¿Cuál es la solución para el Seguro Social?
NO TENGO una varita mágica que me permita compartir con mis conciudadanos, cómo podemos resolver, de la noche a la mañana, un multimillonario déficit actuarial y una deficiente infraestructura de servicios médicos, hospitalarios y administrativos. El tema hay que abordarlo con pinzas, porque la sensibilidad social que genera es muy grande. Es muy querido el Seguro Social entre los panameños.
No obstante, lo que sí podemos hacer, con mucha humildad, es proponer algunas pistas de por dónde pudiera estar una solución integral a los problemas de la Caja de Seguro Social (CSS). Para ello, lo más importante es que nos despojemos en el análisis del problema y sobre todo, de las medidas que se propongan para solucionarlo; de todo prejuicio ideológico, que seamos pragmáticos, que planteemos los problemas tal y como se presentan y que tratemos de discernir cuáles podrían ser las soluciones más viables. He dicho tratar de despojarnos de todo matiz ideológico, porque como ustedes comprenderán, despojarse del todo en la práctica, es poco menos que imposible. Comencemos:
1. El Estado tiene que ser parte de la solución, no parte del problema: La CSS debe tener autonomía; pero no sólo administrativa, sino también orgánica y en el sentido de autosuficiencia económica. Esto no es un principio neoliberal, que pretende descalificar de raíz todo subsidio de la CSS por parte del Estado.
Sencillamente, si no solucionamos los problemas estructurales que han llevado al Seguro Social a su situación actual, no importa qué tan grande sea el subsidio que reciba del Estado, nunca habremos solucionado su problema. Por otra parte, no es correcto ni ético que los pocos recursos con que cuenta el Estado para hacer frente a las inmensas necesidades de la población, se destinen a engrosar los fondos de la CSS, a sabiendas de que con ello nada se resuelve. Por lo tanto, nuestro primer principio orientador debiera ser: Cero subsidio de parte del Estado.
2. El problema de la CSS es de esta generación, no de la próxima: No es cierto que es injusto hacer que esta generación contribuya a solucionar un problema que según algunos, corresponde a las generaciones que vienen. Ello no es cierto. Si en la década del 60, las personas que nacimos en esos años teníamos una expectativa de vida de 65 años, y nosotros mismos, gracias a los aportes de la medicina moderna y de la tecnología médica, hoy podremos vivir hasta los 75 años, es lógico que tengamos que pagar más por esos 10 años adicionales de vida para nosotros. Nosotros, no quienes vienen después de nosotros.
3. La simple matemática hace insostenible al sistema: No se sostiene matemáticamente ni desde una perspectiva actuarial, un sistema en que el asegurado sólo tiene que cotizar un mínimo de 180 cuotas, ó 15 años de trabajo, cuando esa misma persona recibirá una pensión por 10 años más de vida que no estaban previstos en el momento en que se diseñó el sistema. Eso hace al sistema de Seguridad Social panameño, insostenible.
4. Los panameños tenemos una tasa de crecimiento demográfico, relativamente pequeña: Sí. Por más que algunas personas repitan la inexactitud de que los panameños tenemos muchos hijos, comparados con otros países con similares patrones socio culturales a los nuestros, los panameños nos cuidamos mucho más de la cantidad de hijos que tenemos. Por lo tanto, el crecimiento demográfico en el país no es muy alto. Eso significa que tenemos muy pocos jóvenes entrando al sistema de cotización del Seguro Social, y muchas más personas en la tercera y cuarta edad, que debemos mantener quienes cotizamos. Con ello no quiero implicar que debemos tener más hijos, sencillamente se trata de un factor que contribuye a que el sistema sea insostenible.
5. Tenemos que edificar un Estado que maneje conceptos de solidaridad bien entendidos: La solidaridad no puede entenderse como la sustitución por parte del Estado de las obligaciones que le son propias al ciudadano. No sólo porque ello va en contra de la naturaleza humana, pero también, porque por definición, nuestros Estados cuentan con exiguos recursos para hacer frente a las necesidades de la población. Los Estados modernos, si han de ser viables, deben sustentarse sobre un sano equilibrio entre las obligaciones individuales y la solidaridad del Estado. En el tema del Seguro Social, debemos asumir todos, las obligaciones que nos competen.
6. En correspondencia con lo mencionado en el punto anterior, podemos pensar en una solución que cuadre paulatinamente el déficit actuarial, con aumentos progresivos en las edades de jubilación y en el monto de las cuotas. Es más, pudiésemos pensar en un sistema mixto de solución del problema a largo plazo, en el que se aplicarían progresivamente menores edades y cuotas de jubilación a quienes se encuentran en el sistema y están por salir de él, que a quienes recién entran al sistema, entendiendo que estos últimos vivirán más años. También debe contemplarse un aumento en la cuota que pagan los empresarios.
7. Finalmente, donde creo que debemos mantener el sistema de solidaridad es en el mantenimiento de los beneficios para todos los dependientes y en tratar de no disminuir la calidad ni la cantidad de los beneficios del sistema. Habida cuenta de la tendencia demográfica panameña, de lo que se trata es de mantener un mínimo de solidaridad en el mismo.
No obstante, lo que sí podemos hacer, con mucha humildad, es proponer algunas pistas de por dónde pudiera estar una solución integral a los problemas de la Caja de Seguro Social (CSS). Para ello, lo más importante es que nos despojemos en el análisis del problema y sobre todo, de las medidas que se propongan para solucionarlo; de todo prejuicio ideológico, que seamos pragmáticos, que planteemos los problemas tal y como se presentan y que tratemos de discernir cuáles podrían ser las soluciones más viables. He dicho tratar de despojarnos de todo matiz ideológico, porque como ustedes comprenderán, despojarse del todo en la práctica, es poco menos que imposible. Comencemos:
1. El Estado tiene que ser parte de la solución, no parte del problema: La CSS debe tener autonomía; pero no sólo administrativa, sino también orgánica y en el sentido de autosuficiencia económica. Esto no es un principio neoliberal, que pretende descalificar de raíz todo subsidio de la CSS por parte del Estado.
Sencillamente, si no solucionamos los problemas estructurales que han llevado al Seguro Social a su situación actual, no importa qué tan grande sea el subsidio que reciba del Estado, nunca habremos solucionado su problema. Por otra parte, no es correcto ni ético que los pocos recursos con que cuenta el Estado para hacer frente a las inmensas necesidades de la población, se destinen a engrosar los fondos de la CSS, a sabiendas de que con ello nada se resuelve. Por lo tanto, nuestro primer principio orientador debiera ser: Cero subsidio de parte del Estado.
2. El problema de la CSS es de esta generación, no de la próxima: No es cierto que es injusto hacer que esta generación contribuya a solucionar un problema que según algunos, corresponde a las generaciones que vienen. Ello no es cierto. Si en la década del 60, las personas que nacimos en esos años teníamos una expectativa de vida de 65 años, y nosotros mismos, gracias a los aportes de la medicina moderna y de la tecnología médica, hoy podremos vivir hasta los 75 años, es lógico que tengamos que pagar más por esos 10 años adicionales de vida para nosotros. Nosotros, no quienes vienen después de nosotros.
3. La simple matemática hace insostenible al sistema: No se sostiene matemáticamente ni desde una perspectiva actuarial, un sistema en que el asegurado sólo tiene que cotizar un mínimo de 180 cuotas, ó 15 años de trabajo, cuando esa misma persona recibirá una pensión por 10 años más de vida que no estaban previstos en el momento en que se diseñó el sistema. Eso hace al sistema de Seguridad Social panameño, insostenible.
4. Los panameños tenemos una tasa de crecimiento demográfico, relativamente pequeña: Sí. Por más que algunas personas repitan la inexactitud de que los panameños tenemos muchos hijos, comparados con otros países con similares patrones socio culturales a los nuestros, los panameños nos cuidamos mucho más de la cantidad de hijos que tenemos. Por lo tanto, el crecimiento demográfico en el país no es muy alto. Eso significa que tenemos muy pocos jóvenes entrando al sistema de cotización del Seguro Social, y muchas más personas en la tercera y cuarta edad, que debemos mantener quienes cotizamos. Con ello no quiero implicar que debemos tener más hijos, sencillamente se trata de un factor que contribuye a que el sistema sea insostenible.
5. Tenemos que edificar un Estado que maneje conceptos de solidaridad bien entendidos: La solidaridad no puede entenderse como la sustitución por parte del Estado de las obligaciones que le son propias al ciudadano. No sólo porque ello va en contra de la naturaleza humana, pero también, porque por definición, nuestros Estados cuentan con exiguos recursos para hacer frente a las necesidades de la población. Los Estados modernos, si han de ser viables, deben sustentarse sobre un sano equilibrio entre las obligaciones individuales y la solidaridad del Estado. En el tema del Seguro Social, debemos asumir todos, las obligaciones que nos competen.
6. En correspondencia con lo mencionado en el punto anterior, podemos pensar en una solución que cuadre paulatinamente el déficit actuarial, con aumentos progresivos en las edades de jubilación y en el monto de las cuotas. Es más, pudiésemos pensar en un sistema mixto de solución del problema a largo plazo, en el que se aplicarían progresivamente menores edades y cuotas de jubilación a quienes se encuentran en el sistema y están por salir de él, que a quienes recién entran al sistema, entendiendo que estos últimos vivirán más años. También debe contemplarse un aumento en la cuota que pagan los empresarios.
7. Finalmente, donde creo que debemos mantener el sistema de solidaridad es en el mantenimiento de los beneficios para todos los dependientes y en tratar de no disminuir la calidad ni la cantidad de los beneficios del sistema. Habida cuenta de la tendencia demográfica panameña, de lo que se trata es de mantener un mínimo de solidaridad en el mismo.