CSS y corredores
El Ejecutivo se sacó de la manga una carta inesperada en la reunión con la Junta Directiva del Seguro Social, a la que le informó que ya no son 700 millones de dólares los que se requieren para comprar los corredores Norte y Sur, sino el doble. La noticia es de por sí estremecedora, pues el Presidente dio una cifra semanas antes, y decir otra ahora provoca preocupación. Es fácil concluir que existe improvisación en la avenencia con los inversores mexicanos que poseen la concesión de estas vías.
Pero al leer entre líneas la conclusión es otra. El Gobierno lo que ha hecho es elevar la cifra, en una clara demostración de alquimia financiera, con el único fin de eludir la restricción que le impide al Seguro Social invertir más allá del 20% del costo de cualquier proyecto. Este impedimento limita a 120 millones de dólares el aporte que la institución podría hacer para adquirir los corredores, si el tope son los B/ 700 millones iniciales. El Palacio de las Garzas advirtió que esperaba obtener por lo menos 245 millones de la entidad de salud.
Duplicando el costo del proyecto, ese techo se eleva y así, sin necesidad de modificar la Ley Orgánica del Seguro Social, se le permite a la Junta Directiva invertir hasta 300 millones de dólares en el proyecto de adquisición de estas vías rápidas. La verdad es que el Ejecutivo sumó dígitos a diestro y siniestro, colocando como parte del costo del proyecto todo lo que se tendrá que invertir en otras carreteras, interconexiones, ampliaciones y nuevas vías. Lo que se entregará a los mexicanos no serán más de los B/ 700 millones iniciales, pero mantener esa cifra hubiera coartado la posibilidad de que el Seguro Social participara como inversionista. Estos actos de magia especulativa no son malos en sí mismos. Lo que alarma es que se hagan con dineros del pueblo panameño, un pueblo que ha sufrido muchas decepciones de parte de un Seguro Social que en cada jugarreta resulta saqueado, depauperado, con las consecuentes bajas en la calidad de la atención.