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Cuando el monte arde, el daño es grande


El fuego pasa pero queda el daño. Pese a las amonestaciones sólo verbales, los ciudadanos irresponsables continúan encendiendo los herbazales que, según las disposiciones alcaldicias, deben eliminar los dueños de lotes baldíos.
Las estadísticas del Cuerpo de Bomberos de Panamá muestran la magnitud del problema al reportar tan sólo hasta febrero del presente año la atención de unos 133 casos de incendios a herbazales en lo que va del 2003.
Desde el año 2000 al 2002 la entidad registró 2,753 incendios de esta naturaleza, situación más frecuente en las áreas de Juan Díaz, Tocumen, San Miguelito, Tumba Muerto y la vía Transístmica, informó el subteniente Julio César Ambulo, jefe de Relaciones Públicas de la entidad.
Asegura que los efectos colaterales que pueden producirse como consecuencia de esta clase de incendios son peligrosos para la sociedad e igualmente para los bomberos que hacen frente a estas contrariedades.
A la intencionalidad se agrega el descuido ciudadano. Ejemplo de ello son los fumadores que tiran colillas de cigarrillos encendidas en los herbazales. Por otro lado, y de forma consciente, algunas personas que no quieren limpiar sus lotes baldíos, los incendian.
Otras causas que provocan estos siniestros son de orden natural. El recalentamiento solar genera una combustión espontánea que se agrava por la existencia de objetos de vidrio que por efectos de los rayos de luz y el calor, producen incendios.
Muchos de ellos se producen en áreas como la Tumba Muerto y la Vía Transístmica, cerca de estaciones de expendio de combustible, sin imaginar las repercusiones que traería si llegase a uno de estos centros de expendio de combustible.
Para el subteniente Ambulo, hay una falta de consideración de la ciudadanía en cuanto a este tema. A pesar de existir una regulación y el Decreto 1114 del 4 de abril del 2000 que establece sanciones que van hasta los 5 mil balboas para quienes se sorprenda provocando estos incendios, no se observa una disminución de estos casos.
Estos actos deben ser reprimidos con acciones legales y esto es lo que solicitó el Cuerpo de Bomberos, en la ultima reunión, a las autoridades de la Alcaldía de Panamá.
Por otro lado, este tipo de hechos ocasionan cuantiosas pérdidas económicas por los gastos en recursos humano y de trabajo, pues se tiene un personal agotándose en este tipo de incendio cuando podría atender otros casos.
Además, la utilización de vehículos de extinción de incendios es un gasto adicional que afecta el presupuesto de la institución. Aunque hay personal altamente capacitado, el número es limitado y la urbe ha ido creciendo y los bomberos tienen que hacerle frente a esta situación cubriendo una mayor extensión de territorio.
El Cuerpo de Bomberos de Panamá señala que es importante la buena utilización del número de emergencia 103, ya que la ciudadanía no percibe las repercusiones cuando se abusa al marca este dígito, pues muchas veces se trata de falsa alarma o simplemente, de personas ociosas.

101 años de Panamá América

 
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