Cuando te rompen los candados
Hay experiencias que se enriquecen cuando se comparten. Aunque casi no viajo para hacer turismo, sí lo hago por razones culturales, de capacitación y trabajo. En mi última visita a Estados Unidos, como pasajera de tránsito, viví con intensidad las no tan nuevas medidas de seguridad, que incluyen además de los rutinarios rayos X y quitarse los zapatos, el candado de su equipaje. Por eso, debe tener abierto el candado de sus maletas. La combinación de seguridad de nada sirve porque debe dejar el equipaje listo para ser revisado cuando ellos lo consideren necesario.
En un reciente viaje, en el Aeropuerto de Tocumen nos advirtieron que probablemente tendríamos que dormir en Houston, pues había pronóstico de mal tiempo en Los Angeles, y quizás los aviones no podrían aterrizar. Aunque muchos pasajeros cancelaron su vuelo, aceptamos viajar. El congestionamiento de pasajeros fue tal en Houston, que demoramos casi tres horas en la fila de Migración.
Ibamos en vuelo de conexión rumbo al continente asiático. Recogimos las maletas y caminamos velozmente en dirección de la aerolínea encargada de la conexión. En el camino, debimos entregar (corriendo) las maletas a los agentes de seguridad del aeropuerto.
Cuando llegamos a nuestro destino final nos encontramos con la maleta sin llave y el candado dentro, pero cortado.
Pese a una nota a través de la cual la Administración de Seguridad de Transportación (TSA por sus siglas en inglés) pedía excusas por lo sucedido, la sensación de disgusto fue terrible.
Hice un sondeo entre los periodistas latinoamericanos que viajaron y a algunos no les abrieron las maletas. La mía fue seleccionada al azar o quizás porque vieron algo extraño a través de los rayos X. Sin embargo, una pareja de chilenos, que no tenía el tiempo en su contra, relató que les pasó algo peor. No bastó con que dejaran sin llave sus candados, pues un agente con poca paciencia y de mal genio, se llevó sus maletas para revisarlas, pero lejos de su vista.
"¿Habrás visto? Sentí que violaban mi intimidad ¿Por qué no me permitió abrir la maleta y ver lo él iba a hacer?", dijo con enfado la esposa del chileno.
Un viaje es, generalmente, un periodo de tensión, tediosa espera en los aeropuertos, inconvenientes y largas filas.
Pero no se debe complicar más por la falta de información. Las aerolíneas, agencias de turismo y cada gobierno deben ofrecerle a sus ciudadanos los nuevos detalles que deben tomar en cuenta ante las reforzadas medidas de seguridad adoptadas después del 11 de septiembre del 2001.
Les recomiendo que elaboren un sencillo manual para entregarlo a los viajeros. ¡Eso también debe formar parte de la excelente atención que merece un ciudadano o un turista!
En el 2003 pasé por aeropuertos de Estados Unidos y no me sucedió igual.
Con tantos candados cortados y tantas maletas abiertas, ¿quién se hará responsable por alguna pérdida de ropa, zapatos y otros artículos?
Al menos TSA señala que "no se hace responsable por ningún daño a sus candados que fueran el resultado de esta precaución de seguridad necesaria".
Bueno, creo que eso es lo último que les interesa, porque es el costo para ofrecernos "seguridad a todos".
Para ser corteses, en la notificación de inspección de equipaje que dejan en su maleta luego de abrirla, lo remiten a una dirección electrónica con recomendaciones y sugerencias que puedan ayudarle en su próximo viaje. Quien lo desee puede consultar a: www.TSATravelTips.us
Los terroristas le han complicado la situación no sólo a Estados Unidos, sino a todos los ciudadanos del mundo que deben utilizar forzosamente sus aeropuertos como centro de conexión, y sus puertos como centros de llegada de mercaderías.
Señor viajero, recuerde tener la llave de su maleta a mano, si es que le servirá de algo.
Si usa gafas, prepárese para quitárselas en Migración, pues le tomarán una foto y sus huellas dactilares. Primero el índice de la mano izquierda y luego el de la derecha.
Como pareciera que uno sufre mutaciones en una semana, prepárese para que se repita el procedimiento a su regreso. Quizás le vaya mejor y ¡Feliz viaje!
En un reciente viaje, en el Aeropuerto de Tocumen nos advirtieron que probablemente tendríamos que dormir en Houston, pues había pronóstico de mal tiempo en Los Angeles, y quizás los aviones no podrían aterrizar. Aunque muchos pasajeros cancelaron su vuelo, aceptamos viajar. El congestionamiento de pasajeros fue tal en Houston, que demoramos casi tres horas en la fila de Migración.
Ibamos en vuelo de conexión rumbo al continente asiático. Recogimos las maletas y caminamos velozmente en dirección de la aerolínea encargada de la conexión. En el camino, debimos entregar (corriendo) las maletas a los agentes de seguridad del aeropuerto.
Cuando llegamos a nuestro destino final nos encontramos con la maleta sin llave y el candado dentro, pero cortado.
Pese a una nota a través de la cual la Administración de Seguridad de Transportación (TSA por sus siglas en inglés) pedía excusas por lo sucedido, la sensación de disgusto fue terrible.
Hice un sondeo entre los periodistas latinoamericanos que viajaron y a algunos no les abrieron las maletas. La mía fue seleccionada al azar o quizás porque vieron algo extraño a través de los rayos X. Sin embargo, una pareja de chilenos, que no tenía el tiempo en su contra, relató que les pasó algo peor. No bastó con que dejaran sin llave sus candados, pues un agente con poca paciencia y de mal genio, se llevó sus maletas para revisarlas, pero lejos de su vista.
"¿Habrás visto? Sentí que violaban mi intimidad ¿Por qué no me permitió abrir la maleta y ver lo él iba a hacer?", dijo con enfado la esposa del chileno.
Un viaje es, generalmente, un periodo de tensión, tediosa espera en los aeropuertos, inconvenientes y largas filas.
Pero no se debe complicar más por la falta de información. Las aerolíneas, agencias de turismo y cada gobierno deben ofrecerle a sus ciudadanos los nuevos detalles que deben tomar en cuenta ante las reforzadas medidas de seguridad adoptadas después del 11 de septiembre del 2001.
Les recomiendo que elaboren un sencillo manual para entregarlo a los viajeros. ¡Eso también debe formar parte de la excelente atención que merece un ciudadano o un turista!
En el 2003 pasé por aeropuertos de Estados Unidos y no me sucedió igual.
Con tantos candados cortados y tantas maletas abiertas, ¿quién se hará responsable por alguna pérdida de ropa, zapatos y otros artículos?
Al menos TSA señala que "no se hace responsable por ningún daño a sus candados que fueran el resultado de esta precaución de seguridad necesaria".
Bueno, creo que eso es lo último que les interesa, porque es el costo para ofrecernos "seguridad a todos".
Para ser corteses, en la notificación de inspección de equipaje que dejan en su maleta luego de abrirla, lo remiten a una dirección electrónica con recomendaciones y sugerencias que puedan ayudarle en su próximo viaje. Quien lo desee puede consultar a: www.TSATravelTips.us
Los terroristas le han complicado la situación no sólo a Estados Unidos, sino a todos los ciudadanos del mundo que deben utilizar forzosamente sus aeropuertos como centro de conexión, y sus puertos como centros de llegada de mercaderías.
Señor viajero, recuerde tener la llave de su maleta a mano, si es que le servirá de algo.
Si usa gafas, prepárese para quitárselas en Migración, pues le tomarán una foto y sus huellas dactilares. Primero el índice de la mano izquierda y luego el de la derecha.
Como pareciera que uno sufre mutaciones en una semana, prepárese para que se repita el procedimiento a su regreso. Quizás le vaya mejor y ¡Feliz viaje!