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Cuando el discurso no convence


Al parecer la percepción de la ciudadanía panameña frente a la reacción articulada del gobierno de turno en el tratamiento de los acontecimientos suscitados, que han conmocionado a la población, tales como las muertes por envenenamiento en la Caja de Seguro Social y los lamentables decesos de las personas victimas del incendio de un autobús, es que ha sido deficiente.
Es interesante analizar porqué a pesar de que la estructura gubernamental inició esfuerzos por informar y aceptar responsabilidades en lo sucedido, la mayoría de los panameños siente insatisfecha sus expectativas en las respuestas efectuadas.
Al examinar las consideraciones, viene a nuestra memoria la parábola de Jesús sobre el buen sembrador, relatada por su discípulo Mateo, cuando establecía la diferencia, al sembrarse la semilla de la palabra, de aquella que es sembrada en buena tierra y de la que no; así pues interpreta que la plantada en buena tierra se asemejaba al hombre que oye, entiende la palabra y da fruto.
En el proceso de la comunicación comúnmente están involucradas dos partes, un emisor y un receptor. El emisor (gobierno) inicia el proceso de comunicación construyendo un mensaje (respuestas del gobierno) y enviándolo a un receptor (el pueblo). Este, a su vez, analiza la información y decodifica el mensaje. En todo proceso comunicativo se pueden dar distorsiones de diversos tipos: Distorsiones personales son interferencias de la comunicación que provienen de las emociones, los valores y los malos hábitos del individuo; las distorsiones físicas son interferencias de la comunicación que ocurren en el ambiente donde esta se realiza; las distorsiones semánticas surgen de las limitaciones de los símbolos a través de los cuales nos comunicamos, cuando el significado no es el mismo para el emisor que para el receptor.
¿Quién distorsionó el proceso comunicativo? Surge entonces la evaluación de los elementos, tanto ambiente y significado de lo ocurrido fueron indentificables y comprensibles, nos queda entonces asumir que la percepción del mensaje está siendo distorsionada por las fallas personales, en este caso de los receptores, pues todo lo que pueda hacerse o decirse sobre el tema será mínimo ante la pérdida de un valor máximo, la vida de un ser querido.
El que algunos sectores hayan solicitado lo que popularmente se conoce como "tumbar cabezas" no hubiese tampoco sido satisfactorio si no para unos referentes especiales (oposición política) que buscan generar distorsiones semánticas y físicas donde nos las hay, que logran anidar en el entendimiento perceptivo de quienes sí se encuentran afectados emocionalmente.
Estas consideraciones nos permiten razonar de porqué el discurso político de gobierno no llega como debe llegar, ni es entendido como se propone a la comprensión del pueblo. Nada es suficiente, se sabe, cuando de penas sentimentales se trata, aunque se puede decir que: "El dolor con pan es menos dolor"; de ahí que el Gobierno ha apuntado a reconocer indemnizaciones responsablemente, respetando incluso el derecho de acción de cada uno de los afectados. Que sectores quieran aprovecharse de la coyuntura, vienen a ser las malas tierras donde la semilla no fructifica.
Uno de los principales deseos de Rosas es ampliar el comedor, construyendo salones para que así los niños y jóvenes puedan recibir seminarios sobre prevención del uso de drogas, violencia intrafamiliar, entre otros problemas que los afectan.
Subsistir es la odisea. En Juan Díaz está ubicado el Comedor Infantil Sopla Dios.
Allí necesitan unos B/.2, 500 mensuales para comida y otros menesteres.
El administrador Ricardo Mckay aseguró que requieren más ayuda económica, pues ellos también tienen que pagarle a los cinco cocineros, dos aseadores y los tres choferes, quienes llevan comida a domicilio o transportan a los infantes.
La generosidad de otros les permite salir adelante.
Según datos de Nutre Hogar, la disponibilidad de alimentos a la población panameña ha disminuido en los últimos años, debido al incremento en el costo de los alimentos, bajos salarios y alto porcentaje de desempleo.
De acuerdo con información tomada del documento Plan Nacional de Seguridad Alimentaria Nutricional de Panamá 1998 - 2002, Panamá tiene una de las peores distribuciones de ingreso de América Latina, ya que el 64% de los hogares rurales se encuentran en pobreza y más de la tercera parte en pobreza extrema.
En el popular barrio de El Chorrillo encontramos el Comedor Parroquial Ricardo Galindo Quelquejeu, creado en 1981 e instalado en la parroquia de Fátima.
Según el administrador del comedor, desde hace cinco años, Fray Javier Mañas, se atiende a una población interna de 75 niños, mientras que de los que viven en los multifamiliares asisten 175.
Al mes, ellos gastan, sólo en comida, B/.7 mil 645, además de que tienen que cubrir los honorarios de seis trabajadores, entre cocineros y aseadores.
Este comedor también ofrece los servicios de odontología desde 1982, gracias a la ayuda de Empresas Bern. Además, tienen un pre kinder, kinder y un Centro de Orientación Infantil (COIF).
En el comedor infantil Divino Niño, instituciones y empresas privadas como Pro Niñez, Hogar Belén, Hogar Bonaire, Aluminios de Panamá, el Banco General, El Club Rotario de Panamá Sur, Industrias Comercializadoras, Mossack & Fonseca, Agencias de Viajes 002 juegan un papel fundamental.
Además, de Afework, agrupación de jóvenes de mercadeo y publicidad quienes incentivaron a varias empresas para la donación de un vehículo al comedor.
Mientras que la Fundación Buenos Vecinos, Ricardo Galindo Quelquejeu y el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) se encargan de asistir al Comedor Parroquial Ricardo Galindo Quelquejeu.
Pero, no todos los comedores infantiles reciben ayuda de las empresas privadas.
El Comedor Infantil Sopla Dios, que atiende a 1, 300 niños, requiere de la ofrenda directa de los miembros de la iglesia Tabérnaculo de la Fe y un aporte de 5% de parte del gobierno.

101 años de Panamá América

 
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