"Cuara y cuara"
El periodismo, es una profesión injusta. Y en el lenguaje popular de los comunicadores, de nada vale que metas 10 "goles" a la semana, a veces el que cuenta, es el "gol" que te anotaron a ti. No vale el esfuerzo que se invierte en conseguir una "nota exclusiva", sino la gestión que no hiciste para conseguir la nota que tu competidor sacó en la portada. He visto periodistas informar desde en medio de un río, en una inundación, arriesgando hasta su propia vida, recopilando información frente a los cadáveres dejados por un desastre. Estas acciones parecieran "heroicas", pero para los que nos movemos en la información, sabemos que son hechos comunes en la vida de un periodista.
Muy pocos conocen la otra cara de los periodistas, la de las necesidades, de los días que no alcanza el dinero para el almuerzo, de los finales de mes cuando son insuficientes los "chavos" para cubrir las cuentas. Muy pocos conocen de los días en los que sigilosamente hay que moverse hacia las inmediaciones del Parque Porras, para satisfacer nuestro apetito con los denominados almuerzos "cuara y cuara" (25 centavos de carne y 25 centavos de patacones) tras una mañana informativa agitada.
Y es que los "cuara y cuara" son los salvadores de la patria. Y a la hora de estos mesurados pero suculentos almuerzos, participan en igualdad de condiciones los reporteros de La Prensa, El Panamá América, El Siglo y la Estrella de Panamá que los más encopetados informadores de empresas televisivas como RPC, Canal 2 ó Canal 13. Lo que cuenta es satisfacer el paladar. Y es que los "cuara y cuara" no denigran a nadie; son muestra fehaciente de que los periodistas somos humanos, con "errores y defectos", gente "común y corriente".
Hay que hablar de los salarios, muchas veces de "hambre", y de reporteros específicamente en la radio que sobreviven con el "salario mínimo" y tienen que estar "estirando el cheque" para poder llegar a la quincena. Estos se mueven en múltiples direcciones, entre una actividad y otra, de bus en bus, de aventón en aventón y cuando las circunstancias lo ameritan en el auto de los pobres: "El dodgepatas". Lo curioso es ni la falta de recursos le impide a los periodistas de radio emitir la información. Envían sus despachos desde cualquier punto; desde teléfonos públicos, de oficinas gubernamentales, y con suerte, desde un celular de la empresa que los contrató.
Y qué decir de los reporteros de periódicos, que si bien ganan un poco más que los de la radio, sufren casi las mismas penalidades, con la pequeña diferencia que su producto no debe salir inmediatamente, sino al día siguiente. Si bien su noticia no requiere de la premura de la radio, ésta debe salir más precisa y con mayores elementos informativos, para que sea entendida tanto por el intelectual, como por la persona de bajo nivel educativo. No se tiene hora de entrada ni de salida. Igual puedes asistir ese día a una actividad a las 7 de la mañana que cubrir otra en la noche, sin "pestañear", con el mismo interés y determinación, porque si "te duermes" te pueden anotar un "gol" antes del cierre de planas.
Los periodistas de televisión no escapan de esta realidad. También se sienten mal pagados, que no reciben el reconocimiento que merecen por su trabajo, y anotan y reciben "goles" igual que sus colegas de radio y medios impresos. Es por eso que tal vez en este medio, se registra con frecuencia el salto de una tienda televisiva a otra. Y es que hay mucha injusticia en este medio, con la misma facilidad puedes ser hoy el "capitán" de una flameante embarcación de la información, que naufragar mañana inmerso en un escándalo de cobro de "coimas" por una noticia. No importa quiénes estén involucrados, la soga siempre se rompe por lo más delgado, aunque la participación del periodista sea circunstancial.
Los profesionales de diversas disciplinas quieren "desplazar" a los periodistas del espacio que por ley les corresponde. "Improvisados" que no saben de la cobertura de una violenta protesta estudiantil o laboral, de cubrir inundaciones y terremotos, de recibir los "insultos y afrentas" de los malos políticos a quienes por circunstancias de la vida le cercenamos con nuestra pluma sus "bajas intenciones" de enriquecerse con los fondos del Estado.
Los periodistas tenemos algo de poeta, de militar, de economista, de jurista, de político, de deportista, de empresario y de soñador.
Aún creemos que con nuestra pluma podemos cambiar el mundo y destruir literalmente la corrupción.
REPRESIÓN POLICIAL: Art. 903, 904, 922 (Código Administrativo, orden y seguridad pública).
Ante esta panorámica planteada enunciamos algunos documentos que Panamá ha ratificado como signataria, para que los interesados reflexionemos y propugnemos por la derogación de tales leyes, de modo que se consolide la incipiente democracia:
-
Documento No. 8, Declaración Universal de los Derechos Humanos, del 10 de Dic. de 1948, artículo 19, sobre el derecho a la libertad de opinión y de expresión; derecho que incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.
-
Documento No. 10 de la Convención para la protección de las libertades de los Derechos Humanos y de las libertades fundamentales (Convención Europea de DH) firmada en Roma por miembros del Consejo de Europa, Art. 10: "...sobre el derecho a la Libertad de expresión, opinión y la libertad de recibir o de comunicar informaciones o ideas sin la ingerencia de las autoridades públicas y sin límites de fronteras".
-
Documento No. 36 de la Convención Americana sobre los DH (Pacto de San José), firmado en Costa Rica, el 22 de Nov. de 1969, Art. 13, "sobre la libertad de Pensamiento y de Expresión".
-
Declaración de Chapultepec, adoptada por la Conferencia Hemisférica sobre libertad de Expresión celebrada en México, D.F., el 11 de marzo de 1994.
-
La convivencia pacífica y armoniosa en un Estado de Derecho en el marco de una Democracia Política, que le abre el paso a una Prensa Libre.
-
El respeto para el desarrollo de las facultades individuales y colectivas.
-
La libertad como secreto de felicidad y prosperidad.
-
El desarrollo del coraje para la propagación de la verdad política.
-
El establecimiento de un ambiente de debate público contra la diseminación de ideologías y doctrinas cuyos conceptos son perniciosos y llenos de corrupción.
-
Garantizar el orden social sin temor a la opresión, la represión y el consecuente odio que desestabiliza a los gobiernos.
-
El intercambio libre de ideas que produzcan los cambios políticos y sociales que el pueblo desea.
De derogarse las Leyes Mordaza en Panamá, estaríamos propulsando principios inherentes a toda sociedad libre que busca desarrollarse social, política y económicamente: