Cuba: una revolución transparente
Nunca una revolución en armas ha dicha tantas verdades como la de Cuba. En cambio, desde sus inicios, los distintos mandatarios que se han sucedido en la Casa Blanca han derramado sobre ella toda clase de mentiras y calumnias, y en ese plan se encuentra empecinado George W. Bush, quien me hace recordar lo dicho por el propio Dr. Fidel Castro en memorable discurso del 1 de mayo pasado, en la Plaza de la Revolución al conmemorarse el Día Internacional de los Trabajadores, lo siguiente: "La mentira es y será injustificable desde el punto de vista político, ético y religioso: viola, por lo que recuerdo de las clases de catecismo que recibí en una escuela católica, desde que estaba en primer grado, el octavo mandamiento de la ley de Dios".
Un ejemplo de esa fábrica de mentiras fue el 12 de abril, cuando la alteración del orden constitucional estaba en duda en Venezuela con motivo del estallido golpe de Estado, que luego fue abortado el señor Otto Reich, Subsecretario de Estado norteamericano, quien estimulado por su imaginación cargada de sustancia letal, vertió la infamia de que en el Aeropuerto de Maiquetía, en la fecha antes mencionada, cuatro aviones cubanos aterrizaron, lo cual lo afirmó con fines aviesos, en momentos en que era el autor intelectual de ese alzamiento militar que, rápidamente, resultó abortado por la acción sumamente afectiva del ejército que le es leal al presidente Chávez, el unitario apoyo de las amplias masas populares.
Claro que ante el acto inescrupuloso y cínico, del alto funcionario norteamericano, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba dijo: "...trata de borrar su historia tenebrosa vinculada a la guerra sucia en Nicaragua, asociado a Oliver North y a Luis Posada Carriles, y al escándalo por el suministro de armas a la contra pese a la prohibición congresional; que además protegió y buscó asilo en Estados Unidos al terrorista Orlando Bosh, responsable, junto a Luis Posada Carriles, de la voladura de un avión civil cubano con 73 pasajeros a bordo".
Estados Unidos, por otra parte, ha aprovechado la tragedia de las torres gemelas en Nueva York para incrementar su postura de policías del mundo, con acusaciones indiscriminadas de terrorismo contra todo gobierno que no está a salvo a sus intereses.
En ese sentido se inscribe dentro de las mentiras, que Cuba esté fabricando armas biológicas, lo cual incluso fue desmentido por el ex presidente Carles en su visita reciente a la Isla, pero el propio Buch, producto de unas elecciones tan cuestionadas, milita desde entonces de simulación en simulación para distraer a su propio pueblo, introduciendo la política fascista del miedo, en el sentido de que el terrorismo está a la puerta de cada vecino norteamericano.
Si así fuera, realmente es producto de quien se cree presidente del planeta, como ha dicho Eduardo Galeano, que busca con el dedo en el mapa dónde dejar caer las próximas bombas.
Un ejemplo de esa fábrica de mentiras fue el 12 de abril, cuando la alteración del orden constitucional estaba en duda en Venezuela con motivo del estallido golpe de Estado, que luego fue abortado el señor Otto Reich, Subsecretario de Estado norteamericano, quien estimulado por su imaginación cargada de sustancia letal, vertió la infamia de que en el Aeropuerto de Maiquetía, en la fecha antes mencionada, cuatro aviones cubanos aterrizaron, lo cual lo afirmó con fines aviesos, en momentos en que era el autor intelectual de ese alzamiento militar que, rápidamente, resultó abortado por la acción sumamente afectiva del ejército que le es leal al presidente Chávez, el unitario apoyo de las amplias masas populares.
Claro que ante el acto inescrupuloso y cínico, del alto funcionario norteamericano, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba dijo: "...trata de borrar su historia tenebrosa vinculada a la guerra sucia en Nicaragua, asociado a Oliver North y a Luis Posada Carriles, y al escándalo por el suministro de armas a la contra pese a la prohibición congresional; que además protegió y buscó asilo en Estados Unidos al terrorista Orlando Bosh, responsable, junto a Luis Posada Carriles, de la voladura de un avión civil cubano con 73 pasajeros a bordo".
Estados Unidos, por otra parte, ha aprovechado la tragedia de las torres gemelas en Nueva York para incrementar su postura de policías del mundo, con acusaciones indiscriminadas de terrorismo contra todo gobierno que no está a salvo a sus intereses.
En ese sentido se inscribe dentro de las mentiras, que Cuba esté fabricando armas biológicas, lo cual incluso fue desmentido por el ex presidente Carles en su visita reciente a la Isla, pero el propio Buch, producto de unas elecciones tan cuestionadas, milita desde entonces de simulación en simulación para distraer a su propio pueblo, introduciendo la política fascista del miedo, en el sentido de que el terrorismo está a la puerta de cada vecino norteamericano.
Si así fuera, realmente es producto de quien se cree presidente del planeta, como ha dicho Eduardo Galeano, que busca con el dedo en el mapa dónde dejar caer las próximas bombas.