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Cuando los violines se quedaron sin cuerdas en Cuba


La cultura, con algunas excepciones, ha estado sentada como convidada de piedra o en el banquillo del olvido, en las esferas oficiales gubernamentales latinoamericanas, como una provinciana venida a menos sin posibilidades de ingresar al gran banquete de la prosperidad, desarrollo o crecimiento sin equidad en casi 200 años de independencia de España.
Enredados en el ejercicio secular de una u otra dependencia, de las elites parasitarias, de los proyectos inconclusos, de las tierras intestinas, del gran negocio de la intermediación -sin generalizar del todo- con la agenda volteada a la pequeña participación social, al disfrute íntimo y a las cosas por las cosas, esta nueva era nos convoca al cambio para lograr que la especie sea sustentable en el próximo siglo.
La cultura, sin (h)ache, con todas sus acepciones, potencialidades, capacidades, fuerza, con su condición intrínseca de cultivo, es indispensable para la sostenibilidad del hombre en el futuro y del modelo de sociedad que vayamos construyendo. Es simplemente, todo lo que hacemos a diario.
Por ello, llama a la reflexión e interés la sola presencia de un ministro de Cultura en un foro abierto y que además contó con la participación masiva de personas interesadas en el amplio tema de la cultura, que nos compete a todos, y no sólo a los profesionales, expertos, estudiosos, planificadores y "hombres de cultura".
Abel Prieto, ministro de Cultura de Cuba, novelista y cuentista, autor de "El vuelo del gato", con un peinado Luis XV, de amplias gafas, irónico, haciendo gala del humor cubano, presentó un pantallazo de lo que se hace hoy en cultura en Cuba, la Mayor de las Antillas, en el Museo del Canal de Panamá, ubicado en el corazón del histórico Casco Viejo.
El ministro cubano, quien visitó Panamá con motivo de la X Conferencia Iberoamericana de Cultura que se realizó en esta capital, analizó la política cultural de su gobierno, sus dificultades a partir del derrumbe del campo socialista y de las nuevas percepciones motivadas por los vertiginosos cambios que imponen las tecnologías y la globalización.
En Cuba, donde la pobreza es la mejor repartida en el mundo -ironizó Prieto-, la sociedad del siglo XXI es mucho más contradictoria que en el pasado, vivimos una batalla diaria y estamos convencidos que no es prohibiendo como se van a mejorar las cosas.
Prieto, con la edad indefinida de la juventud con planes y sueños realistas, calificó de abierta la política cultural cubana, "no hay libro prohibido en Cuba", e insistió en la calidad y talento, en contraposición del populismo cultural, donde el artista es protagonista, como el mecanismo más idóneo para que un plan masivo tenga éxito, como el que lleva adelante la Isla.
Abel Prieto inició su exposición subrayando la contradicción existente entre el talento cultural y las instituciones del Estado, porque las entidades encargadas de la cultura, advirtió, "no están a nivel del talento", que en Cuba tiene nombres insignes desde José Martí.
El ministro cubano sostuvo en su exposición que hay que defender la identidad nacional y promover un acceso auténtico a lo universal, como elevar la calidad de vida de la gente, al tiempo que trabajar por una mayor igualdad y dimensión espiritual.
La crisis económica cubana, resumida en el llamado Período Especial, una especie de sobrevivencia en medio de la tempestad, ha disparado los talentos y circuitos alternativos del ingenio isleño, que Abel Prieto, lo resume con su característico humor y lejos de la solemnidad del Estado y la retórica ministerial. Cuando los violines se quedaron sin cuerdas en Cuba, los jóvenes suplieron esas carencias con las líneas telefónicas, comentó el ministro Prieto.
Principal énfasis puso en su enfoque al tema de la lectura, cuyo ejercicio es indispensable, dijo, para el desarrollo de la inteligencia, y el efecto-lector con el libro es insustituible. En Cuba, lamentó, hemos pasado de un tiraje en los años sesenta de 50 millones de libros anuales a casi 5 millones, y es nuestro propósito volver a crear el lector masivo. No crea, lea, es nuestro lema.
La cultura tiene fuerza en la religión popular, un patrimonio absolutamente cubano y revolucionario, puntualizó Prieto, cuya novela "El vuelo del gato", comentó, trata de este tema, singular y de raíces afro-cubanas. Una especie de marxismo espiritista, ironizó.
Del irrenunciable y selectivo uso cultural de la tecnología, de la creatividad histórica y talento intuitivo del pueblo cubano en las artes y en la música, de la crisis de zapatillas en el ballet, de las 15 nuevas escuelas de cultura y 4 mil instructores, del rescate de la memoria cultural, de las virtudes y aprehensiones de la globalización, del papel de los medios y en especial de la televisión en la formación cultura de las gentes, del rigor frente a la mediocridad y que ser culto es ser libre, como dijo Martí, habló el ministro cubano, y respondió preguntas, de un público que escuchó ávido de inquietudes y respuestas, el desafío común de la cultura.

101 años de Panamá América

 
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