default

Crónicas Chinas


Introducción. Gracias a una fina invitación del señor Li Yonglu, representante comercial de la República Popular China en Panamá, tuve la experiencia de acompañar a un distinguido grupo de amigos a un periplo por algunos sitios del Celeste Imperio.
Vagos se transformaron mis intentos de cristalizar todo aquello que había escuchado y leído sobre la cultura más vetusta del mundo, como imaginar también las características imperantes - mezcla indisoluble de pasado y presente - que definen tan maravilloso pueblo. Desde que el Sinanthropus Pekinensis deambulara por esas tierras hace medio millón de años, hasta los últimos sucesos relacionados con una política de apertura sin precedentes dentro de su larga historia, muchos descubrimientos e invenciones se han producido en China para beneficio de la humanidad en general.
Sus anales revelan actividad organizada desde seis mil años antes de nuestra era. En casi todas las dinastías se suscitaron eventos trascendentales para el perfeccionamiento del hombre y su entorno. La Xia (2100 - 1600 a.c.) inventó el primer calendario lunar, mientras que la Shang (1600 - 1100 a.c.) integró el uso del bronce dentro de la vida cotidiana. Durante el período Zhou (1110 - 221 a.c.) florecieron las llamadas 100 escuelas del pensamiento, destacándose la aparición de Confucio y la influencia del Daoísmo como base de la racionalización filosófica que ha prevalecido en China por más de treinta siglos.
El primer emperador Qin (221 - 206 a.c.) aparte de haber ordenado la creación de un ejército de terracota para que lo protegiera después de muerto, unificó China estableciendo la ciudad de Xi"an como capital de su gobierno, estandarizó la moneda como también las unidades de pesos y medidas, al igual que un sistema de escritura aplicable a los diferentes dialectos que aún se hablan en tan vasto territorio.
Así también otras dinastías tuvieron logros propios. Apareció la pólvora mientras evolucionaban la cerámica, la pintura y la poesía. La Han (206 a.c. - 220 d.c.) concibió el papel y el sismógrafo y la Tang (618 - 907) imprimió el primer libro del mundo, al mismo tiempo que el budismo se esparcía por la región entera. Estudiantes de Corea, Japón, Persia y Arabia refinaban en China sus conocimientos de astronomía, matemáticas y medicina en ciudades que sobrepasaban entonces el millón de habitantes. Durante el período Song (960 - 1279) se inventó el compás de navegación y se efectuaron viajes por los mares del sur. Surgió entonces el dominio mongol. Kublai Kahn designó en 1260 a Beijing como la capital del imperio y el hijo de un comerciante veneciano - Marco Polo - fungió como ministro de su corte por 17 años.
Así se fue abriendo China al mundo. El Papa envió franciscanos y jesuitas a predicar la Fe. Surgió la dinastía Ming (1368 - 1644) y con ella la llegada de portugueses, españoles, ingleses y holandeses a las costas de Cantón. Durante el período Qing (1644 - 1911) se intensificaron los intercambios comerciales con Europa, como también los conflictos bélicos que afectaron irreversiblemente el legendario sistema de gobierno imperial. Entonces apareció el período republicano en 1912. Casi cuatro décadas de pugnas internas terminaron cuando se creó la República Popular China el 1 de octubre de 1949.
Hoy, cuando la rigidez producto de aquella revolución cultural que encabezara Mao Zedong pareciese totalmente superada, China ha iniciado la modernización de sus estructuras gracias a la apertura socialista que impulsara Den Xiaoping.
En los próximos escritos veremos su innegable impacto dentro de los centros urbanos de Beijing, Xi"an y Shanghai, al igual que algunas reflexiones relacionadas con la política exterior panameña en torno al país más poblado del planeta.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América