Cuba: Material clasificado
La intransigencia estadounidense frente al tema de Cuba, en lo que respecta a mantener un bloqueo económico sin sentido, ahogando a once millones de personas, fue evidente en una sesión del Congreso en Washington.
Christopher Dodd, diputado encargado de las investigaciones sobre la cuestión cubana, interrogó hace poco a un alto oficial del gobierno norteamericano, y este último, no supo ni quiso declarar sobre si la isla comunista es realmente un peligro a la democracia mundial o si Estados Unidos es el que está equivocado.
"He leído el Miami Herald y se menciona que Cuba produce armas biológicas, pero recientemente se desmintió tales aseveraciones (con la visita de James Carter a la isla)", decía Dodd en la sesión. "¿Puede usted decirme cuáles son las pruebas fehacientes de que Fidel Castro está fabricando armas letales y que éstas se entregarán a manos enemigas?". Esta pregunta del congresista enmudeció al vocero de los servicios de seguridad estadounidense, quien después de 30 segundos, dijo no saber nada y se escudaba bajo la reserva de no dar información o "Materia Clasificada".
Allí está el punto: Cuba es materia sensitiva para la Política Exterior de Estados Unidos desde 1959, cuando cayó el régimen de Fulgencio Batista. Como La Habana se alió al bando socialista, siempre se temió una agresión castrista a la Florida. Empero, ahora que el mundo ha cambiado, los únicos que no quieren admitir que Fidel ya no es una amenaza son los mismos jerarcas de la diplomacia norteamericana.
Partiendo del hecho que la isla caribeña se ha transformado en la clave del desarrollo turístico en la región latinoamericana, de que está justo a la puerta de entrada al ultravanzado mercado estadounidense, lo cual ha sido aprovechado por comerciantes canadienses, mexicanos, europeos y asiáticos. Los rusos se fueron de la isla, se llevaron sus instalaciones de espionaje y regresaron a Moscú para hacer negocios con los mismos norteamericanos.
La reciente visita de James Carter a Cuba también demostró que la isla socialista tiene un alto desarrollo científico y mantienen un progresivo programa educacional. Los demócratas norteamericanos saben muy bien que Cuba tiene potencial comercial y su gente está bien preparada para enfrentar el reto de la competencia productiva.
Quizás el tema conceptual del sistema político existente es la barrera infranqueable que impide un fluido intercambio de ideas entre Washington y La Habana. Con sorpresa, vemos que hasta los mismos disidentes cubanos en la isla, "se les mantienen en libre movimiento y no presos en las cárceles", algo que la oposición cubana en Miami argumentaba. Claro que hay presiones del régimen socialista a los disidentes, pero hasta el mismo ex presidente Carter habló con la oposición interna.
Ahora, los cubanos se debaten entre dos propuestas de reforma pragmática de la Constitución que rige desde 1976 a la isla. Ya está la alternativa del "Proyecto Varela", que pide una apertura democrática por medio de un referéndum popular. Entretanto, el Partido Comunista Cubano promueve la recolección de firmas para solicitar también que el sistema político socialista se declare "intocable".
Podemos decir que, a pesar que se tilde de autoritario al régimen socialista cubano, la verdad es que hay "cierta tolerancia" a las opiniones opositoras. Allí está el mismo "Proyecto Varela". Pero también es necesario que haya cambios en el gobierno norteamericano.
¿Qué gana Fidel Castro en rearmar a las guerrillas latinoamericanas, si ya no tienen respaldo popular en sus países? ¿Qué obtiene La Habana con proteger a terroristas, o asesorarlos para atacar a la Unión Americana?
La verdad es que no comprendemos cómo Washington tolera un comercio abierto con China Popular y no se ofrece una relación económica similar con Cuba. A Pekín se le acusa de reprimir a los opositores democráticos, ni siquiera dejarlos hablar. Mientras tanto, los empresarios estadounidenses ganan millones de dólares en su comercio con Shanghai, Tiensing, Hong Kong y Cantón. Por lo menos, en la isla caribeña se puede hablar, mientras que en Tiannamen los que hablaron perecieron en la represión de junio de 1989.
Ojalá Estados Unidos y Cuba pudieran entablar un diálogo directo para romper las barreras que generan las rencillas diplomáticas entre ambas naciones. Pero creo que James Carter y los congresistas demócratas norteamericanos ya dieron un paso importante a quebrar el "tabú" sobre posible pláticas con el régimen socialista cubano.
La jerarquía eclesiástica, como muchos otros panameños, está empeñada en que no sea prohibido para los panameños meterse en cosas que nos conciernen, que nos afectan. Estamos empeñados en que en Panamá no se verifique aquello que el filósofo alemán Keyserling, apuntó en sus "Meditaciones Sudamericanas", al decir que constató en Latinoamérica lo que calificó como la cultura del "no te metas" lo cual en su opinión, es factor de subdesarrollo económico, pero además, factor de subdesarrollo espiritual.
El 18 de octubre de 2001 la empresa Rancho Bajo Robles, S.A., manifestó al Gobierno su interés por extraer arena continental en las mencionadas áreas, dijo Illueca. Sostuvo que la solicitud fue presentada en forma legal y tiene el respectivo sustento técnico.
Christopher Dodd, diputado encargado de las investigaciones sobre la cuestión cubana, interrogó hace poco a un alto oficial del gobierno norteamericano, y este último, no supo ni quiso declarar sobre si la isla comunista es realmente un peligro a la democracia mundial o si Estados Unidos es el que está equivocado.
"He leído el Miami Herald y se menciona que Cuba produce armas biológicas, pero recientemente se desmintió tales aseveraciones (con la visita de James Carter a la isla)", decía Dodd en la sesión. "¿Puede usted decirme cuáles son las pruebas fehacientes de que Fidel Castro está fabricando armas letales y que éstas se entregarán a manos enemigas?". Esta pregunta del congresista enmudeció al vocero de los servicios de seguridad estadounidense, quien después de 30 segundos, dijo no saber nada y se escudaba bajo la reserva de no dar información o "Materia Clasificada".
Allí está el punto: Cuba es materia sensitiva para la Política Exterior de Estados Unidos desde 1959, cuando cayó el régimen de Fulgencio Batista. Como La Habana se alió al bando socialista, siempre se temió una agresión castrista a la Florida. Empero, ahora que el mundo ha cambiado, los únicos que no quieren admitir que Fidel ya no es una amenaza son los mismos jerarcas de la diplomacia norteamericana.
Partiendo del hecho que la isla caribeña se ha transformado en la clave del desarrollo turístico en la región latinoamericana, de que está justo a la puerta de entrada al ultravanzado mercado estadounidense, lo cual ha sido aprovechado por comerciantes canadienses, mexicanos, europeos y asiáticos. Los rusos se fueron de la isla, se llevaron sus instalaciones de espionaje y regresaron a Moscú para hacer negocios con los mismos norteamericanos.
La reciente visita de James Carter a Cuba también demostró que la isla socialista tiene un alto desarrollo científico y mantienen un progresivo programa educacional. Los demócratas norteamericanos saben muy bien que Cuba tiene potencial comercial y su gente está bien preparada para enfrentar el reto de la competencia productiva.
Quizás el tema conceptual del sistema político existente es la barrera infranqueable que impide un fluido intercambio de ideas entre Washington y La Habana. Con sorpresa, vemos que hasta los mismos disidentes cubanos en la isla, "se les mantienen en libre movimiento y no presos en las cárceles", algo que la oposición cubana en Miami argumentaba. Claro que hay presiones del régimen socialista a los disidentes, pero hasta el mismo ex presidente Carter habló con la oposición interna.
Ahora, los cubanos se debaten entre dos propuestas de reforma pragmática de la Constitución que rige desde 1976 a la isla. Ya está la alternativa del "Proyecto Varela", que pide una apertura democrática por medio de un referéndum popular. Entretanto, el Partido Comunista Cubano promueve la recolección de firmas para solicitar también que el sistema político socialista se declare "intocable".
Podemos decir que, a pesar que se tilde de autoritario al régimen socialista cubano, la verdad es que hay "cierta tolerancia" a las opiniones opositoras. Allí está el mismo "Proyecto Varela". Pero también es necesario que haya cambios en el gobierno norteamericano.
¿Qué gana Fidel Castro en rearmar a las guerrillas latinoamericanas, si ya no tienen respaldo popular en sus países? ¿Qué obtiene La Habana con proteger a terroristas, o asesorarlos para atacar a la Unión Americana?
La verdad es que no comprendemos cómo Washington tolera un comercio abierto con China Popular y no se ofrece una relación económica similar con Cuba. A Pekín se le acusa de reprimir a los opositores democráticos, ni siquiera dejarlos hablar. Mientras tanto, los empresarios estadounidenses ganan millones de dólares en su comercio con Shanghai, Tiensing, Hong Kong y Cantón. Por lo menos, en la isla caribeña se puede hablar, mientras que en Tiannamen los que hablaron perecieron en la represión de junio de 1989.
Ojalá Estados Unidos y Cuba pudieran entablar un diálogo directo para romper las barreras que generan las rencillas diplomáticas entre ambas naciones. Pero creo que James Carter y los congresistas demócratas norteamericanos ya dieron un paso importante a quebrar el "tabú" sobre posible pláticas con el régimen socialista cubano.
La jerarquía eclesiástica, como muchos otros panameños, está empeñada en que no sea prohibido para los panameños meterse en cosas que nos conciernen, que nos afectan. Estamos empeñados en que en Panamá no se verifique aquello que el filósofo alemán Keyserling, apuntó en sus "Meditaciones Sudamericanas", al decir que constató en Latinoamérica lo que calificó como la cultura del "no te metas" lo cual en su opinión, es factor de subdesarrollo económico, pero además, factor de subdesarrollo espiritual.
El 18 de octubre de 2001 la empresa Rancho Bajo Robles, S.A., manifestó al Gobierno su interés por extraer arena continental en las mencionadas áreas, dijo Illueca. Sostuvo que la solicitud fue presentada en forma legal y tiene el respectivo sustento técnico.