Cuba: Con todos y para el bien de todos
“Hay que cambiar el odio por amor”, expresó Juanes en el controversial concierto Paz sin Fronteras realizado en la Plaza Cívica José Martí, que Fidel rebautizó como Plaza de la Revolución. En algunos de los edificios que la circundan se ha planeado una parte significativa de la política de odio, que tanto daño le ha causado a la familia cubana.
Es necesario erradicar la cultura de odio imperante desde hace más de cincuenta años: ¡demasiada sangre y lágrimas ha derramado el pueblo cubano! Comenzó con Batista, con unas tres mil muertes documentadas. Batista se fue el 1/1/1959. Más nunca he vuelto a ver tanta alegría como la que vivimos en esos días; por fin íbamos a disfrutar de libertad y justicia social, como consagra la Constitución de 1940 que Fidel había prometido restablecer.
Comenzamos a sufrir injusticias y desmanes, pero pensábamos que eran los errores propios de una revolución naciente. Paulatinamente, nos impidieron el ejercicio de todos los derechos universalmente aceptados. Con Fidel hemos tenido más de ocho mil muertes documentadas. A mediados de los sesenta existían unos veinte mil presos políticos. En 2009, con más de doscientos prisioneros de conciencia, Cuba sigue ocupando el primer lugar per cápita en el mundo. En cuanto a presos comunes, sólo Rusia y Estados Unidos están peor que Cuba.
Miguel Bosé expresó: “Voy a Cuba porque quiero”. Miles de cubanos no pueden ir a la tierra que los vio nacer, ni tan siquiera para ver a su madre enferma o a su sepelio; Celia Cruz es el caso más conocido. ¡Cuántos niños y adolescentes han tenido que esperar durante décadas para reencontrarse con sus padres exiliados! ¡Cuántas madres han tenido que esperar durante décadas para reencontrarse con sus hijos exiliados! Hilda Molina es el caso más famoso (PA, 22/6/2009).
La realización del concierto estuvo en peligro hasta el último momento. Dos vídeos (http://www.youtube.com/watch?v=ePCkDUh4b3U y http://www.youtube.com/watch?v=OruCEV7GmWY), muestran la indignación de Juanes y Bosé, que se negaron a aceptar más condiciones. Bosé dijo: “no se hace concierto, no se hace concierto (…) lo hemos pasado todo (…) que desbloqueen esta situación o no hay concierto”. Juanes expresó: “¿nos vamos ya de Cuba? (…) ¡estamos muy molestos!”. Ellos estaban conscientes del poder de negociación que habían alcanzado ante las omnipotentes autoridades cubanas.
Durante el concierto se oyó lo que está prohibido decir en Cuba: cambio, exilio, libertad, presos, “busquen la paz” y “Cuba, una sola familia”. Sin libertad y justicia social no puede haber paz. Pero si al menos se lograra que la gerontocracia cumpliera con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, habríamos dado un paso importante en la construcción de la Cuba por la que José Martí dio su vida: “Con todos y para el bien de todos”. ¡Por una Cuba libre! ¡Patria y libertad!
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