Cuando se esconden detrás de las faldas de una mujer
El domingo 21 y lunes 22 y martes 23 de marzo en El Panamá América, La Prensa, Crítica y El Siglo, en espacios políticos pagados a página entera y gran realce, apareció una publicación en mi contra: "Guillermo Cochez, la calumnia es tu especialidad", suscrita por Alma Lorena Cortés A., abogada de Ricardo Martinelli y candidata a Alcaldesa por Cambio Democrático en San Miguelito. Oportunamente averiguaré quién pagó tales anuncios, porque , de haber sido cancelados con fondos del subsidio que el Tribunal Electoral otorga a los partidos políticos, estaríamos en presencia no sólo de un delito electoral, sino de uno criminal como el peculado, porque se les estarían dando a los fondos del Estado un destino diferente al cual están permitido.
Molestos por el artículo "Martinelli el demagogo", en La Prensa el 10 de marzo de 2004, o sea hace 11 días, y quizás preocupados por el anuncio hecho por mi persona de que el lunes 22 de marzo interpondría denuncia por calumnia e injuria en contra de Ricardo Martinelli por haberme acusado de criminal (calumniador de oficio) en el debate presidencial transmitido en cadena nacional el 16 de marzo, y en donde anuncié que exigiría la suma de 10 millones de balboas como resarcimiento por su ofensa, tal como efectivamente hice, sale esta publicación, llena de mentiras, inexactitudes e infamias, suscrita por una dama, indicativo de que han usado sus faldas para decir lo que no se atreven a decir con nombre propio y directamente, tal como siempre ha hecho el suscrito cuando se refiere a cualquier persona.
Resulta lamentable que alguien que aspira a la Presidencia de la República de Panamá no se atreva a dar la cara y se tenga que esconder tras las faldas de una mujer.
Sobre lo que calumniosamente me endilgaron, les digo que en la Fiscalía de Drogas nunca se ha llevado investigación alguna contra mi persona o mi firma de abogados. Mentira resuelta además, pues que allí no se encuentra dicho expediente, el cual salió de tal fiscalía el pasado mes de noviembre de 2003.
El Segundo Tribunal Superior de Justicia, en fallo proferido el 8 de septiembre de 2003, indicó que Guillermo Cochez ni la firma forense de la cual forma parte, en ese caso actuaron de "forma dolosa" y siempre procedieron de "buena fe".
Sobre las demandas que se cursan en mi contra desde el año 2000 por Ricardo Martinelli y Ramón Martinelli en el Juzgado Décimo Cuarto Civil, no he podido ejercitar la acción de secuestro interpuesta por mí en contra de este último, simplemente esta persona, tesorero además de cambio Democrático, porque se escuda en la inmunidad parlamentaria que le otorga el PARLACEN, la cual afortunadamente perderá el 5 de septiembre próximo. Además, ha sido tan deficiente tal demanda civil, que se me demandó por esa vía por calumnia e injuria, sin tener condena alguna por la vía penal, deficiencia técnica jurídica excusable en bisoños juristas. Afortunadamente allí tuvieron que consignar una fianza de daños y perjuicios con Aseguradora Ancón, que servirá para compensarme de los daños sufridos por tan temerarias demandas interpuestas en mi contra, las cuales están pendientes de lo que finalmente decida el Tribunal Electoral sobre la denuncia que hice sobre las cuotas que se cobraban en el IDAAN para el partido Cambio Democrático, y en donde hay una solicitud de llamamientos a juicio para 11 personas de parte de la Fiscalía Electoral. Precisamente, por los actos que fueron investigados con aquello que ocurrió en junio de 2002 y que consideré desde el primer momento fueron motivados por la negligencia, y supuestamente dolosa acción de algún o algunos funcionarios de Banco Continental de Panamá, hoy investigados inclusive por falso testimonio, es que desde abril de 2003 interpuse demanda ordinaria de mayor cuantía por la suma de B/10.000.000.00, por los daños causados a mi persona en contra de dicho banco, la cual en estos momentos se tramita en el Juzgado Décimo Cuarto del Circuito Civil de Panamá, en fecha próxima para iniciarse el período de pruebas. La demanda presentada por mí con ocasión de estos sucesos consta en la presentación de los Estados Financieros de dicho banco en el mes de marzo de 2004, mediante nota de los auditores del mismo, la prestigiosa firma KPMG, cuestionados por mí por estar fundamentando su comentario de que tal demanda no será desfavorable para el banco, cuando dicho banco hasta de abogados ha cambiado en el caso de marras y podría enfrentar otra demanda millonaria por lo que estamos descubriendo en el falso testimonio de uno de sus funcionarios.
Finalmente señalo que señor Martinelli no podrá comprar mi conciencia ni me podrá amedrentar; no lo logró Noriega ni lo logrará él. Me siento orgulloso del papel ciudadano que he cumplido al haber denunciado en septiembre de 2000 un delito electoral -cobro de cuotas en el IDAAN a favor de Cambio Democrático, partido del cual Ricardo Martinelli es su presidente y dueño - y que el Fiscal Electoral desde noviembre de 2002 haya pedido el llamamiento a juicio de 11 miembros de Cambio Democrático, ninguno de apellido Martinelli, porque el Tesorero de dicho partido, Ramón Martinelli, quien depositaba en la cuenta del partido dichas cuotas, se acogió a la inmunidad de diputado que tiene en el PARLACEN.
Igualmente me siento orgulloso del papel ciudadano que estoy haciendo ante la ciudadanía de desenmascarar a una persona con tremendo rabo de paja y que se quiere vender ante la opinión pública como un impoluto ciudadano y un político no tradicional.
Molestos por el artículo "Martinelli el demagogo", en La Prensa el 10 de marzo de 2004, o sea hace 11 días, y quizás preocupados por el anuncio hecho por mi persona de que el lunes 22 de marzo interpondría denuncia por calumnia e injuria en contra de Ricardo Martinelli por haberme acusado de criminal (calumniador de oficio) en el debate presidencial transmitido en cadena nacional el 16 de marzo, y en donde anuncié que exigiría la suma de 10 millones de balboas como resarcimiento por su ofensa, tal como efectivamente hice, sale esta publicación, llena de mentiras, inexactitudes e infamias, suscrita por una dama, indicativo de que han usado sus faldas para decir lo que no se atreven a decir con nombre propio y directamente, tal como siempre ha hecho el suscrito cuando se refiere a cualquier persona.
Resulta lamentable que alguien que aspira a la Presidencia de la República de Panamá no se atreva a dar la cara y se tenga que esconder tras las faldas de una mujer.
Sobre lo que calumniosamente me endilgaron, les digo que en la Fiscalía de Drogas nunca se ha llevado investigación alguna contra mi persona o mi firma de abogados. Mentira resuelta además, pues que allí no se encuentra dicho expediente, el cual salió de tal fiscalía el pasado mes de noviembre de 2003.
El Segundo Tribunal Superior de Justicia, en fallo proferido el 8 de septiembre de 2003, indicó que Guillermo Cochez ni la firma forense de la cual forma parte, en ese caso actuaron de "forma dolosa" y siempre procedieron de "buena fe".
Sobre las demandas que se cursan en mi contra desde el año 2000 por Ricardo Martinelli y Ramón Martinelli en el Juzgado Décimo Cuarto Civil, no he podido ejercitar la acción de secuestro interpuesta por mí en contra de este último, simplemente esta persona, tesorero además de cambio Democrático, porque se escuda en la inmunidad parlamentaria que le otorga el PARLACEN, la cual afortunadamente perderá el 5 de septiembre próximo. Además, ha sido tan deficiente tal demanda civil, que se me demandó por esa vía por calumnia e injuria, sin tener condena alguna por la vía penal, deficiencia técnica jurídica excusable en bisoños juristas. Afortunadamente allí tuvieron que consignar una fianza de daños y perjuicios con Aseguradora Ancón, que servirá para compensarme de los daños sufridos por tan temerarias demandas interpuestas en mi contra, las cuales están pendientes de lo que finalmente decida el Tribunal Electoral sobre la denuncia que hice sobre las cuotas que se cobraban en el IDAAN para el partido Cambio Democrático, y en donde hay una solicitud de llamamientos a juicio para 11 personas de parte de la Fiscalía Electoral. Precisamente, por los actos que fueron investigados con aquello que ocurrió en junio de 2002 y que consideré desde el primer momento fueron motivados por la negligencia, y supuestamente dolosa acción de algún o algunos funcionarios de Banco Continental de Panamá, hoy investigados inclusive por falso testimonio, es que desde abril de 2003 interpuse demanda ordinaria de mayor cuantía por la suma de B/10.000.000.00, por los daños causados a mi persona en contra de dicho banco, la cual en estos momentos se tramita en el Juzgado Décimo Cuarto del Circuito Civil de Panamá, en fecha próxima para iniciarse el período de pruebas. La demanda presentada por mí con ocasión de estos sucesos consta en la presentación de los Estados Financieros de dicho banco en el mes de marzo de 2004, mediante nota de los auditores del mismo, la prestigiosa firma KPMG, cuestionados por mí por estar fundamentando su comentario de que tal demanda no será desfavorable para el banco, cuando dicho banco hasta de abogados ha cambiado en el caso de marras y podría enfrentar otra demanda millonaria por lo que estamos descubriendo en el falso testimonio de uno de sus funcionarios.
Finalmente señalo que señor Martinelli no podrá comprar mi conciencia ni me podrá amedrentar; no lo logró Noriega ni lo logrará él. Me siento orgulloso del papel ciudadano que he cumplido al haber denunciado en septiembre de 2000 un delito electoral -cobro de cuotas en el IDAAN a favor de Cambio Democrático, partido del cual Ricardo Martinelli es su presidente y dueño - y que el Fiscal Electoral desde noviembre de 2002 haya pedido el llamamiento a juicio de 11 miembros de Cambio Democrático, ninguno de apellido Martinelli, porque el Tesorero de dicho partido, Ramón Martinelli, quien depositaba en la cuenta del partido dichas cuotas, se acogió a la inmunidad de diputado que tiene en el PARLACEN.
Igualmente me siento orgulloso del papel ciudadano que estoy haciendo ante la ciudadanía de desenmascarar a una persona con tremendo rabo de paja y que se quiere vender ante la opinión pública como un impoluto ciudadano y un político no tradicional.