónica de una crisis provocada
Son innumerables los absurdos de la sociedad mundial que afectan a una mayoría de empobrecidos. Ejemplos concretos son: Una deuda externa asfixiante, pagada pero vigente, respaldada por organismos anacrónicos como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Fondo Monetario Internacional. Un "orden económico" fabricado a la medida de los países ricos, siempre unidos, que cuentan con recursos para sus campañas mediáticas a la vez que con su defensor/impulsador de oficio, la Organización Mundial del Comercio que legaliza el dumping y los abusos contra las exportaciones de países empobrecidos.
Ese "orden económico" mundial nos ha impuesto las políticas neoliberales que están acabando con nuestros pueblos: La apertura de mercados a la voracidad y penetración saqueadora de transnacionales, las medidas de "ajuste estructural" nefastas, y las diversificaciones a la producción para exportar, que en nuestros sectores primarios significó disminución en la producción agropecuaria básica, reduciendo los espacios a los cultivos tradicionales alimentarios y la consiguiente migración del campo a las cabeceras creando problemas socio-económicos graves.
Es una falacia decir que los biocombustibles son causa de la crisis alimentaria actual o que el petróleo subió de precio. El dólar se ha devaluado y el desempleo y los salarios de hambre son el complemento. Las guerras con mentiras, las invasiones y desestabilización de gobiernos populares que ejecutan los países "civilizados", sí son causas de la crisis. También es causa un capitalismo injusto, explotador, sin conciencia social ni equilibrio con la fuerza laboral que lo sostiene.
Un triángulo económico EE.UU-Unión Europea-Japón, saturado en ofertas, ocupado sólo en su hegemonía y bienestar, que ha impulsado sus déficit y endeudamiento, emitiendo además miles de millones de moneda sin respaldo real. La crisis actual era previsible, la venimos denunciando hace décadas. No obstante, irónicamente, los países empobrecidos de América sirven de soporte a la economía de EE.UU. Miles de millones de sus reservas son en dólares, le venden sus materias primas y recursos no renovables a precios fijados por los compradores y pagados con dólares devaluados; le regalan cerebros formados con recursos de los pobres y los enriquecemos con migraciones de mano de obra barata, así como con millonarias remesas que generan sus transnacionales saqueadoras y sus inmigrantes establecidos en nuestros países empobrecidos. De estas remesas nunca hablan, son diez veces superiores a las que con grandes sacrificios producen nuestros coterráneos en los países ricos.
Los pueblos indoaméricanos deben integrarse, organizarse y dar un giro de 360 grados, no hay otra alternativa. Los TLC no nos integran, nos someten. Es tarea dura y difícil, pero necesaria. Nos lo demuestran los hechos, lo que vivimos y soportamos. El cinturón no da para más ajuste.