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CSS, una propuesta


En la actualidad vemos cómo el diálogo parece haberse convertido en el gestor de decisiones de la actual administración de Mireya Moscoso. Podemos señalar el diálogo por la Caja de Seguro Social (CSS), que busca replantear el, hasta ahora, imprevisible futuro de esta institución de seguridad; añadimos el que busca darle solución a la grave crisis económica que vive nuestra nación y, lo nuevo, el diálogo por la educación nacional y su futuro.
Pero entremos en detalle del que nos preocupa en estos momentos, me refiero al que tiene que ver con la CSS y los problemas económicos y administrativos que embargan a esta entidad, encargada de velar por el futuro de los asegurados; sin embargo, no pretendo obviar el grado de importancia que, sin lugar a dudas, poseen los demás conversatorios.
La CSS requiere una solución que debe fundamentarse en la decisión y el compromiso; la decisión de ejecutar una total reestructuración organizacional y operacional, inclusive en los aspectos económicos; y el compromiso de llevar a delante esta labor de una manera tenaz y apartada de los vaivenes político partidistas. Es necesario darle a la CSS el sitial que se merece dentro del engranaje nacional, convirtiéndola en un ente verdaderamente autónomo, económica y administrativamente capaz de tomar sus decisiones en los aspectos de inversión y lucro para así poder garantizar su no privatización.
Sería realmente prudente reorganizar la institución desde el punto de vista legal, con una nueva ley que rija sus lineamientos organizacionales; una ley completa, estructurada, dinámica y efectiva, que podría nacer, por qué no, de un título constitucional sobre seguridad social.
Así mismo, el aspecto administrativo, con una Junta Directiva parecida a la actual y cuyos miembros sean escogidos de una forma similar a como se escogen los de la Autoridad del Canal de Panamá, con la única diferencia de que el representante directo del Ejecutivo sea alguien nombrado para esa única labor, es decir, que no incluya la presencia del Ministro de Salud, que ya tiene suficientes responsabilidades. Sería aceptable crear dentro del Ministerio de Salud la figura del viceministro de asuntos de seguridad social, que estaría presente en la junta directiva, con derecho a voz, pero no a voto. ¿Por qué? Sencillo. La metodología de escogencia de los miembros ya da suficiente participación al gobierno central. Sumado a esto, es necesario crear la figura de un administrador que, al igual que en la ACP, sea una persona que no se remueva cada cinco años, debido a un cambio de gobierno; mecanismo que le daría a la entidad mayor integridad y, por supuesto, una mejor perspectiva administrativa, eliminando el concepto de inseguridad que se crea por la llegada de un nuevo gobierno, el cambio del director y la discontinuidad de planes o proyectos de inversión y crecimiento.
Estos cambio en el nivel jerárquico de la estructura organizacional de la CSS serán las bases que permitirán que, en un período que, de acuerdo a como se ejecuten los planes de desarrollo institucional, puede ser relativamente corto, mejore la calidad de los servicios y la atención a los asegurados. Con esto trato de hacer énfasis en el hecho de que la teoría administrativa nos señala que si el nivel estratégico de una organización funciona adecuadamente, el nivel táctico, que en este caso incluiría los gerentes de departamentos y directores de policlínicas, se tendría que adaptar a los lineamientos estructurales de responsabilidad y trabajo en equipo, mismos que, al final, harían del nivel operacional (enfermeras, doctores, oficinistas y demás) un área de trabajo efectiva y segura de sus objetivos en el engranaje institucional.
Por otro lado, hay que hablar de las estrategias económicas que deben acompañar una verdadera reestructuración de la CSS; la primera de todas debe ser la libertad presupuestaria que involucra la verdadera autonomía. La única injerencia que debe tener el gobierno en la creación del presupuesto de la CSS es la aprobación o rechazo en la Asamblea Legislativa, por lo demás, todo debe ser definido por la propia entidad. Sumado a esto, la CSS debe tener la capacidad de establecer sus metas de ingresos por sobre los pagos de las cuotas obrero patronales, es decir, a través de inversiones realmente producentes. Los préstamos hipotecarios son una buena herramienta, pero hay que ir más allá; por ejemplo, inversiones en empresas y compañías nacionales o internacionales que representen seguridad para la institución, compra y venta de acciones, operaciones bursátiles y financiamientos de proyectos a mediano o largo plazo que generen ingresos reales y palpables para la institución.
Considero que con estas reformas legales, administrativas y económicas -que aún pueden explicarse mejor, pero la cuestión de espacio me limita- estaríamos en capacidad de ofrecerle a la Nación una institución de seguridad más eficaz y preparada para invertir y crecer, económica y humanamente. Claro está que habrá algunos, dentro o fuera de la entidad, con la disponibilidad de causar problemas al ver sus oscuros intereses golpeados; pero dependerá del compromiso de trabajo que se adquiera con miras al futuro que todos deseamos en este aspecto de seguridad social, el saber hacerle frente a la contrariedad y darle paso a la razón y a la justicia social.
augusto1@latinsite.com

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