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Cuando te toca, te toca


Los hechos y actos de violencia que se han registrado en los últimos días, nos hacen reflexionar sobre la situación que actualmente azota a nuestro país. El espiral de violencia parece no tener fin. Cada día vemos titulares que acaparan las portadas de los periódicos y escuchamos en los medios radiales que todo tiene un matiz violento: "encuentran un ejecutado", "muerto en una balacera", "en el portal de su casa lo alcanzó una bala"... muertes, muertes, más muertes y tragedias inexplicables.

Situaciones como ésas son las que nos hacen reflexionar, ir un poco más allá y ver qué es lo que está pasando. Quizás suene a disco rayado, pero dónde están nuestros valores, dónde se ha ido el respeto por la vida ajena.

Hace tan solo unos días un funcionario de la actual administración quedó en medio de un intercambio de disparos, perdiendo la vida, y también en ese mismo incidente fallece un agente de seguridad, ambos panameños como muchos que se ganaban la vida honradamente, pero, lamentablemente, se ven involucrados en una situación como la descrita, en el momento y en el lugar equivocados, por eso el título de este artículo: "Cuando te toca, te toca".

Quizás suene duro, pero es la realidad. Recuerdo que cuando se registró el atentado a las Torres Gemelas en Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, circularon correos electrónicos en los cuales muchos de los que trabajaban en el World Trade Center narraban el porqué habían sobrevivido, dando las gracias a Dios por ello. Uno comentó que ese día no llegó a tiempo a su jornada laboral porque le molestaban los zapatos y se detuvo en una farmacia cercana a comprar unas curitas; otro había perdido el metro y estaba enojado porque iba tarde, y, cuando se enteró de lo sucedido, agradeció a Dios por no haber llegado temprano.

Surgieron muchas otras historias. Una, muy curiosa, trataba de un ejecutivo que la noche anterior se había quedado en la casa de su amante y quedó sorprendido cuando su esposa le comunicó que no le mintiera que estaba en su oficina porque se acababa de registrar un atentado en el mismo edificio donde él laboraba.

Estamos de paso en esta vida y por ello debemos procurar cada día vivirlo de la mejor manera posible. Las partidas, cuando son inesperadas, duelen más; y en circunstancias trágicas, son mucho más difíciles de asimilar. Solamente pedimos a Dios que bendiga a nuestra nación, que ilumine a nuestras autoridades para que sepan guiar el rumbo del país.

Debemos vivir cada día como si fuera el último, esto no quiere decir que actuemos con desenfreno; pero tenemos que cambiar de actitud, ser mejores personas, vivir y dejar vivir; no olvidarnos de Dios que es el único que tiene poder sobre cada uno de nosotros y el que sabe cuándo nos toca partir.

Vivamos de tal manera que cuando nazcas todo el mundo ría y cuando mueras todo el mundo llore, que tu partida deje una huella, un camino y un legado porque cuando te toca partir, te toca.

[deleon.fabiola@gmail.com]

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