¿Cuándo la paz?
Un escenario de paz en Colombia no parece factible a corto plazo, pero tampoco parece posible que ninguna de las fuerzas en pugna puedan triunfar y derrotar a sus adversarios, pero cada sector tampoco parece quedar convencidos del todo de las ventajas de la paz, con relación a su posicionamiento actual. En otras palabras, parece que se mantendrá el escalamiento de la guerra relegando a las negociaciones de paz.
Todo esto es un desafío a la sociedad civil colombiana y a la comunidad internacional, en cuanto a pensar y realizar estrategias alternativas para coadyuvar a favor de la paz, y lidiar con el continuo deterioro de los derechos humanos que genera la situación en Colombia y en los países vecinos, entre ellos Panamá. La agudización del escalamiento bélico que provoca el Plan Colombia y el 11-S, va a resultar en mayores costos humanos, por lo que urge aumentar la disponibilidad y capacidad proporcionar la asistencia humanitaria de las víctimas de la guerra, y presionar incidir de diversas maneras en la construcción del proceso de paz y los fundamentos sociales de desarrollo, equidad y Democracia. Para ello Panamá debe posesionar su estrategia sobre la base de estos principios:
Neutralidad frente al conflicto en función del respeto al derecho de autodeterminación de Colombia, y de no-intervención en sus asuntos internos. Salvaguardar y defender su soberanía de cualquier agresión externa. No aceptación de ayuda internacional que condiciones el apoyo o participación en el desarrollo del Plan Colombia.
Promoción de una estrategia nacional de desarrollo con equidad y fortalecimiento participativo de la democracia en Panamá. Afirmar los principios de civilidad democrática y soberanía, en función de impedir reediciones del militarismo o militarización argumentando el enfrentar el conflicto colombiano.
Promoción y participación activa en apoyo a los procesos de paz en Colombia, a través de la mediación u otra forma útil para el logro de este objetivo. Promoción de los derechos humanos de las víctimas de las guerras, mediante la asistencia humanitaria. Priorización de la región de la Frontera Este como área fundamental para el desarrollo nacional, fortaleciendo el poder local y la participación ciudadana.
Desarrollar una política exterior y de seguridad democrática, transparente y de permanente consulta con todos los sectores nacionales. Panamá debe establecer una política de desplazamiento sobre la base de elementos como los que enuncia Comisión Interamericana de derechos humanos.
Realizar un Encuentro Nacional Frontera Este. Tomando en cuenta la gravedad de la situación, trazado en la línea metodológica de los Encuentros Panamá 2000 y Visión Nacional 2020, con la finalidad de dialogar ampliamente con todos los sectores nacionales y tomar acuerdos concertados sobre la estrategia a seguir.
Estos y otros elementos deben ser parte de una agenda de seguridad democrática construida como política de Estado, y no circunscrita a la acción transitoria de un gobierno. Consultada ampliamente y con mecanismos de participación y monitoreo de la sociedad civil ubicando como unos de sus ejes transversales a la democracia de género.
(raulleisr@hotmail.com)
Todo esto es un desafío a la sociedad civil colombiana y a la comunidad internacional, en cuanto a pensar y realizar estrategias alternativas para coadyuvar a favor de la paz, y lidiar con el continuo deterioro de los derechos humanos que genera la situación en Colombia y en los países vecinos, entre ellos Panamá. La agudización del escalamiento bélico que provoca el Plan Colombia y el 11-S, va a resultar en mayores costos humanos, por lo que urge aumentar la disponibilidad y capacidad proporcionar la asistencia humanitaria de las víctimas de la guerra, y presionar incidir de diversas maneras en la construcción del proceso de paz y los fundamentos sociales de desarrollo, equidad y Democracia. Para ello Panamá debe posesionar su estrategia sobre la base de estos principios:
Neutralidad frente al conflicto en función del respeto al derecho de autodeterminación de Colombia, y de no-intervención en sus asuntos internos. Salvaguardar y defender su soberanía de cualquier agresión externa. No aceptación de ayuda internacional que condiciones el apoyo o participación en el desarrollo del Plan Colombia.
Promoción de una estrategia nacional de desarrollo con equidad y fortalecimiento participativo de la democracia en Panamá. Afirmar los principios de civilidad democrática y soberanía, en función de impedir reediciones del militarismo o militarización argumentando el enfrentar el conflicto colombiano.
Promoción y participación activa en apoyo a los procesos de paz en Colombia, a través de la mediación u otra forma útil para el logro de este objetivo. Promoción de los derechos humanos de las víctimas de las guerras, mediante la asistencia humanitaria. Priorización de la región de la Frontera Este como área fundamental para el desarrollo nacional, fortaleciendo el poder local y la participación ciudadana.
Desarrollar una política exterior y de seguridad democrática, transparente y de permanente consulta con todos los sectores nacionales. Panamá debe establecer una política de desplazamiento sobre la base de elementos como los que enuncia Comisión Interamericana de derechos humanos.
Realizar un Encuentro Nacional Frontera Este. Tomando en cuenta la gravedad de la situación, trazado en la línea metodológica de los Encuentros Panamá 2000 y Visión Nacional 2020, con la finalidad de dialogar ampliamente con todos los sectores nacionales y tomar acuerdos concertados sobre la estrategia a seguir.
Estos y otros elementos deben ser parte de una agenda de seguridad democrática construida como política de Estado, y no circunscrita a la acción transitoria de un gobierno. Consultada ampliamente y con mecanismos de participación y monitoreo de la sociedad civil ubicando como unos de sus ejes transversales a la democracia de género.
(raulleisr@hotmail.com)