Cuba, pa" llorar
Un viejo amigo mío de Veracruz siente desde joven una gran pasión por la música cubana. La escucha a menudo, la toca como pasatiempo y una de sus grandes ilusiones siempre había sido ir de visita Cuba. Hace poco tuvo por primera vez la oportunidad de hacerlo para, según él, escuchar en el lugar de origen la música que tanto le gusta.
Al llegar a Cuba se encontró con algo muy diferente a lo que había idealizado. La vieja música cubana, que se escucha por toda América Latina y en muchas otras partes del mundo, fue difícil oírla en la isla. La mayoría de los cubanos oyen música compuesta por cubanos en el exilio o los géneros de moda en la actualidad.
Los éxitos mundiales que tuvieron gran auge con Compay Segundo e Ibrahím Ferrer, entre otros, y que salieron a la luz pública con el nombre de Buena Vista Social Club, dejaron claro el abandono y olvido en que se encuentran los músicos cubanos que no emigraron. Ferrer, quien nació en Santiago de Cuba y en la buena época cantaba para Benny Moré, luego limpiaba zapatos para poder comer. Y Compay, cuyo verdadero nombre era Máximo Francisco Repilado Muñoz, nació en Siboney y murió a los 95 años, tres días antes que Celia Cruz. De no haber sido por Ry Cooder, quien viajó a Cuba a buscar a los viejos músicos que se encontraban desempleados y pasando necesidad, nunca habríamos disfrutado del renacimiento de esa música cubana compuesta antes de que llegara Castro. Prácticamente toda la música que se conoce como cubana fue compuesta antes de la llegada de Fidel Castro. Ha habido muy pocos éxitos musicales cubanos en los últimos 47 años, desde que "el son se fue de Cuba".
Mi amigo me confesó que se le llenaron los ojos de lágrimas en Cuba, no sólo por la ausencia del ambiente musical que esperaba encontrar, sino por la abundancia de prostitución y corrupción. Una de las promesas del dictador Castro, cuando llegó al poder, fue la de devolver la dignidad al pueblo y terminar con la prostitución y la corrupción, a las que calificó como males del sistema capitalista.
"Encontré -dijo mi amigo- un pueblo que ha olvidado su dignidad. Han perdido la esperanza y se ha resignado a vivir en la dictadura. Muchos de ellos en lugar de mostrar lo bueno al turista, le enseñan su miseria, su frustración y a cambio esperan una dádiva". Fue tal su decepción que se regresó a casa antes de lo que tenía planeado. Su comentario final: "¡Pobres cubanos!, su situación es pa" llorar".
(*) Director del Centro de Investigaciones sobre la Libre Empresa, México.
www.aipenet.com
Durante todo el año el Colegio Episcopal incluye entre sus actividades el conjunto típico, que es el que más resalta la labor folclórica del país.
En cada feria o evento cultural se proyecta este baile, el cual es admirado por grandes y chicos.
Todo el colegio participa de estas actividades, ya que desde el preescolar hasta la secundaria se incentiva a los estudiantes a cultivar las raíces por nuestra nacionalidad.
El profesor hace un llamado al Ministerio de Educación (MEDUCA) para que retome la tarea en las escuelas y colegios sobre la verdadera esencia del folclor nacional, en la difusión de las costumbres de la campiña panameña.
Al llegar a Cuba se encontró con algo muy diferente a lo que había idealizado. La vieja música cubana, que se escucha por toda América Latina y en muchas otras partes del mundo, fue difícil oírla en la isla. La mayoría de los cubanos oyen música compuesta por cubanos en el exilio o los géneros de moda en la actualidad.
Los éxitos mundiales que tuvieron gran auge con Compay Segundo e Ibrahím Ferrer, entre otros, y que salieron a la luz pública con el nombre de Buena Vista Social Club, dejaron claro el abandono y olvido en que se encuentran los músicos cubanos que no emigraron. Ferrer, quien nació en Santiago de Cuba y en la buena época cantaba para Benny Moré, luego limpiaba zapatos para poder comer. Y Compay, cuyo verdadero nombre era Máximo Francisco Repilado Muñoz, nació en Siboney y murió a los 95 años, tres días antes que Celia Cruz. De no haber sido por Ry Cooder, quien viajó a Cuba a buscar a los viejos músicos que se encontraban desempleados y pasando necesidad, nunca habríamos disfrutado del renacimiento de esa música cubana compuesta antes de que llegara Castro. Prácticamente toda la música que se conoce como cubana fue compuesta antes de la llegada de Fidel Castro. Ha habido muy pocos éxitos musicales cubanos en los últimos 47 años, desde que "el son se fue de Cuba".
Mi amigo me confesó que se le llenaron los ojos de lágrimas en Cuba, no sólo por la ausencia del ambiente musical que esperaba encontrar, sino por la abundancia de prostitución y corrupción. Una de las promesas del dictador Castro, cuando llegó al poder, fue la de devolver la dignidad al pueblo y terminar con la prostitución y la corrupción, a las que calificó como males del sistema capitalista.
"Encontré -dijo mi amigo- un pueblo que ha olvidado su dignidad. Han perdido la esperanza y se ha resignado a vivir en la dictadura. Muchos de ellos en lugar de mostrar lo bueno al turista, le enseñan su miseria, su frustración y a cambio esperan una dádiva". Fue tal su decepción que se regresó a casa antes de lo que tenía planeado. Su comentario final: "¡Pobres cubanos!, su situación es pa" llorar".
(*) Director del Centro de Investigaciones sobre la Libre Empresa, México.
www.aipenet.com
Durante todo el año el Colegio Episcopal incluye entre sus actividades el conjunto típico, que es el que más resalta la labor folclórica del país.
En cada feria o evento cultural se proyecta este baile, el cual es admirado por grandes y chicos.
Todo el colegio participa de estas actividades, ya que desde el preescolar hasta la secundaria se incentiva a los estudiantes a cultivar las raíces por nuestra nacionalidad.
El profesor hace un llamado al Ministerio de Educación (MEDUCA) para que retome la tarea en las escuelas y colegios sobre la verdadera esencia del folclor nacional, en la difusión de las costumbres de la campiña panameña.
Además de realizar la semana del campesino, el Instituto Episcopal San Cristóbal celebró 40 años de aniversario. La semana del folclor en las escuelas ayuda para que las costumbres y creencias de nuestra nacionalidad no se pierdan, debido a los elementos extranjeros tanto en música como en las tradiciones.
Como panameños tenemos que preservar los valores y costumbres de nuestros campesinos.