Cruzada moralizadora
La corrupción sigue siendo un misterio en sus causas y solución. Ello se evidencia en la "cruzada moralizadora" que inició el presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños, instando a la comunidad internacional a poner fin a los "paraísos fiscales" que ofrecen refugio al dinero de la corrupción y se benefician a costa de la miseria causada por el robo a los pueblos. "Como mandatario, yo hago mi parte: limpio la corrupción de mi patio", dijo.
Tiene razón Bolaños. La corrupción es el peor mal de los pobres. La deuda externa es producto de la corrupción. Y las reformas se postergan o se malogran a causa de la corrupción. El interés de los países ricos en erradicar este mal, sin embargo, ha sido inexistente. Peor aún, los fondos de la corrupción se transfieren a los países ricos en pocos segundos. En cambio, repatriar esos fondos exige largos procesos judiciales y años de espera.
Pero se equivoca Bolaños sobre las causas de la corrupción. Olvida la importancia decisiva del estatismo. La corrupción -afirma Bolaños- también es responsabilidad de las empresas privadas. "Se habla de gobiernos corruptos, pero no de empresarios corruptos que corrompen a los gobernantes". ¡Pobres gobernantes!
La realidad es diferente. No se trata de funcionarios y empresarios corruptos sino de sistemas propensos a la corrupción e impunidad. El estatismo, con su fuerte ingerencia en la economía, favorece la corrupción. En países estatistas las empresas privadas, para participar en las compras del Estado, muchas veces se ven obligadas a dar coimas por imposición de los gobernantes.
El estatismo es la causa primaria de la corrupción y la pobreza. Es cierto que ningún país está totalmente libre de corrupción. Pero los países capitalistas tienen un nivel de corrupción mínimo. Por eso el esfuerzo de Bolaños debe incorporar como objetivo fundamental el saneamiento del Estado, así como la privatización, la apertura y desregulación de los mercados. Sin libertad económica su cruzada moralizadora está destinada al fracaso.
222Es cierto que ningún país está totalmente libre de corrupción. Pero los países capitalistas tienen un nivel de corrupción mínimo...
En lo que respecta a los paraísos fiscales también se equivoca Bolaños. Estos estados no se benefician a costa de la miseria causada a los pueblos por la corrupción. Sus ingresos provienen de fuentes legítimas, resultado de la competencia tributaria. De ahí el nombre de "paraíso fiscal". Sus impuestos son muy bajos o inexistentes. Los fondos de la corrupción, narcotráfico y otros crímenes que ingresan a estos países son efectos secundarios, no deseados, y que también afectan a los bancos europeos y norteamericanos.
El presidente Bush se opuso a la iniciativa de los países ricos del OECD (países industrializados con elevados impuestos) de penalizar a los paraísos fiscales que se niegan a suministrar información sobre cuentas bancarias. Bush sabe que la OECD sólo trata de imponer una medida proteccionista para eliminar la competencia tributaria, desconociendo las leyes y la soberanía de los países. Cada vez son más las empresas y particulares de países ricos que transfieren sus activos a paraísos fiscales para evitar los abusivos impuestos de gobiernos intervencionistas y deficitarios. Los paraísos fiscales protegen así el derecho fundamental a la propiedad y privacidad de las personas.
Paraísos fiscales como Bermuda se han vuelto exitosos centros financieros exclusivamente gracias a sus atractivos sistemas tributarios y respeto a la propiedad privada. Bermuda es una isla rocosa de poco más de 50 kilómetros cuadrados, sin recursos naturales, sin impuesto a la renta personal o empresarial, sin impuesto al capital, sin empresas estatales, sin Banco Central, ni déficit fiscal o inflación, con un gobierno reducido y sin corrupción. Jamás recibió ayuda financiera de ningún país. Bermuda atrae a empresas de todo el mundo. Tiene ingresos por habitante superior a Estados Unidos y un desempleo casi nulo, pese a que debe importar todos sus alimentos e insumos. Hasta depende de la lluvia para su consumo de agua.
La elogiable cruzada moralizadora de Bolaños tendría mayor eficacia si olvidara a los paraísos fiscales y los supuestos empresarios corruptores de dignos gobernantes y comenzara más bien a eliminar en su propio "patio" los fueros que aseguran impunidad a los corruptos. Si desea realmente atacar la corrupción en sus raíces, debe impulsar la reforma del Estado nicaragüense y la liberalización de su estatizada economía.
* Corresponsal de la agencia AIPE.
(c) www.aipenet.com
Tiene razón Bolaños. La corrupción es el peor mal de los pobres. La deuda externa es producto de la corrupción. Y las reformas se postergan o se malogran a causa de la corrupción. El interés de los países ricos en erradicar este mal, sin embargo, ha sido inexistente. Peor aún, los fondos de la corrupción se transfieren a los países ricos en pocos segundos. En cambio, repatriar esos fondos exige largos procesos judiciales y años de espera.
Pero se equivoca Bolaños sobre las causas de la corrupción. Olvida la importancia decisiva del estatismo. La corrupción -afirma Bolaños- también es responsabilidad de las empresas privadas. "Se habla de gobiernos corruptos, pero no de empresarios corruptos que corrompen a los gobernantes". ¡Pobres gobernantes!
La realidad es diferente. No se trata de funcionarios y empresarios corruptos sino de sistemas propensos a la corrupción e impunidad. El estatismo, con su fuerte ingerencia en la economía, favorece la corrupción. En países estatistas las empresas privadas, para participar en las compras del Estado, muchas veces se ven obligadas a dar coimas por imposición de los gobernantes.
El estatismo es la causa primaria de la corrupción y la pobreza. Es cierto que ningún país está totalmente libre de corrupción. Pero los países capitalistas tienen un nivel de corrupción mínimo. Por eso el esfuerzo de Bolaños debe incorporar como objetivo fundamental el saneamiento del Estado, así como la privatización, la apertura y desregulación de los mercados. Sin libertad económica su cruzada moralizadora está destinada al fracaso.
222Es cierto que ningún país está totalmente libre de corrupción. Pero los países capitalistas tienen un nivel de corrupción mínimo...
En lo que respecta a los paraísos fiscales también se equivoca Bolaños. Estos estados no se benefician a costa de la miseria causada a los pueblos por la corrupción. Sus ingresos provienen de fuentes legítimas, resultado de la competencia tributaria. De ahí el nombre de "paraíso fiscal". Sus impuestos son muy bajos o inexistentes. Los fondos de la corrupción, narcotráfico y otros crímenes que ingresan a estos países son efectos secundarios, no deseados, y que también afectan a los bancos europeos y norteamericanos.
El presidente Bush se opuso a la iniciativa de los países ricos del OECD (países industrializados con elevados impuestos) de penalizar a los paraísos fiscales que se niegan a suministrar información sobre cuentas bancarias. Bush sabe que la OECD sólo trata de imponer una medida proteccionista para eliminar la competencia tributaria, desconociendo las leyes y la soberanía de los países. Cada vez son más las empresas y particulares de países ricos que transfieren sus activos a paraísos fiscales para evitar los abusivos impuestos de gobiernos intervencionistas y deficitarios. Los paraísos fiscales protegen así el derecho fundamental a la propiedad y privacidad de las personas.
Paraísos fiscales como Bermuda se han vuelto exitosos centros financieros exclusivamente gracias a sus atractivos sistemas tributarios y respeto a la propiedad privada. Bermuda es una isla rocosa de poco más de 50 kilómetros cuadrados, sin recursos naturales, sin impuesto a la renta personal o empresarial, sin impuesto al capital, sin empresas estatales, sin Banco Central, ni déficit fiscal o inflación, con un gobierno reducido y sin corrupción. Jamás recibió ayuda financiera de ningún país. Bermuda atrae a empresas de todo el mundo. Tiene ingresos por habitante superior a Estados Unidos y un desempleo casi nulo, pese a que debe importar todos sus alimentos e insumos. Hasta depende de la lluvia para su consumo de agua.
La elogiable cruzada moralizadora de Bolaños tendría mayor eficacia si olvidara a los paraísos fiscales y los supuestos empresarios corruptores de dignos gobernantes y comenzara más bien a eliminar en su propio "patio" los fueros que aseguran impunidad a los corruptos. Si desea realmente atacar la corrupción en sus raíces, debe impulsar la reforma del Estado nicaragüense y la liberalización de su estatizada economía.
* Corresponsal de la agencia AIPE.
(c) www.aipenet.com