Cualidades que deben tener los magistrados y jueces
Inquieto por los últimos acontecimientos relacionados al comportamiento de algunos funcionarios, pensé que sería apropiado apuntar mis reflexiones al respecto.
Ninguna misión es tan delicada como la del magistrado y el juez, ya que sobre ellos recae el deber de dictaminar en los casos particulares sobre la culpabilidad de las personas y la aplicación de determinadas penas; y fallar en toda contienda referente a la adjudicación de la propiedad privada. Su responsabilidad figura entre las mayores, pues, tienen el poder y a veces el peligro de cometer injusticias con frecuencia irreparables. Entre las cualidades que deben tener estos funcionarios están: Han de luchar contra las prevenciones que los moverían a no considerar las circunstancias atenuantes contra el partidismo político, que los incitaría a catalogar de criminales a los enemigos de su partido y como inocentes a sus correligionarios. No deben dejarse arrastrar por preferencias personales, por promesas o regalos, por influencias extrañas, pues ello desviaría el fallo de la justicia.
-Deben intruirse bien en torno a cada asunto en que hayan de fallar para hacerlo con pleno conocimiento de causa; conocer las leyes aplicables en cada caso; luchar contra los ardides de una hábil defensa o acusación etc.. En una frase: han de fallar siempre a conciencia y con plena ilustración.
-No deben dejarse llevar por sentimientos de venganza, por el vil temor o por una falsa compasión, pues más consideración y compasión merecen las víctimas que el victimario.
- Deben estar determinados a sufrir cualquier mal, la destitución y la muerte, antes de torcer el fallo de la Justicia. Para ello deben recordar la grave responsabilidad que pesaría sobre ellos, en caso de asegurar la impunidad del culpable o condenar a un inocente, o al despojar de su haber al legítimo propietario.
Lo anterior exige que el Poder Judicial esté conformado por jueces idóneos, de reconocida honradez y que tengan facultades para obrar en su ramo con entera independencia.
Estamos preocupados por el devenir y el futuro de nuestros hijos y nietos. Tenemos la obligación de dejarles una Patria digna y en mejores condiciones. Ojalá no estemos arando en el mar.
Ninguna misión es tan delicada como la del magistrado y el juez, ya que sobre ellos recae el deber de dictaminar en los casos particulares sobre la culpabilidad de las personas y la aplicación de determinadas penas; y fallar en toda contienda referente a la adjudicación de la propiedad privada. Su responsabilidad figura entre las mayores, pues, tienen el poder y a veces el peligro de cometer injusticias con frecuencia irreparables. Entre las cualidades que deben tener estos funcionarios están: Han de luchar contra las prevenciones que los moverían a no considerar las circunstancias atenuantes contra el partidismo político, que los incitaría a catalogar de criminales a los enemigos de su partido y como inocentes a sus correligionarios. No deben dejarse arrastrar por preferencias personales, por promesas o regalos, por influencias extrañas, pues ello desviaría el fallo de la justicia.
-Deben intruirse bien en torno a cada asunto en que hayan de fallar para hacerlo con pleno conocimiento de causa; conocer las leyes aplicables en cada caso; luchar contra los ardides de una hábil defensa o acusación etc.. En una frase: han de fallar siempre a conciencia y con plena ilustración.
-No deben dejarse llevar por sentimientos de venganza, por el vil temor o por una falsa compasión, pues más consideración y compasión merecen las víctimas que el victimario.
- Deben estar determinados a sufrir cualquier mal, la destitución y la muerte, antes de torcer el fallo de la Justicia. Para ello deben recordar la grave responsabilidad que pesaría sobre ellos, en caso de asegurar la impunidad del culpable o condenar a un inocente, o al despojar de su haber al legítimo propietario.
Lo anterior exige que el Poder Judicial esté conformado por jueces idóneos, de reconocida honradez y que tengan facultades para obrar en su ramo con entera independencia.
Estamos preocupados por el devenir y el futuro de nuestros hijos y nietos. Tenemos la obligación de dejarles una Patria digna y en mejores condiciones. Ojalá no estemos arando en el mar.