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Cuán fácil es criticar


La situación que vive nuestro gobierno es de caminos cruzados; de unas semanas para acá el tema de conversación del panameño se refiere a lo que sucede con nuestro Gabinete o la muy polémica "Asamblea Legislativa". A un año de mandato de la presidenta Moscoso, satisfacción no es precisamente el adjetivo que define, según los medios, el sentir del pueblo.
Las opiniones acerca del rumbo que lleva el país varían por doquier y no es para menos, ya que suceden cosas tan extraordinarias e inesperadas, que ya nada sorprende. Los comentarios de moda se centran en el ya famoso pacto para el mejoramiento de la Asamblea (META); hay quienes piensan que el mismo es una burla a los ideales de la Estrella Verde, tampoco falta quien mire las cosas de un lado positivo y tome esta alianza como un enorme paso que confirma que Panamá goza de una democracia, anotando puntos a nuestro sistema político.
En verdad este tema no me preocupa tanto, ya que soy de mente muy abierta y creo que solamente cambios drásticos son los que logran volver a su caudal las cosas. Roguemos porque en este caso haya sido lo correcto. Lo que realmente me animó a tomar mi primera para expresar lo que siento es la dureza con que está siendo juzgado nuestro gobierno. Seguidas críticas son lo que llueve al gobierno de la presidenta Mireya Moscoso, no ha faltado quien se haya atrevido a afirmar que ha sido el peor gobierno que hemos tenido. ¡Cuán fácil es criticar!. Parece que el papel del panameño se limita a simple espectador del acontecer nacional, observamos lo que pasa sin ponernos en los zapatos de aquellos que protagonizan lo que mañana será parte de nuestra historia. ¡Cuán ardua debe ser la tarea de manejar un gobierno!.
Imaginariamente tomo el lugar de nuestra mandataria y me doy cuenta lo comprometida que se debe sentir con su pueblo y de la fortaleza de la cual debe llenarse día tras día para poder tomar decisiones correctas. Asimismo, veo su agenda cargada de compromisos: Giras al interior y exterior del país y eventos de diversas índoles. ¿Qué sentirá la Presidenta al llegar a estos lugares, identificarse con gente que la apoya y la quiere?. Debe ser motivador las caras de confianza que esperan mucho de ella y a la vez triste enfrentarse a múltiples problemas que aquejan nuestra sociedad sin poderles dar solución a todos. ¡Señores!. Seguramente ni ustedes ni yo tenemos semejante responsabilidad diaria y quizás hasta le sea totalmente indiferente lo que pase o deje de pasar. Sin embargo para nuestra presidenta, es pan de cada día el encontrar las vías adecuadas para mantener la armonía en la Nación. ¡Qué si es un trabajo difícil! ¡Seguro que sí! O creen que no resulta complicado ser la primera en enterarse que los estudiantes de la Universidad de Panamá se lanzaron a protestar en las calles, causando el caos en el tránsito vehicular y por ende, en la economía nacional o que las enfermeras amenazan con huelga si no se hacen ajustes salariales, o también de situaciones como incendios o desastres naturales donde quedan familias damnificadas que en ese momento claman por el apoyo del gobierno. Todos estos ejemplos hipotéticos, tienen su trasfondo, pues en Panamá no somos ajenos a que se den y se repitan este tipo de problemas.
Las responsabilidades que pesan sobre esta digna señora y su Gabinete no es cuestión de juegos; es tan abarcador el trabajo, que en un período de 5 años no es suficiente. Mi objetivo no es pregonar que este es el mejor gobierno, ante todo, soy muy imparcial, ya que durante las elecciones pasadas aún no gozaba del derecho a ejercer el voto, pero dejo muy claro que estoy totalmente consciente que el gobierno ha tenido sus bajas. ¡Sorpresa! Nada es perfecto. Lo que no entiendo es por qué sólo enfocamos lo negativo, por no decir lo tradicional, al referirnos a la gestión gubernamental. Por qué dar mil vueltas a temas como el tan comentado "Cambio de Gabinete" o el origen de los fondos para la construcción de una casa en Punta Mala, cuando paralelo a esto se le debe dar igual o mayor importancia a los logros que ha alcanzado el gobierno. Aquí es donde entra mi reflexión: ¿Cuándo dejaremos de ver al gobierno como un grupo de islas?. ¿Cuándo habrá verdadera unidad entre los diferentes partidos?. ¿Cuándo se acabará este tira y jala donde todos quieren ser mayoría para tener control?. ¿Cuándo seremos todos uno sólo luchando por una meta común?-
Parece un ideal inalcanzable, pero no imposible y ese "cuándo" llegará el día en que bajemos de ese altar lleno de orgullo donde pretendemos que lo que nosotros pensamos es la única premisa verdadera y que tenemos derecho a empequeñecer la labor de los demás al más mínimo resbalón y también nos preguntemos a nosotros mismos: ¿Qué estamos haciendo por hacer mejor este país?. Rezo porque esto suceda y sepamos darle la debida respuesta, ojalá que el día que pase no sea demasiado tarde.

101 años de Panamá América

 
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