Cuando los gobiernos fallan
En 1882, el pensador hondureño Ramón Rosa, decía: "Por fortuna, estamos en una época de rectificaciones. Rectifiquemos. Se gobierna no con intrigas, se gobierna con ideas. Se administra no con caprichos y pasiones. Se administra con conocimientos prácticos. El gobierno es una ciencia. La administración es una experiencia científica". La cita corrobora que dos siglos después, el desconocimiento de la ciencia del gobierno continúa igual. Y ello incide en que los gobiernos fallen.
Ningún gobierno es perfecto. Pero debe partirse de la premisa de que la elección gubernamental se realiza en forma democrática porque el pueblo escoge un gobernante para que dirija a toda la población. En el sistema gubernamental panameño, predomina la partidocracia sobre la democracia, y en consecuencia, falla el gobierno.
El gobierno falla cuando no logra superar la barrera que le impone el partido político gobernante.
El gobierno falla cuando olvida que administrar el país entraña un compromiso con toda la población que necesita que predomine un conocimiento real de la función gubernativa.
El gobierno falla cuando las calles parecen muladares, no hay limpieza ni aseo ni se toman medidas para que la población coopere con el ornato.
El gobierno falla cuando los sistemas básicos de salud y educación colapsan por deficiencias administrativas.
El gobierno falla cuando la justicia es extemporánea, selectiva y antojadiza. Es decir, cuando no hay justicia.
El gobierno falla cuando el porcentaje de desempleo aumenta y los índices de pobreza son alarmantes.
El gobierno falla cuando la clase media, sostén de la maquinaria del Estado, disminuye su poder adquisitivo y va bajando hacia una escala inferior.
El gobierno falla cuando la carrera administrativa no protege y evalúa periódicamente al funcionario, para salvaguardar la eficacia administrativa del Estado.
El gobierno falla cuando el funcionario se nombra en base a su partido político, sin tomar en cuenta su capacidad académica y su valía profesional.
El gobierno falla cuando sus dirigentes cometen faltas graves y continúan en sus funciones sin someterse a la investigación por el organismo competente.
El gobierno falla cuando en la población prevalece el temor y la inseguridad.
El gobierno falla cuando no hay separación en los poderes del Estado y, en consecuencia, prevalece uno sobre los otros.
El gobierno falla cuando la deuda pública se acrecienta, teniendo recursos para disminuirla.
El gobierno falla cuando su política migratoria permite que los inmigrantes se apoderen de las funciones principales de las empresas, convirtiendo al nacional en un peón del extranjero.
El gobierno falla cuando los recursos energéticos se manejan con criterio político, en perjuicio del equilibrio natural que debe propender al bienestar ecológico y humano.
El gobierno falla cuando hay necesidad de profesionales idóneos y se da la fuga de cerebros hacia países más consecuentes con la formación académico-científica de los profesionales.
El gobierno falla cuando las leyes profundizan la brecha entre los que muchos tienen y los que mucho necesitan.
Y los gobiernos fallarán siempre que los asociados no entiendan que los intereses del Estado-Nación, están por encima de los intereses de los gobiernos pasajeros.