default

Cuando veas las barbas...


Empiezan a soplar vientos de cambio en nuestro istmo centroamericano. Son quizás céfiros, pero de esos vientos nacen tormentas. En Nicaragua, un pueblo airado y unido respalda a los esfuerzos de su mandatario contra la corrupción de la anterior administración y logra la expulsión de la Presidencia del Senado del ex Presidente de la República, Alemán, quien está al borde de perder su inmunidad parlamentaria y ser llevado a juicio por actos ilícitos durante su mandato. Alemán empieza a sufrir el destino inexorable de los malos gobernantes cuando pierden el poder y enfrentan la justicia. Se está quedando solo, sin amigos. Su familia huye hacia el exilio. Algunos de sus antiguos y otra hora poderosos, íntimos colaboradores sufren humillación y desprecio, y descansan con sus huesos en prisión. Si todo sigue como se predice, pronto serán acompañados por su antiguo jefe o si consigue ayuda de su socio Dominicano terminará sus días lejos de su patria luchando contra solicitudes de deportación. No le envidio su futuro.
En Costa Rica, un presidente valeroso y honesto lucha a capa y espada contra la corrupción, con el respaldo de un pueblo cansado de ser burlado y despreciado. En un gesto admirable se despoja de la inmunidad del puesto y reta a sus detractores a demostrar sus insidiosas acusaciones, demostrando una entereza de carácter y confianza en su integridad en un acto extremadamente raro y quizás único en nuestra América Latina.
(Desgraciadamente nuestro país no juega un noble papel en ambas situaciones políticas. Somos el recipiente de cuantiosos depósitos de dinero mal habido de Alemán. Empresarios panameños son la fuente de acusaciones sobre contribuciones políticas que los detractores del Presidente Pacheco utilizan en su afán de hacerle daño y debilitar sus esfuerzos contra la corrupción.)
También soplan vientos de cambio en nuestros vecinos del Sur. Colombia se vigoriza en su lucha contra la narcoguerrilla. Los peruanos empiezan a realizar que cometieron un error en creer en las promesas populistas un Toledo. Algo que con tanta lágrima, sangre y dolor han aprendido los venezolanos bajo Chávez, quienes no descansan en sus luchas de enmendar su error en elegir ese líder populista. Sin embargo, lo más significativo es el cambio que se avecina en Brasil donde el triunfo de Lula Da Silva, en una primera ronda, es prácticamente un hecho. Brasil y América Latina no serán iguales con Lula en el poder. Para mí, Lula representa el shock, el trauma que necesitamos para despertarnos de ese letargo cívico que vivimos. Representa el resurgimiento de las izquierdas.
¿Imagínense un América Latina con un Fidel, un Chavez, un Lula.? ¿Una Colombia en guerra? ¿Un Toledo otrora héroe de la democracia políticamente moribundo? ¿Una Argentina en quiebra? ¿Un regreso al pasado con el resurgimiento de las izquierdas? Habrá mucha agitación. No será difícil detonar el barril de pólvora en donde estamos sentados.
Los panameños debemos estar atentos a estos vientos de cambio, pues la historia latinoamericana demuestra que las tendencias , negativas o positivas, tienden a extenderse en nuestro continente. La razón es simple, tenemos los mismos rasgos culturales; tendemos a sufrir de los mismos males sociales y por ende, los remedios y soluciones tienden a ser similares. Además existe el hábito muy humano de imitar lo que hace tu vecino. Es por eso que ante lo que está sucediendo en Costa Rica y Nicaragua, es fácil de imitar en Panamá. Igual que en estos países, existe un sentimiento reprimido de rabia y frustración ante el desprecio de los malos gobiernos y sus políticos. Ante la constante burla a nuestro intelecto y, sobre todo, ante la ausencia de soluciones concretas a los múltiples problemas de deterioro social y económico. Ojalá que la rabia y la frustración se canalice hacia una transición pacífica hacia gobiernos más serios y responsables como lo han hecho Costa Rica y Nicaragua. Ojalá que la paciencia perdure hasta el período de elecciones. Ojalá que no finquemos nuestras esperanzas hacia gobiernos izquierdistas que el triunfo de Lula, sin duda, inspirará.
El popular adagio que uso como título de este artículo es un consejo para nuestros gobernantes y legisladores para que se miren en el espejo de lo que está pasando en Costa Rica, Nicaragua y Brasil, y consideren los riesgos personales que para ellos representa la continuidad del régimen de cosas actuales. Quizás esta consideración los impulse a cambiar sus comportamientos, atender nuestras necesidades y eliminar la corrupción, al menos como una medida de futura protección personal, pues no confío en sus arrepentimientos y menos en sus altruismos. El juicio de la historia es duro. El poder es efímero. Vean lo que le está pasando a Alemán y sus acólitos.
El anonimato es la base espiritual de AA. Aunque los personajes de esta historia tienen nombre y apellido, sus vivencias e historias, más que sus nombres, tienen la fuerza para ayudar a quienes aún ven la vida borrosa y confusa por los efectos de lo que ellos llaman el último sorbo. Los interesados en obtener información pueden llamar a AA al 264-89-62 ó 267-21-71. Pueden escribir al apartado 6-3290, El Dorado, Panamá.
Según información electrónica obtenida de la página científica Buena Salud, hay dos factores principales asociados a la predisposición del consumo compulsivo de alcohol: el ambiente y la genética. Recientes descubrimientos revelan que es en el brazo largo del cromosoma once donde se encuentra esa predisposición, pero se trata de una predisposición mutante, que se puede seguir manifestando en otras compulsiones, como en la comida, el juego, el sexo, entre otras. Sobre la genética y ambiente se dice que son los llamados factores de riesgo y los estudiosos tendrán que analizar el modo en que estos factores se combinan para provocar la enfermedad.
Un estudio realizado por el Ministerio de Educación, la Cruz Blanca Panameña y la Comisión Nacional para el Estudio y la Prevención de los Delitos Relacionados con Drogas (CONAPRED), a estudiantes de escuelas públicas y privadas de Panamá, Colón, Bocas del Toro y Chiriquí, reveló que la prevalencia del consumo del alcohol es mayor en los niños que en las niñas y que se inician a los 12 años.
Otro, en 1997, sobre el consumo de drogas lícitas por jóvenes del primero, segundo y tercer nivel de secundaria en el país reflejó que entre estas drogas el alcohol aparece como la más prevalente de todas las estudiadas, con el 41.7% y un consumo activo de 29.2%.
Se entiende por prevalencia, al consumo de drogas que realiza alguna persona en algún momento de su vida. En 1998, el Ministerio de Salud encuestó a 226 pacientes de los Programas de Dependencia Química del Hospital Psiquiátrico (internados durante seis semanas), del programa ambulatorio de la Clínica Margarita, de la Cruz Blanca y del Programa de Hogares Crea.
De estos pacientes, el 92.5 por ciento era de sexo masculino y el 7.5 por ciento femenino. De ellos la mayoría promediaba los 30 a 34 años, seguido por el grupo de 25 a 29 años y un grupo de adolescentes entre 15 a 19 años. Según este estudio el 53.5% enumeró en primer lugar el alcohol como la droga de inicio, seguida del tabaco y la marihuana

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América