Cuenca hidrográfica del canal, minería y agua potable
Cuenca hidrográfica del canal, minería y agua potable
El Agua de nuestra Cuenca Hidrográfica del Canal de Panamá, sin menoscabo de las otras cuencas hidrográficas existentes en el país y que suman unas 52, es de singular importancia. Según los datos del Centro de Información Ambiental de la Cuenca (CIAC) del Canal de Panamá, dicha cuenca comprende territorios de las provincias de Panamá, Colón y Panamá Oeste y, de acuerdo con el Censo de 2023 del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), alberga 460 lugares poblados y más de 247 mil habitantes.
La Cuenca Hidrográfica del Canal es indispensable, esencialmente, para el funcionamiento del Canal de Panamá y resaltamos el hecho de que sobre esta vía acuática o marítima internacional navegan o transitan entre un 3 al 6% del comercio internacional. Esta cuenca tiene una extensión de 343,521.96 hectáreas y abastece a más del 50 % de la población del país y hace posible el desarrollo de actividades productivas, además de garantizar el funcionamiento continuo de la vía interoceánica. Es espeluznante pensar, siquiera, en el cierre del Canal de Panamá, entre otras razones, por la escasez o por la falta de agua.
Utilizando un modelo gravitacional de comercio internacional y simulaciones de distancias marítimas entre puertos de todo el mundo, se ha determinado que un eventual cierre del Canal de Panamá provocaría una reducción de aproximadamente 2.9 % del comercio mundial, superando con ello las pérdidas estimadas para el Canal de Suez (-2.5 %) y el Estrecho de Malaca (-1.7 %). Se señala que: “Las preocupaciones sobre la resiliencia del sistema comercial global frente a interrupciones marítimas deberían concentrarse principalmente en los canales de Panamá y Suez”.
El estudio precisa que, aunque alrededor del 6 % del comercio marítimo mundial transita por el Canal de Panamá, su función dentro de las cadenas logísticas internacionales lo convierte en una infraestructura estratégica de enorme relevancia para la conectividad global. Por ello, la República de Panamá sería el país que sufriría el mayor impacto económico ante una interrupción total de la vía interoceánica. Un cierre del Canal podría reducir el comercio panameño en aproximadamente 45 %, mientras que el Producto Interno Bruto (PIB) del país podría disminuir alrededor de 9 %. Entre los países más afectados también figuran Perú, México, Colombia, República Dominicana, Jamaica, Haití, Venezuela, Estados Unidos y Canadá.
Recientemente, se ha dicho que el Canal de Panamá enfrenta riesgos derivados del cambio climático, particularmente por su dependencia del agua dulce necesaria para el funcionamiento de las esclusas. Se cita como antecedente la crisis hídrica de 2023 cuando la Autoridad del Canal de Panamá –ACP- se vio obligada a restringir el número de tránsitos diarios debido a la severa sequía provocada por el fenómeno de El Niño. Pero, más allá de la reducción del comercio global, se consdiera o estima que una interrupción del Canal de Panamá provocaría una caída cercana al 0.6 % del PIB mundial y una reducción aproximada del 0.2 % en el bienestar económico global.
Todo lo anterior va dirigido, luego de resaltada, grosso modo, la importancia del Canal de Panamá a nivel global, para hacer un llamado de atención, serio y objetivo, enérgicamente respetuoso, a la nueva Aadministración del Canal de Panamá, cargo que recae en la experimentada personalidad de la Ingenbiera Ilya Espino de Marotta y respecto, fundamentalmente, en el hecho de que la minera viene ocupando un numero cierto e indeterminado de muchas hcetáreas que forman parte de la Cuencia Hidorigargica del Canal.
Es harto sabido que para ejercer la minería a cielos abiertos, extrativista por excelencia, el agua es indispensable y si las aguas de la Cuencia Hidrografica del Canal son tomadas, en parte, para esa actividad, igualmente que sus tierras, entonces el discurso de los embalses de Río Indio peca y se cae por falsario y mendaz. El Proyecto del Embalse de Río Indio, se ha dicho, es una obra estratégica impulsada por la Autoridad del Canal de Panamá para garantizar el suministro de agua potable y el funcionamiento de la vía interoceánica durante los próximos 50 años.
Si se le permite a la empresa transnacional minera y, al parecer así ha venido sucediendo, semejante licencia, pero en vía contraria resulta que a nuestros campesinos se les lanza de sus tierras en donde han crecido, han trabajado y dependen de la agricultura, entonces tenemos que expresar que las cosas andan muy, pero muy mal. El discurso deviene en mendaz. ¡Dios bendiga a la Patria!