default

Cuando el agua se acaba


Por demasiados siglos hemos estado engañados. El mineral más valioso nunca fue el oro, la plata o el diamante, lo fue siempre el agua sin el cual no habría vida sobre el planeta.
La reciente conferencia internacional sobre Aguas y Medioambiente celebrada en París, Francia, llamó la atención al mundo sobre la crisis mundial que podría sobrevenir, de continuar agotándose las actuales fuentes de agua del planeta.
Más de 600 expertos sobre conservacionismo y temas conexos pasaron revista de la angustiosa situación en que vive al menos la mitad de los habitantes del mundo, carentes de agua potable, lo que a su vez causa la muerte de 10 millones de personas cada año.
Y lo que es peor: un 20% de los habitantes del planeta carece de acceso estable a algunas fuentes de agua lo que sumado al crecimiento de la población, el incremento de la deforestación, incluso en los sitios de nacimiento de los ríos, amenaza con agudizar y anticipar una catástrofe que puede desencadenarse el próximo siglo, con la proliferación de descomunales centros urbanos.
El agua potable sería cada vez más escasa y más cara y es muy posible que, salvo que se acuerden medidas internacionales para la preservación de sus fuentes, puedan en el futuro ser desencadenante de conflictos entre naciones en disputa, ya no de petróleo, uranio, banano o diamantes, sino de agua.
En nuestro país se da la paradoja, de que desperdiciamos la mayor cantidad del agua de nuestros ríos, que se vierte irremediablemente al mar. Y hasta el Canal utiliza agua potable represada del río Chagres para el tránsito de naves, con perspectivas futuras más desalentadoras: en la próxima década iniciarán la construcción de un tercer juego de exclusas, que ampliaría la capacidad de almacenarse agua y permitiría el tránsito de barcos aún mayores, con el siguiente aumento del gasto de agua dulce.
Hoy peligra el proyecto si el fenómeno de El Niño azota con severidad las reservas de la vía canalera, su administración puede verse tentada a bombear agua del mar a los reservorios para facilitar su funcionamiento, contaminando el agua dulce y provocando un desastre ecológico de repercusiones insospechadas.
La sequía que agota hasta las aguas subterráneas de las provincias centrales, el colosal incendio que destruye hoy millones de hectáreas en la selva amazónica, advierten que la naturaleza está herida y con ella la humanidad entera. Pero aún estamos a tiempo para salvaguardar nuestras fuentes de agua y dar uso más racional al más precioso de los recursos de la tierra: el agua.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América