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¿Cuál capacitación...ahora?


Los especialistas de la educación han escrito y lo continúan haciendo y de las alternativas, para el caso de Panamá, seminarios y conferencias señalan deficiencias y recomendaciones para mejorar el sistema de la educación nacional. En tanto la búsqueda de la "aspirina panameña" continúa. En el área de la clase trabajadora y la incorporación de nuevas tecnologías en la producción, de igual manera se deja sentir la necesidad inmediata por dar respuesta a una -Formación Técnica Profesional- para enfrentar con una mano de obra mejor calificada la demanda que presenta la nueva tecnología en la industria y la economía en general.
Hay opiniones que afirman no ser cierta la falta de empleos y muy por el contrario sostienen que el problema radica en que no hay una clase trabajadora (...) preparada para asumir los puestos disponibles en el mercado. Por ejemplo, el Ministro de Trabajo es de opinión que, "el problema que tenemos los panameños es que no somos capaces de asumir los nuevos puestos de trabajos que se ofrecen con la tecnología que requieren en estos momentos la empresa privada", se añade a ello, que la formación profesional no se adecua a la demanda; "nosotros estamos preparando gente para ser carpinteros o agricultores que son importantes, pero no para tecnología y sistemas de computadoras". (El Panamá América, jueves 27 de enero del 2000). Que la mano de obra en Panamá requiere de una Formación Profesional, de una reorientación y educación para que camine por el lado de la demanda nos ponemos de común acuerdo; que la decisión es potestativo de la empresa privada es lo que debe y entra en conflicto ahora. En la práctica ha sido el sector privado quien ha fijado las reglas de cuáles son las necesidades en una economía de servicios particularmente. Por lo tanto, la mano de obra fue seleccionada para el desempeño de actividades, tales como: gastronómica, bancaria y con debilidad muy cimentada en la emergente área industrial. Las raíces históricas del origen económico como sistema panameño de todos es conocido siendo administrando este a lo interno por los sectores poderosos económicamente de acuerdo a sus intereses.
Naturalmente que los cambios de mentalidad y visión son obligantes para los trabajadores y todos los panameños, en condiciones en que la presencia del imperio norteamericano cambia su figura física (ya no quedan bases militares gringas en el territorio liberado) y las riquezas de las áreas canaleras y el Canal mismo, deben conducirnos a ese cambio en la conducta de los panameños que lucharon por la recuperación de la ex-zona usurpada; hoy, insisten esas mismas fuerzas del atraso (oligarquía) en matricularse en la rebatiña y apoderarse de las riquezas por las cuales nunca pelearon por cuanto que vivieron acostumbrados a las órdenes de quienes realmente diseñaron el tipo de economía y que hoy requiere de los cambios que respondan a la nueva situación nacional. La visión y conducta de atraso no es la que se quiere ni queremos los panameños.
La clase obrera y trabajadora por lo tanto debe y tiene que asumir un liderazgo en la administración y desarrollo de lo nuevo; de lo que se ha recuperado y culminara el pasado histórico 31 de diciembre de 1999. La integración y liberación territorial, la nacionalización del canal que requiere efectivamente de una clase trabajadora mejor preparada en todos los aspectos. Con visión más amplia, abierta hacia lo que envuelve este reto y no dejar al libre albedrío de las manos "solitarias" de quienes sólo les alegra el sonido de sus cajas registradoras y sus "saldos bancarios".
Hablamos de un desarrollo laboral, de una nueva cultura obrera, pero no sostenida ni regida por los Proyectos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), o en las doctrinas de la IFIs. Hablamos de los recursos existentes: INAFORP es uno de ellos y hay que revitalizarlo; las instalaciones para Formación Profesional y Técnica tienen que responder con mayor eficacia y esa es responsabilidad de todos los sectores de trabajadores. En el territorio liberado también existen y hay que habilitar más centros de tal naturaleza y que exige de las organizaciones obreras, sin exclusiones, pero en unidad, plantear ante las autoridades correspondientes, de cuál formación profesional y técnica se quiere y son necesarias impartir en la nueva situación creada. Se trata de ser componente integral, con poder de decisión en la coadministración del Nuevo Panamá por el que lucharon los Mártires de enero de 1964. Que las riquezas recuperadas tengan el mejor uso colectivo y no como pretenden continuar distribuyéndoselas los que nunca pusieron una gota de sacrificio como tampoco en peligro sus vidas como lo hicieran Ascanio Arosemena y su ejército de valientes. La clase obrera debe ser la palanca para el progreso y desarrollo en beneficio de todos los panameños y no dejar que otros sean quienes se lleven las palmas inmerecidas. El momento es para hacer las propuestas y no esperar a que se nos diga, "ya no son necesarios más carpinteros... ahora necesitamos "tal o cual peón". Le toca la palabra a los obreros y trabajadores de nuestro país y en términos de igual a igual. ¿Y usted qué opina amable lector?

101 años de Panamá América

 
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