Cuba frente a la OEA
En la cumbre recién celebrada en Honduras entre los cancilleres de la OEA, se aprobó la derogación de la resolución aprobada en 1962, en la que se expulsó a Cuba de ese gremio regional al considerarla una amenaza para la región, al estar identificada con el bloque soviético y la China Continental durante la guerra fría de entonces. Ahora, se aprobó una nueva resolución para reintegrar a Cuba a la OEA, pero el gobierno cubano ha dicho públicamente no estar de acuerdo en su regreso por considerar que ese organismo está al servicio de Estados Unidas.
Entonces, no comprendo el interés sorpresivo de reintegrar a Cuba al gremio sin el visto bueno de su gobierno. Si en aquel entonces se expulsó a la isla por considerarla una amenaza para la estabilidad democrática de la región dura te la guerra fría, ¿por qué, entonces, no miramos el presente? La región está en una situación de guerra fría antidemocrática y sicológica implantada por algunos gobiernos influenciados por el presidente venezolano Hugo Chávez, quien tiene diferencias con Estados Unidos, siendo un miembro activo y vigente dentro de la OEA. La aprobación de la resolución para reintegrar a Cuba en el seno de la OEA, sin ponerle condiciones, da la impresión de parcialidad sin mirar las consecuencias.
También observo que en estas citas regionales y mundiales, como la ONU, se solicita el levantamiento del embargo económico y comercial a Cuba sin que ello medie la exigencia previa de que su gobierno regrese a la democracia y respete la libertad de expresión, pues su pueblo sigue estando cohibido en materia de derechos humanos.
Todas esas determinaciones regionales vienen siendo calificadas como de intrigas contra el gobierno de Estados Unidos, sin llevar en cuenta el fondo de su política exterior en pro de las democracias.