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CSS, el principio del fin


En una cosa sí están de acuerdo la administración de la Caja de Seguro Social(CSS), la Contraloría General y el sector privado, y es que la primera registró el año pasado el primer déficit de su historia. Discrepan sólo en la magnitud del déficit, los programas que afecta y su repercusión a corto y largo plazo. Las cifras son contradictorias. La presidenta Moscoso fue la primera en advertirlo, días antes. Habló de B/50 millones. El administrador de la entidad, Juan Jované, lo desmintió y atribuyó el supuesto equívoco al no tomar en cuenta una deuda del gobierno central por 78 millones. La discusión no fue recurrente. Un informe de la Contraloría confirmó la cifra de Moscoso y sugirió que las cifras presentadas por la CSS estaban maquilladas.
Aún así, todos coinciden en que el déficit afecta a dos programas, al de invalidez, vejez y muerte -que paga las pensiones y jubilaciones - y al de enfermedad y maternidad. En la cuantía, no están de acuerdo. El sector privado sugiere un áudito independiente, tras el desastroso informe oficial que por primera vez en doce años entremezcló las cifras del Canal de Panamá con las del resto del Estado, como si no se tratara de dineros afectos a una servidumbre que impone a Panamá la obligación de operar eficiente la vía, so pena de que lo hagan otros. La CSS requiere de un urgente áudito independiente para precisar la gravedad de su crisis y buscar correctivos.
César Tribaldos, representante de la Contraloría en la junta directiva de la CSS, dice que el programa de invalidez, vejez y muerte mostró un déficit para el 2002 de B/.9.3 millones y el de enfermedad y maternidad, de B/.23.5 millones. Teniendo acceso a las cifras oficiales, no hay razón para dudar prima facie de esos números. ¿Cómo llegó la entidad a semejante situación? La respuesta es sencilla: gastando más de lo que debía. Por ejemplo, en su breve mandato de tres años Jované nombró más de 3,000 nuevos funcionarios, varios de ellos son asesores políticos bien pagados. El contralor Weeden añade otras muestras de despilfarro, señala que la entidad compra caro y desperdicia medicamentos. Nosotros le hemos reprochado el dilapidar decenas de millones en la compra de hospitales que no puede mantener, cuando tiene la alternativa de subcontratar a menos costo. Igual le hemos reprochado el no tener coraje para reestructurar el programa de invalidez, vejez y muerte. Pudo hacerlo aumentando cuotas, reduciendo beneficios, incrementando la edad, igualando la de los hombres y mujeres. Optó por hacer nada.
Jované ignoró además la advertencia severa de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) exteriorizada en el 2001, de que el programa de invalidez, vejez y muerte acumulaba un déficit actuarial de B/.2,500 millones. Jované se consuela diciendo que son B/.2,300 millones. Igual de mal. Ahora sugiere que el Estado lo cubra. ¿Cómo, si éste está sumido en una polémica por supuestamente ocultar un déficit propio que supera el 2% el año pasado? La CSS puede arrastrar al país entero hacia la ruina después de provocar la suya propia. ¿Es salvable? Sí, pero no con la miopía de sus protagonistas actuales, incluyendo a los dirigentes sindicales que participan en su gestión.
Pero si ejercemos nuestra soberanía y nuestra autoridad moral en proteger a la ciudadanía y a nuestra Constitución, estaremos avanzando en una nueva era de libertad para nuestro país y para el mundo entero.
*Vicepresidente ejecutivo del Environmental Conservation Organization.
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