Cronología accidentada
En repetidas ocasiones he mencionado la infortunada ubicación que tendrá el segundo puente sobre el Canal pues el sitio propuesto - desarticulado completamente del entorno urbano - no mitigará parte del malestar que aqueja a la ciudad de Panamá. Ubicado a más de 12 kilómetros al norte de las áreas que debiera servir sus accesos afectan, tanto dos leyes nacionales por atravesar el parque nacional Camino de Cruces y el plan general de la ARI, como por interferir con el antiguo polígono de tiro de Balboa Suroeste, tema muy delicado e inconcluso entre la República de Panamá y los Estados Unidos de América.
El único elemento positivo que pude identificar era que T. Y. Lin - ingeniero y maestro del concreto, con vasta experiencia en Latinoamérica y que hace algunos años ganó un prestigioso premio de arquitectura por un hermoso puente curvo que diseñó en California - fuese uno de los concursantes para bosquejar la estructura en referencia.
Así las cosas el 14 de diciembre de 2000 se anunció que solo tres empresas calificaron para dicho trabajo, a saber: Cowi Consulting Engineers And Planners AS, Fig. Engineering Group y la T.Y. Lin International-The Louis Berger Group Inc, ganando esta última la licitación dos días más tarde luego de ofrecer el precio más bajo (2.7 millones de dólares) para llevar a cabo la obra en referencia.
El 19 de enero de 2001 La empresa Figg Engineering Inc., concursante que había ofertado 5 millones de dólares por la obra que nos ocupa, presentó una queja al MOP referente a cambios en los términos de referencia. El ministro Víctor Juliao respondió diciendo que ""todos licitaron con la altura que se puso en el pliego, y es por eso que no le damos validez a esta querella"". Acto seguido (27 de enero) autorizó al ganador a proceder con el diseño y entregarlo en cuatro meses para licitar el trabajo entre las empresas interesadas en la construcción de dicha estructura.
Tres meses después (17 de abril de 2001) T.Y. Lin International y The Louis Berger Group Inc. presentaron el diseño conceptual a 26 compañías, dando inicio al proceso de consulta y licitación del segundo puente sobre el Canal. Sin embargo, el 9 de diciembre 6 empresas de las 10 precalificadas para participar en la construcción que nos ocupa decidieron no asistir al acto público porque - según ellos - el MOP no había respondido a ciertas interrogantes relacionadas con el proyecto en referencia. A pesar de todo el 10 de diciembre la empresa alemana Bilfinger & Berger, quien construyó las obras civiles del puerto de Balboa, se adjudicó provisionalmente la licitación pública internacional del segundo puente sobre el Canal de Panamá al proponer un precio de 90 millones 932 mil 500 dólares. Vale la pena destacar que, si bien es cierto la ley 56 de Contrataciones Públicas exige que los planos de un proyecto estén debidamente terminados al momento de realizar una licitación, el MOP - con el beneplácito de las 10 empresas precalificadas - flexibilizó la norma dentro del pliego de cargos con el ánimo que el nuevo puente estuviese listo para los actos del centenario el 3 de noviembre de 2003.
Así las cosas el 17 de febrero de 2002 se firmó el contrato con la empresa alemana Bilfinger/Berger. Los trámites administrativos adicionales (Consejo Económico Nacional, Consejo de Gabinete y el refrendo de la Contraloría General de la República) fueron aprobados el 26 y 27 de febrero respectivamente, otorgando la orden de proceder ese mismo día en el poblado de Paraíso, corregimiento de Ancón. A pesar del tiempo transcurrido el gerente comercial de esta empresa, Alfred Zimmer, manifestó el 1 de junio que "se sigue trabajando y negociando para empezar lo antes posible".
Cuál sería mi sorpresa cuando el 25 de julio el Ministerio de Obras Pública, luego de rescindir el contrato al consorcio estadounidense Louis Berger International Group-TY LIN, solicitó el pago de la fianza de cumplimiento a una compañía local de seguros. Víctor Juliao evitó dar detalles sobre los puntos infringidos por dicho grupo. Sin embargo, acotó que la violación al acuerdo se dio en varias etapas y que la empresa alemana Bilfinger & Berger, a quien se le adjudicó la construcción del segundo puente sobre el Canal, estaría interesada en realizar el diseño que nos ocupa.
Este innecesario entuerto tendrá, sin lugar a dudas, graves repercusiones internacionales dada la muy endeble seguridad jurídica que reina hoy en la República de Panamá.
El único elemento positivo que pude identificar era que T. Y. Lin - ingeniero y maestro del concreto, con vasta experiencia en Latinoamérica y que hace algunos años ganó un prestigioso premio de arquitectura por un hermoso puente curvo que diseñó en California - fuese uno de los concursantes para bosquejar la estructura en referencia.
Así las cosas el 14 de diciembre de 2000 se anunció que solo tres empresas calificaron para dicho trabajo, a saber: Cowi Consulting Engineers And Planners AS, Fig. Engineering Group y la T.Y. Lin International-The Louis Berger Group Inc, ganando esta última la licitación dos días más tarde luego de ofrecer el precio más bajo (2.7 millones de dólares) para llevar a cabo la obra en referencia.
El 19 de enero de 2001 La empresa Figg Engineering Inc., concursante que había ofertado 5 millones de dólares por la obra que nos ocupa, presentó una queja al MOP referente a cambios en los términos de referencia. El ministro Víctor Juliao respondió diciendo que ""todos licitaron con la altura que se puso en el pliego, y es por eso que no le damos validez a esta querella"". Acto seguido (27 de enero) autorizó al ganador a proceder con el diseño y entregarlo en cuatro meses para licitar el trabajo entre las empresas interesadas en la construcción de dicha estructura.
Tres meses después (17 de abril de 2001) T.Y. Lin International y The Louis Berger Group Inc. presentaron el diseño conceptual a 26 compañías, dando inicio al proceso de consulta y licitación del segundo puente sobre el Canal. Sin embargo, el 9 de diciembre 6 empresas de las 10 precalificadas para participar en la construcción que nos ocupa decidieron no asistir al acto público porque - según ellos - el MOP no había respondido a ciertas interrogantes relacionadas con el proyecto en referencia. A pesar de todo el 10 de diciembre la empresa alemana Bilfinger & Berger, quien construyó las obras civiles del puerto de Balboa, se adjudicó provisionalmente la licitación pública internacional del segundo puente sobre el Canal de Panamá al proponer un precio de 90 millones 932 mil 500 dólares. Vale la pena destacar que, si bien es cierto la ley 56 de Contrataciones Públicas exige que los planos de un proyecto estén debidamente terminados al momento de realizar una licitación, el MOP - con el beneplácito de las 10 empresas precalificadas - flexibilizó la norma dentro del pliego de cargos con el ánimo que el nuevo puente estuviese listo para los actos del centenario el 3 de noviembre de 2003.
Así las cosas el 17 de febrero de 2002 se firmó el contrato con la empresa alemana Bilfinger/Berger. Los trámites administrativos adicionales (Consejo Económico Nacional, Consejo de Gabinete y el refrendo de la Contraloría General de la República) fueron aprobados el 26 y 27 de febrero respectivamente, otorgando la orden de proceder ese mismo día en el poblado de Paraíso, corregimiento de Ancón. A pesar del tiempo transcurrido el gerente comercial de esta empresa, Alfred Zimmer, manifestó el 1 de junio que "se sigue trabajando y negociando para empezar lo antes posible".
Cuál sería mi sorpresa cuando el 25 de julio el Ministerio de Obras Pública, luego de rescindir el contrato al consorcio estadounidense Louis Berger International Group-TY LIN, solicitó el pago de la fianza de cumplimiento a una compañía local de seguros. Víctor Juliao evitó dar detalles sobre los puntos infringidos por dicho grupo. Sin embargo, acotó que la violación al acuerdo se dio en varias etapas y que la empresa alemana Bilfinger & Berger, a quien se le adjudicó la construcción del segundo puente sobre el Canal, estaría interesada en realizar el diseño que nos ocupa.
Este innecesario entuerto tendrá, sin lugar a dudas, graves repercusiones internacionales dada la muy endeble seguridad jurídica que reina hoy en la República de Panamá.