Cuáles son nuestros tiempos
Quizás, como en ningún otro período de nuestra historia, el mundo se encuentra en momentos de incertidumbre, desazón e imprecisiones sobre lo que serán la vida y el futuro en los próximos años. No podemos proyectarnos en un horizonte del tiempo mayor que un año.
La caída estrepitosa de la bolsa de valores, (el cierre del 20-VII-2002) de Wall Street; centro financiero en New York, cuyos principales índices como el Dow Jones y el Nasdaq cayeron, el primero bajo el límite psicológico normal y el segundo, muy cerca de la barrera de un mercado bursátil hacia la baja. Esto nos indica que nada está seguro. Los eventos financieros en EE.UU., Europa y Asia, en donde se encuentran las principales y más pujantes economías, lanzan mensajes que tienen un efecto destructivo y devastador sobre el resto de las economías del orbe.
Lo contrario también ocurre. En Panamá sabemos, por ejemplo, que al deprimirse la economía de EE.UU. genera una serie de eventos en el orden económico y social que afectan a nuestra economía.
El 60% del comercio exterior de Panamá es con este país, y EE.UU. es también uno de los principales usuarios del Canal al igual que Japón. En cuanto a este país, resulta que aún no se ha recuperado de la crisis financiera que se inició en julio de 1997, con la caída del bath (moneda de Tailandia), con efectos igualmente devastadores sobre el resto de los llamados tigres del Asia: Hong Kong, Singapur, Taiwan, Malasia, Corea del Sur, entre otros.
El presidente Bush hace unos días hizo el ridículo y se notó hasta avergonzado al no poder motivar o persuadir a los inversores, a causa de la incredulidad o desconfianza que se ha creado con el manejo financiero de importantes empresas en este país. ¿Se cae acaso el capitalismo? No lo sabemos. Pero sí sabemos que las estocadas o derechazos que está recibiendo el sistema, son ahora producto del maíz o el trigo de su propio huerto. ¡Consumen su propio humo! No debemos ser escépticos ni tampoco errar en las visiones o mensajes que nos proporciona la historia. Cinco han sido los diferentes sistemas económicos que ha ensayado el hombre desde la antigüedad hasta nuestros días: la comunidad primitiva, el esclavismo, el feudalismo, el socialismo, y el capitalismo (el cual vivimos y experimentamos todos los días). Todos estos sistemas, por evolución histórica, han sucumbido y dieron paso a un sistema algo mejor. ¿Quién dijo que el capitalismo es lo eterno? ¿No tenemos acaso la enseñanza de la historia en nuestra propia nariz?.
En la década del ‘70 el mundo estaba abocado a un cisma. Las iglesias, y el clero pedían señales, pero no habían señales. Se preguntaban, ¿Existe Dios o no existe? Muchos sacerdotes de diferentes denominaciones sufrían un descalabro en su fe. Son épocas que ya vivimos. Creo que al igual que los años ‘70 nos encontramos ante un cisma. Hoy más que ayer el futuro es una terrible contingencia, como lo dijera un presidente latinoamericano depuesto, (Velasco Alvarado) cuando pasó por Panamá echado por los militares.
Ante un futuro que nos habla de caídas de las bolsas de valores en los principales países del mundo, de quiebra y fusiones de bancos, tasas de desempleo altas, amenazas del SIDA, amenazas de guerras; que más bien parecen tiempos de barbarie y no de prosperidad, hay que aferrarse a algo. Muchos dicen que Dios nació en Panamá. En este país, por obra y gracia del Espíritu Santo, no suceden cosas más terribles, y aún, hay gente que vive escandalizada.
En qué tiempo vivimos. En un tiempo de cierre de ciclos y acontecimientos tal y como se observa en las principales capitales del mundo. Feliz todo aquel que vive de un trabajo honesto y responsable y que puede cada día reposar con la conciencia tranquila de no haber hecho daño a nadie y de contribuir en la medida de su capacidad al bienestar de otros. De manera reposada y con la conciencia tranquila podemos desarrollar formas para hacer frente a esas crisis: la tierra, al igual que en el siglo XVI con los fisiócratas, quienes creían que ésta era la fuente de toda riqueza o que ella todo lo daba, hoy tiene un valor incalculable. La siembra de productos de todo tipo, además de proporcionarnos una distracción, nos permite hacernos de algunos bienes para la venta o en consumo diario.
En la calle hoy vemos que algunos jóvenes están vendiendo libros, (considerados como más leídos ), que muy bien podemos adquirir. No se puede negar que la lectura de libros amenos, instructivos y motivadores son como un antídoto ante condiciones negativas. Otra forma valiosa para combatir el desánimo y la postración.
La medicina enseña que personas sometidas por largo tiempo a situaciones de estrés, desempleo, opresión, desesperanza o toda otra manifestación negativa, pueden tener como colorario o climax un desenlace trágico.
Como educador y estudioso de las ciencias sociales pienso y digo: si Dios te dio herramientas para actuar, es decir mente, manos, brazos, piernas, músculos y huesos, úsalos, pero para hacer el bien. Ya está dicho: ¡barco varado no da flete! y, árbol que no da fruto se le corta y se hecha al fuego como un ejemplo para las generaciónes.
La caída estrepitosa de la bolsa de valores, (el cierre del 20-VII-2002) de Wall Street; centro financiero en New York, cuyos principales índices como el Dow Jones y el Nasdaq cayeron, el primero bajo el límite psicológico normal y el segundo, muy cerca de la barrera de un mercado bursátil hacia la baja. Esto nos indica que nada está seguro. Los eventos financieros en EE.UU., Europa y Asia, en donde se encuentran las principales y más pujantes economías, lanzan mensajes que tienen un efecto destructivo y devastador sobre el resto de las economías del orbe.
Lo contrario también ocurre. En Panamá sabemos, por ejemplo, que al deprimirse la economía de EE.UU. genera una serie de eventos en el orden económico y social que afectan a nuestra economía.
El 60% del comercio exterior de Panamá es con este país, y EE.UU. es también uno de los principales usuarios del Canal al igual que Japón. En cuanto a este país, resulta que aún no se ha recuperado de la crisis financiera que se inició en julio de 1997, con la caída del bath (moneda de Tailandia), con efectos igualmente devastadores sobre el resto de los llamados tigres del Asia: Hong Kong, Singapur, Taiwan, Malasia, Corea del Sur, entre otros.
El presidente Bush hace unos días hizo el ridículo y se notó hasta avergonzado al no poder motivar o persuadir a los inversores, a causa de la incredulidad o desconfianza que se ha creado con el manejo financiero de importantes empresas en este país. ¿Se cae acaso el capitalismo? No lo sabemos. Pero sí sabemos que las estocadas o derechazos que está recibiendo el sistema, son ahora producto del maíz o el trigo de su propio huerto. ¡Consumen su propio humo! No debemos ser escépticos ni tampoco errar en las visiones o mensajes que nos proporciona la historia. Cinco han sido los diferentes sistemas económicos que ha ensayado el hombre desde la antigüedad hasta nuestros días: la comunidad primitiva, el esclavismo, el feudalismo, el socialismo, y el capitalismo (el cual vivimos y experimentamos todos los días). Todos estos sistemas, por evolución histórica, han sucumbido y dieron paso a un sistema algo mejor. ¿Quién dijo que el capitalismo es lo eterno? ¿No tenemos acaso la enseñanza de la historia en nuestra propia nariz?.
En la década del ‘70 el mundo estaba abocado a un cisma. Las iglesias, y el clero pedían señales, pero no habían señales. Se preguntaban, ¿Existe Dios o no existe? Muchos sacerdotes de diferentes denominaciones sufrían un descalabro en su fe. Son épocas que ya vivimos. Creo que al igual que los años ‘70 nos encontramos ante un cisma. Hoy más que ayer el futuro es una terrible contingencia, como lo dijera un presidente latinoamericano depuesto, (Velasco Alvarado) cuando pasó por Panamá echado por los militares.
Ante un futuro que nos habla de caídas de las bolsas de valores en los principales países del mundo, de quiebra y fusiones de bancos, tasas de desempleo altas, amenazas del SIDA, amenazas de guerras; que más bien parecen tiempos de barbarie y no de prosperidad, hay que aferrarse a algo. Muchos dicen que Dios nació en Panamá. En este país, por obra y gracia del Espíritu Santo, no suceden cosas más terribles, y aún, hay gente que vive escandalizada.
En qué tiempo vivimos. En un tiempo de cierre de ciclos y acontecimientos tal y como se observa en las principales capitales del mundo. Feliz todo aquel que vive de un trabajo honesto y responsable y que puede cada día reposar con la conciencia tranquila de no haber hecho daño a nadie y de contribuir en la medida de su capacidad al bienestar de otros. De manera reposada y con la conciencia tranquila podemos desarrollar formas para hacer frente a esas crisis: la tierra, al igual que en el siglo XVI con los fisiócratas, quienes creían que ésta era la fuente de toda riqueza o que ella todo lo daba, hoy tiene un valor incalculable. La siembra de productos de todo tipo, además de proporcionarnos una distracción, nos permite hacernos de algunos bienes para la venta o en consumo diario.
En la calle hoy vemos que algunos jóvenes están vendiendo libros, (considerados como más leídos ), que muy bien podemos adquirir. No se puede negar que la lectura de libros amenos, instructivos y motivadores son como un antídoto ante condiciones negativas. Otra forma valiosa para combatir el desánimo y la postración.
La medicina enseña que personas sometidas por largo tiempo a situaciones de estrés, desempleo, opresión, desesperanza o toda otra manifestación negativa, pueden tener como colorario o climax un desenlace trágico.
Como educador y estudioso de las ciencias sociales pienso y digo: si Dios te dio herramientas para actuar, es decir mente, manos, brazos, piernas, músculos y huesos, úsalos, pero para hacer el bien. Ya está dicho: ¡barco varado no da flete! y, árbol que no da fruto se le corta y se hecha al fuego como un ejemplo para las generaciónes.