Cuando el apuro trae cansancio
ALEJADO DE TODA actividad política partidista desde hace más de dos años, sigo observando lo que ocurre en mi país. Cada día siento más miedo y temor; no tanto por mí, próximo a jubilarme de mis actividades docentes, sino por los panameños, especialmente los más cercanos, como mis hijos y mis nietos. Algunas de las cosas que últimamente han estado ocurriendo, indican que el futuro del país está en manos de una partida de incapaces, de personas que carecen del menor sentido de patria y de quienes parecieran no darse cuenta de las responsabilidades que tienen entre sus manos.
Nos dice una encuesta que publica este diario, que 4% de los estudiantes panameños no sabe que el planeta tierra es redondo. Cuando comienza el semestre, pregunto a mis estudiantes cosas como dónde queda el distrito de Pesé, los nombres de algunos presidentes latinoamericanos o los de algunas capitales europeas. Lo hago simplemente para saber cómo andan parados quienes me tocará enseñarles Derecho Comercial. O, cuando les pregunto si saben hacer la regla de tres o determinar cómo se calculan los intereses, asunto muy propio de abogados, y quedan como si les hablara en mandarín. Es lamentable el nivel de conocimientos que tiene un estudiante de tercer año de universidad. En una ocasión lleve a mi nieta de cinco años a que me acompañara a clases. Para entretenerla, le daría una calcomanía de premio a quien contestara bien: sólo entregó una.
Y si hablamos de educación, podemos hablar de muchas otras cosas en donde el sistema a más de arcaico, está simplemente podrido. Vasta a ver las falsificaciones de cursos que han hecho 85 maestros para que les subieran de categoría; parecidas a las de la PTJ y las de un Magistrado que todavía anda por allí como si nada. Basta a ver cuántas escuelas seguirán todo el año sin reparar o algunas que tendrán sus maestros a medio año, o algunas con docentes que les pagarán casi al final del curso. El resultado: estudiantes peor preparados, sobre todo en las áreas más pobres y más deprimidas, lo que trae como consecuencia más delincuencia, más frustraciones y mayor explotación social.
Simultáneamente, se discute un nuevo Código Penal a espaldas de una sociedad que, por donde puede, se opone a mucho de lo que quieren aprobar personas que, a más de incompetentes en la materia, no han demostrado cumplir su papel de representar los mejores intereses del país: los "Honorables Legisladores".
Establecer la política criminal de un país equivale a señalar los rumbos que tendrá el país en materia económica. Una vez se traza una política, se buscan los mecanismos para implementarla; en materia fiscal y económica es así. En materia criminal, lo quieren hacer al revés: redactar nuevas leyes, sin que se haya trazado el camino por dónde ir. El país está en mora en desarrollar esa política criminal; si se quiere un Estado sancionador o se sigue la tendencia actual de un Estado previsor. Los conceptos y, por ende, los enfoques, son diferentes. ¿Cuál es el apuro, entonces, de discutir un nuevo Código Penal, como se pretende en la Asamblea Nacional? No encuentro ninguna otra explicación, sino la de algunos "codificadores" y algunos diputados que quieran ver sus nombres grabados en la portada del nuevo Código aprobado a tal velocidad. Algo así como los nombres de los 505 Representantes de Corregimiento, cuyos nombres están grabados como "constituyentes" de la Constitución Nacional de 1972, cuando todos sabemos que esa "Constitución" fue aprobada en los cuarteles.
Todos sabemos que el apuro trae cansancio. No han podido indemnizar adecuadamente a los familiares de todos los envenenados del Seguro Social, y ya plantean rebajar la pena a quienes envenenen a alguien.
Sacaron prácticamente a la fuerza de la Corte Suprema a César Pereira Burgos por haber cumplido 75 años, pero el ex secretario general del MOLIRENA y del PAPO, ex presidente de la dictadura, Manuel Solís Palma, sigue trabajando como "Asesor" en el Ministerio de Educación, y allí celebrará con velitas y todo sus 90 años; peor aún, con la justificación del Contralor.
Así como hay todavía estudiantes que no saben que la tierra es redonda, o haya quien no sepa cómo se llamen las esclusas del Canal, tenemos a iletrados que lo único que podría interesarles de un Código Penal o de Procedimiento Penal, es que cuando ellos cometan un delito se les aplique su codiciada inmunidad.
No sé a quién tiene que pedirle la sociedad civil y la población que deje de encomendar a ineptos e iletrados asuntos de tanta importancia para el país como lo son su política educativa y su política criminal. La gente se está cansando de tanto apuro.
gcochez@cableonda.net
El descrédito de nación ejemplar: Los eventos del 9-11 y sus múltiples consecuencias han paralizado a ese país; y sus gobernantes, forzados a defender las mentiras que los llevaron a invadir Irak, inventan más mentiras y, alegando que quieren seguridad, cercenan derechos civiles, espían a sus habitantes y sin darse cuenta resultan convirtiendo un país libre y pujante, en un estado policial.
Mientras tanto, el desprestigio de Bush, le sirve al presidente venezolano Hugo Chávez para mejorar su propia imagen.
Para más información sobre Clinton v Bush, ver: http://greensboring.com/viewtopic.php?t=543
Nos dice una encuesta que publica este diario, que 4% de los estudiantes panameños no sabe que el planeta tierra es redondo. Cuando comienza el semestre, pregunto a mis estudiantes cosas como dónde queda el distrito de Pesé, los nombres de algunos presidentes latinoamericanos o los de algunas capitales europeas. Lo hago simplemente para saber cómo andan parados quienes me tocará enseñarles Derecho Comercial. O, cuando les pregunto si saben hacer la regla de tres o determinar cómo se calculan los intereses, asunto muy propio de abogados, y quedan como si les hablara en mandarín. Es lamentable el nivel de conocimientos que tiene un estudiante de tercer año de universidad. En una ocasión lleve a mi nieta de cinco años a que me acompañara a clases. Para entretenerla, le daría una calcomanía de premio a quien contestara bien: sólo entregó una.
Y si hablamos de educación, podemos hablar de muchas otras cosas en donde el sistema a más de arcaico, está simplemente podrido. Vasta a ver las falsificaciones de cursos que han hecho 85 maestros para que les subieran de categoría; parecidas a las de la PTJ y las de un Magistrado que todavía anda por allí como si nada. Basta a ver cuántas escuelas seguirán todo el año sin reparar o algunas que tendrán sus maestros a medio año, o algunas con docentes que les pagarán casi al final del curso. El resultado: estudiantes peor preparados, sobre todo en las áreas más pobres y más deprimidas, lo que trae como consecuencia más delincuencia, más frustraciones y mayor explotación social.
Simultáneamente, se discute un nuevo Código Penal a espaldas de una sociedad que, por donde puede, se opone a mucho de lo que quieren aprobar personas que, a más de incompetentes en la materia, no han demostrado cumplir su papel de representar los mejores intereses del país: los "Honorables Legisladores".
Establecer la política criminal de un país equivale a señalar los rumbos que tendrá el país en materia económica. Una vez se traza una política, se buscan los mecanismos para implementarla; en materia fiscal y económica es así. En materia criminal, lo quieren hacer al revés: redactar nuevas leyes, sin que se haya trazado el camino por dónde ir. El país está en mora en desarrollar esa política criminal; si se quiere un Estado sancionador o se sigue la tendencia actual de un Estado previsor. Los conceptos y, por ende, los enfoques, son diferentes. ¿Cuál es el apuro, entonces, de discutir un nuevo Código Penal, como se pretende en la Asamblea Nacional? No encuentro ninguna otra explicación, sino la de algunos "codificadores" y algunos diputados que quieran ver sus nombres grabados en la portada del nuevo Código aprobado a tal velocidad. Algo así como los nombres de los 505 Representantes de Corregimiento, cuyos nombres están grabados como "constituyentes" de la Constitución Nacional de 1972, cuando todos sabemos que esa "Constitución" fue aprobada en los cuarteles.
Todos sabemos que el apuro trae cansancio. No han podido indemnizar adecuadamente a los familiares de todos los envenenados del Seguro Social, y ya plantean rebajar la pena a quienes envenenen a alguien.
Sacaron prácticamente a la fuerza de la Corte Suprema a César Pereira Burgos por haber cumplido 75 años, pero el ex secretario general del MOLIRENA y del PAPO, ex presidente de la dictadura, Manuel Solís Palma, sigue trabajando como "Asesor" en el Ministerio de Educación, y allí celebrará con velitas y todo sus 90 años; peor aún, con la justificación del Contralor.
Así como hay todavía estudiantes que no saben que la tierra es redonda, o haya quien no sepa cómo se llamen las esclusas del Canal, tenemos a iletrados que lo único que podría interesarles de un Código Penal o de Procedimiento Penal, es que cuando ellos cometan un delito se les aplique su codiciada inmunidad.
No sé a quién tiene que pedirle la sociedad civil y la población que deje de encomendar a ineptos e iletrados asuntos de tanta importancia para el país como lo son su política educativa y su política criminal. La gente se está cansando de tanto apuro.
gcochez@cableonda.net
El descrédito de nación ejemplar: Los eventos del 9-11 y sus múltiples consecuencias han paralizado a ese país; y sus gobernantes, forzados a defender las mentiras que los llevaron a invadir Irak, inventan más mentiras y, alegando que quieren seguridad, cercenan derechos civiles, espían a sus habitantes y sin darse cuenta resultan convirtiendo un país libre y pujante, en un estado policial.
Mientras tanto, el desprestigio de Bush, le sirve al presidente venezolano Hugo Chávez para mejorar su propia imagen.
Para más información sobre Clinton v Bush, ver: http://greensboring.com/viewtopic.php?t=543