CSS: Cuánto más aguantará
Previendo que no había modo de poner a todas las partes de acuerdo, el gobierno de turno se avocó a la fórmula más fácil, pero la más peligrosa, que fue apostar que si las cosas se hacían rápido, sin dar mayor información y con despliegue de fuerza, el sufrimiento de la ignorancia sometería al pueblo a volver a tragarse la medicina. En ese sentido, le digo al Sr. Presidente con todo respeto, que se equivoca; el país ha cambiado, la gente humilde escucha y pregunta y, aunque a veces no comprende tanta materia técnica, se da perfecta cuenta de cuándo las actuaciones de los funcionarios no son honestas o cuándo se le está ocultando algo con alevosía.
Lo que está en juego para la mayoría de los panameños es su futuro. Entonces, hagamos por lo menos un ejercicio que genere la suficiente seguridad y confianza de que no se quedó nada sin escuchar, ni fórmula sin considerar. Es aquí donde quiero recordarle al Sr. Presidente que si algo hay que reconocerle a su padre fue que hubo ocasiones en que, cuando las decisiones del seudo-gobierno eran repudiadas por la mayoría del pueblo, echaba para atrás y rectificaba. Le solicito que suspenda la discusión del proyecto de ley en la Asamblea Nacional y abra un nuevo período de consultas en un lugar neutral, que bien pudiera ser el Centro de Convenciones ATLAPA. Le aconsejo que instale una Comisión Nacional con representantes de cada uno de todo los sectores de la sociedad para que escuchen y evalúen todas las propuestas. De manera que, en un máximo de 60 días, presenten un nuevo proyecto, el cual estoy seguro será en la mayoría de sus normas similar al que presentó el Ejecutivo, pero no tan oneroso para las clases media y bajas.
Habiendo alcanzado la máxima dirigencia de este país valiéndose de los instrumentos que la democracia ha puesto a su disposición, el Sr. Torrijos se debe a sí mismo el pasar a la historia como un Presidente que agotó todos los recursos y que siempre escuchó y consideró el sentir de su pueblo para llevar al país hacia delante. Si quiere evitar el caos, quien gobierna y legisla debe tener presente que hoy vivimos en democracia y que se debe respetar el clamor popular.
No quiero terminar sin antes aportar mi grano de arena. Los paradigmas que se han esbozado me llevan a concluir que el mayor problema está en la parte económica que debe aportar cada asegurado y empleador; o sea, el aumento de cuota, de su densidad, y el incremento de la edad de jubilación. Hay también gran preocupación sobre los controles fiscales y la eficiencia de los servicios de salud. Luego de haber analizado la propuesta que el actual gobierno presentó y de haber escuchado a unos y otros, esbozo algunas ideas:
Edad de jubilación. Este tema es cuestión de igualdad de género; tanto el hombre como la mujer se deben jubilar a edades similares, 63 años.
Densidad de cuotas. Resulta difícil para ciertos sectores jubilarse con un total de 300 cuotas, pues el promedio de estabilidad laboral varía según la ocupación. Aquí habría que discriminar y poner menor cantidad de cuotas a esos sectores y hacerlo en un período progresivo, hasta 20 años, de manera que los asegurados que ya han cumplido con las 180 cuotas, puedan lograr su jubilación en un menor plazo.
Aumento de las cuotas obrero-patronal. Lo haría en tres tramos cada cinco años, y de 0. 5% a los trabajadores y 1% a los empleadores hasta llegar a 1. 5% y 3% al final de los 15 años, a partir de 2006.
Atención médica gratuita. Cada asegurado tendría derecho sólo a tener como dependiente a su esposa o pareja y a dos hijos. Cualquier miembro adicional a la familia, tendría que pagar un porcentaje adicional de su salario que podría ser del orden del 2%. El beneficio para los hijos debe ser hasta los 21 años.
Derecho al suministro de medicamentos. El abuso en este orden le cuesta decenas de millones de balboas a la CSS. Sus farmacias deben de tener un sistema de informática actualizado, sobre el uso frecuente de medicamentos por parte de cada asegurado y, debe contar con un equipo de técnicos para revisar mensualmente el consumo y así detectar abusos por parte del asegurado y poner fin al mal uso de este beneficio.
Inversiones de las reservas líquidas, cada por ciento de más que reciba la CSS por sus depósitos significan más de B/. 10 millones al año. La directiva, junto con la Administración de la Caja, debe tener flexibilidad para colocar los dineros en inversiones más productivas. Los bonos de deuda panameña dan excelentes rendimientos, más del 8%, y apoyan al gobierno a efectuar obras de interés social. La introducción de préstamos personales a jubilados no representan ningún riesgo, el costo de cobranza es prácticamente nulo y podría significar intereses por encima del 8% y esto, a su vez, evitaría el abuso a los pensionados por parte de las financieras y les ayudaría a recibir dinero a mejores intereses y plazos que los que actualmente reciben.
La solidaridad que el Estado debe tener con la CSS, la Constitución en sus artículos 105, 106 y 107 obliga al gobierno a proveer salud, medicamentos y bienestar a todos los ciudadanos; responsabilidad que, en gran medida, están asumiendo los asegurados. Por lo tanto, el Estado debe ser más solidario con la CSS. Es decir, el gobierno debe comprometer una suma anual mínima de B/. 50 millones para transferir al programa de Enfermedad y Maternidad a partir del presupuesto del 2006. También es importante que el gobierno se comprometa, como resultado del próximo aumento del salario mínimo que se negocia, a equiparar a los servidores públicos que están por debajo del mismo.
Creo que el Ejecutivo tiene en sus manos la última palabra si quiere que éste sea un proyecto aceptable para la mayoría, o sencillamente una carga adicional para su partido y un causal más de deterioro de nuestra democracia.