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¡Cubanos, reconstruyamos la patria!


Los huracanes Gustav e Ike han agudizado el deterioro socioeconómico de Cuba. Desde hace cuatro décadas, la escasez de alimentos y vivienda agobian al pueblo cubano. Según la CEPAL (1997), en La Habana "se ha experimentado un marcado incremento de los barrios y focos insalubres, donde viven casi 76 mil personas". Según el gobierno cubano, a comienzos de este año: el déficit habitacional ascendía a 600 mil viviendas; necesita reparación el 85% de los inmuebles de más de tres pisos; en el 60% de las viviendas conviven hasta 4 generaciones, porque no tienen dónde vivir; la situación más crítica es en La Habana, donde el 70% de las viviendas estaba en un estado precario; anualmente, son clausurados unos 1,400 edificios en mal estado.

Es imposible que una familia cubana pueda reparar su vivienda, si no recibe ayuda de los cubanos emigrados. Por ejemplo, si necesita sustituir el inodoro, el más barato le cuesta unos ciento diez dólares; como el salario promedio es de unos diecisiete dólares al mes, tendría que utilizar los salarios de seis meses.

Hace medio siglo, Cuba era un país agroindustrial que exportaba hortalizas, frutas, carne, etc. Actualmente, tiene que importar el 85% de los alimentos que consume, siendo EE.UU. su principal abastecedor: 42% de los suministros. Sólo el 47% de la superficie agrícola cubana está cultivada. El 80% de la superficie agrícola pertenece al Estado.

Con los alimentos racionados -vendidos a la población a bajos precios- el cubano puede subsistir unos diez días de cada mes; al cumplir siete años, los niños pierden el derecho a recibir leche a precio subsidiado. Para poder sobrevivir, los habitantes de las ciudades están obligados a comprar en divisas los bienes de primera necesidad, que tienen un impuesto de 240%, el IVA más alto del mundo, entre ellos, los alimentos y artículos de higiene personal.  

Mensualmente, un médico gana unos 20 dólares y un profesor universitario unos 30 dólares, por lo que hasta ellos dependen de las remesas monetarias que enviamos los emigrados. Nuestros familiares pueden comer los veinte días restantes de cada mes, gracias a que los dos millones de cubanos que hemos emigrado remitimos más de mil millones de dólares anualmente.

Es imprescindible que:  

1- El Congreso de EE.UU. derogue el arbitrario e ilegal embargo contra Cuba, que en reiteradas oportunidades ha recibido el repudio casi unánime de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

2- El gobierno estadounidense elimine definitivamente, las restricciones a los viajes a Cuba de los cubanos radicados en EE.UU., así como al envío de remesas monetarias, alimentos, artículos de higiene personal y ropa.  

3- El gobierno cubano suspenda por un año los impuestos y recargos a las remesas monetarias y los envíos de ayuda humanitaria; derogue las restricciones para ir a nuestra patria a todos los que nacimos en Cuba, sin distingo de credo político o de otra índole, como lo establece la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la cual Cuba es signataria; autorice a los nacidos en Cuba a viajar con los pasaportes otorgados por otros países o no cobre varios cientos de dólares por la elaboración del pasaporte cubano; permita que el pueblo cubano pueda crear pequeñas empresas con las remesas monetarias recibidas; y elimine el oneroso impuesto a los alimentos, ropa, artículos de higiene personal y materiales de construcción.

castroeducacion@yahoo.es

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