Cuando la tecnología nos invade y nos deja
Tener que depender de un Blackberry (Blackbobo) o celulares de última tecnología para sobrevivir y no devolverse a mitad del camino al saber que salí de mi hogar y lo dejé olvidado, y es imprescindible en mi vida diaria, ya no es conmigo. Tal vez para un periodista o un médico dependiente de pacientes y de clínicas, un gobernante muy ocupado, un corredor de seguro o de bolsa, o de otra profesión u oficio, sí será necesario que lo use como instrumento de trabajo y de producción. Mañana dependerán de otra tecnología, y contra eso no podemos luchar.
Pero los que no tenemos, no queremos o no podemos adaptarnos a las nuevas tecnologías, debemos seguir fieles, como fieles a nuestra pareja, a lo que tenemos y que nos sirven todavía; por ejemplo, un celular sencillo con buena recepción en el mayor número de lugares, un televisor que proyecte buena imagen, una computadora con un disco duro suficiente para nuestro trabajo rutinario, un carro que funcione y no nos deje en cualquier sitio, sería suficiente.
No obstante, si queremos la última computadora portátil, el televisor “plasma”, el equipo de sonido para el auto o la casa de última generación, ver una película como en el cine y tener que comprar el mejor DVD con sus respectivas cornetas para que todo se vea y oiga bien, tenemos que producir muchas entradas del vil dinero y ser un consumista empedernido; pero aún así, la tecnología los dejará en unos pocos años. Si la disfrutan, los felicito, y si es en compañía de un ser querido o de sus amigos, mejor todavía.
Algunas de estos adelantos están ya de paso y nos van a dejar, algunos ni siquiera lo hemos disfrutado, otros viejas tecnologías de hace pocos años, apenas la vamos a tener muchas personas en este momento, y es por eso que menciono que la tecnología siempre ha existido, lo que pasa que algunos llegamos tarde en tenerlas; son nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos los que se adaptarán a las nuevas invenciones, siempre y cuando las puedan conseguir y aprenderlas, y esperando que el consumismo no se los coma y puedan sobrevivir.
Eduquemos a nuestros hijos en relación con este tema, porque vienen muchas cosas y no siempre estarán al alcance de todos, y no se deben frustrar si no tienen ese aparato, ese vídeo juego o cualquier de última generación tecnológica.
No hablemos del último modelo de carro, con los múltiples sensores internos de prevención o de instrumentos de distracción dentro del vehículo, los cuales no serán accesibles a muchos mortales. Así como muchos adelantos en la medicina, los cuales sólo se aplicarán a grupos selectos de pacientes, primero porque no han llegado al país y otros por su costo, y menos en países con tendencia al comunismo.
Si por mí fuera, caminaría las veces que pudiera y haría algún deporte, o tendría una bicicleta o un caballo para transportarme; votaría el celular a un río, me iría a una cabaña cómoda, tendría un perro amigo, sembraría flores y frutos cerca de la cabaña, vería el amanecer y atardecer siempre; y, si fuera posible, le pediría a mis seres queridos cercanos que los espero siempre en ese sitio. Pero como eso no es la realidad, debo seguir manteniendo a mis hijos y familia, ayudar al prójimo en lo que está a mi alcance, escribir artículos expresando lo que creo y siento, seguir obteniendo conocimientos variados, hacer la rutina diaria de la vida, y tener fe y esperanza de un cambio mejor de mi país, para beneficio de todos.
Mientras tanto, no me preocupa mucho la tecnología, porque ella ya me sobrepasó y me quedo con lo que tengo: mis conocimientos, mis hijos, mi esposa y la familia. De ustedes dependerá si la tecnología los alcance, la acepten y los consuma, o los rebase y no se preocupen por ella.